
En el corazón de la ciencia preventiva, el enfoque “Una sola salud” (en inglés se conoce como “One Health”) impulsa la vigilancia conjunta entre la salud humana, animal y ambiental para anticipar amenazas virales que pueden cruzar la barrera de las especies y causar crisis sanitarias.
En este contexto, investigadores de universidades de Estados Unidos analizaron la circulación y el impacto potencial de la gripe o influenza D y el coronavirus canino HuPn-2018.

Los científicos publicaron su estudio en la revista Emerging Infectious Diseases y advirtieron sobre la presencia de estos virus tanto en animales de granja como en las personas que pueden estar cerca.
Los patógenos circulan en animales y personas sin ser detectados por los sistemas de vigilancia convencionales.
Esto representa un riesgo de propagación y adaptación al ser humano, al no contar con herramientas diagnósticas específicas para su detección temprana.
El equipo de investigadores pertenece a la Universidad de Texas, la Universidad Estatal de Ohio, la Universidad de Florida y la Universidad de Kentucky.
Puentes invisibles entre especies y salud

La revisión de los científicos surge ante la preocupación por brotes respiratorios de origen animal que superan la vigilancia existente.
Los datos muestran que la gripe D y el coronavirus canino HuPn-2018 presentan riesgos porque pueden adaptarse y transmitirse entre especies.

Buscaron reunir y analizar la información científica publicada sobre estos virus. Los investigadores evaluaron su propagación y la necesidad de estrategias para detectar amenazas antes de que causen brotes graves.
El equipo subrayó: “La falta de diagnósticos y vigilancia para estos virus justifica preguntarse si aprenderemos de pandemias previas”.
Rutas de los virus emergentes

La influenza D se aisló por primera vez en un cerdo, pero los bovinos son ahora su principal reservorio.
El virus se detectó en vacas de granjas de Estados Unidos y México, con más de 50 aislamientos reportados a partir de 500 hisopados.
También se ha documentado gripe D en camellos, ciervos, jirafas, canguros, llamas, ualabíes, ñus y aves de corral.
En los humanos, aunque no se ha aislado el virus activo, hay evidencia serológica de infecciones subclínicas.

En Florida, más del 97% de los empleados de granjas presentaron anticuerpos. En Colorado, el 67% de los trabajadores de una lechería mostró rastros moleculares del virus. En China, el 73% de 612 participantes evidenció infección.
El coronavirus canino HuPn-2018 se identificó en un niño hospitalizado en Malasia. Luego se detectó en pacientes con neumonía en Haití, Tailandia, Arkansas y Vietnam. En Hanoi, apareció en 18 de 200 personas internadas con neumonía.
Este virus escapa a los métodos diagnósticos habituales. Los investigadores reconocieron que su verdadera distribución es difícil de determinar por esta limitación. La evidencia muestra que sí puede infectar células humanas.
Laboratorio, vigilancia y riesgos potenciales

Los investigadores revisaron estudios donde se rastreó gripe D en granjas mediante hisopados.
Otros trabajos demostraron transmisión aérea en hurones y replicación en células respiratorias humanas.
El hallazgo de anticuerpos en trabajadores rurales confirma el contacto frecuente y la posible transmisión entre especies.

Respecto al coronavirus canino HuPn-2018, el análisis incluyó reportes de muestras en pacientes con neumonía.
El virus fue identificado por secuenciación genética, ya que las pruebas convencionales no lo reconocen.
El laboratorio demostró su capacidad de infectar células humanas, pero no hay pruebas de brotes graves causados por el patógeno.
Se observa un aumento en pacientes afectados por HuPn-2018 y similitudes genéticas con otros coronavirus animales.
Eso refuerza la urgencia de expandir la vigilancia y anticipar nuevos saltos de especie.
Recomendaciones y desafíos de la vigilancia

Tras los resultados, los investigadores sugirieron desarrollar sistemas de vigilancia específicos y nuevas pruebas diagnósticas.
Hoy no existen pruebas moleculares o serológicas aprobadas en laboratorios humanos o veterinarios para gripe D o coronavirus canino HuPn-2018.
Recomendaron considerar también a esos virus cuando los pacientes con neumonía no responden a los análisis convencionales.
Pero reconocieron que aún faltan pruebas validadas y datos precisos sobre la distribución real.
La vigilancia constante y la secuenciación genética aparecen como herramientas esenciales.
El equipo de científicos propuso avanzar en el desarrollo de antivirales y explorar el desarrollo de vacunas si la evidencia lo requiere.
La detección temprana y la cooperación bajo el enfoque “Una sola salud” serán clave para evitar nuevas crisis sanitarias globales.
Al ser consultada por Infobae, Ana Bratanich, docente e investigadora en virología de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires, comentó: “Hicieron una revisión valiosa sobre dos patógenos emergentes que podrían impactar en la salud pública. Es cierto que les debería prestar más atención ahora en cuanto a la vigilancia epidemiológica y genómica en todo el mundo”.
Otros patógenos, el virus de gripe aviar, -recordó la experta- “fueron subestimados en el pasado. Sin embargo, recientemente el virus de la gripe aviar se encontró en especies como los bovinos. La lección es que no hay que esperar que sucedan los brotes sino que se deberían actuar más en monitoreo y prevención”.