Bomberos combaten un incendio en una casa mientras los fuegos forestales arden en Lirquén, Chile, el 18 de enero de 2026 (Foto AP/Javier Torres)

La policía chilena confirmó este jueves la detención de un tercer sospechoso de haber iniciado intencionalmente incendios forestales en la región del Biobío, la más afectada por el fuego que arrasa el sur de Chile desde el sábado. Los incendios, que avanzan sobre poblaciones enteras favorecidos por altas temperaturas y vientos intensos, han causado la muerte de 21 personas y dejado más de 20.000 damnificados, según el último balance del gobierno.

El detenido fue capturado durante la madrugada en Punta de Parra, una localidad costera de la comuna de Tomé, durante el toque de queda decretado por las autoridades. Según informó la Policía de Investigaciones, vecinos alertaron de la presencia de personas prendiendo fuego en un sector boscoso. Al intervenir, los agentes sorprendieron al sospechoso y otras personas en el lugar donde se estaba iniciando un nuevo foco. El hombre portaba un encendedor, un bastón retráctil y 18 envoltorios de cocaína base, según el comunicado policial.

Bomberos combaten un incendio forestal que se extiende por una zona boscosa, el jueves 20 de enero de 2026, cerca de Concepción, Chile (AP Foto/Javier Torres, Archivo)

Este es el tercer arresto relacionado con la intencionalidad de los incendios. Entre el lunes y el miércoles, las autoridades habían detenido a dos sospechosos en las regiones de Biobío y La Araucanía, aunque uno de ellos ya fue puesto en libertad. El martes, el ministro de Seguridad, Luis Cordero, había informado del hallazgo de restos de elementos utilizados para iniciar incendios en Concepción, junto con la detención de un hombre en la zona de Perquenco al que se le incautó un bidón de cinco litros de combustible. Según Cordero, ese sujeto habría iniciado distintos focos incendiarios utilizando líquidos acelerantes en una plantación de trigo.

Los bomberos luchan actualmente contra 19 focos activos, según el reporte del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres. Las localidades de Lirquén y Penco, en Biobío, concentran la mayor cantidad de víctimas fatales y destrucción. En Punta de Parra, una población de unos 3.000 habitantes rodeada de bosques de eucalipto, apenas quedaron residencias en pie tras el paso del fuego. El ministro del Interior, Álvaro Elizalde, informó que se han destruido 817 viviendas, aunque advirtió que la cifra aumentará a medida que se complete el relevamiento.

People transport food to victims of wildfires in Lirquen, Chile, Tuesday, Jan. 20, 2026 (AP Photo/Javier Torres)

Los incendios se iniciaron el sábado en medio del verano austral, con temperaturas extremas y fuertes vientos que propagaron las llamas con rapidez. Las regiones de Ñuble y La Araucanía también han sido alcanzadas por el fuego, que ha consumido más de 40.000 hectáreas de bosque, pastizales y zonas urbanas. El presidente Gabriel Boric decretó este jueves dos días de duelo nacional y visitó por segunda vez las zonas afectadas, donde comenzó a llegar ayuda humanitaria.

El caso evoca la tragedia de febrero de 2024, cuando múltiples focos de incendios estallaron en los alrededores de Viña del Mar, a 110 kilómetros de Santiago, dejando un saldo de 138 muertos. Investigaciones posteriores determinaron que bomberos y brigadistas forestales iniciaron intencionalmente el fuego utilizando artefactos incendiarios. Nueve personas fueron acusadas por ese megaincendio, considerado el más mortífero de la historia de Chile. La fiscalía chilena solicitó cadena perpetua para los responsables, quienes conformaron una agrupación criminal que provocaba incendios para crear emergencias de envergadura que requirieran sus servicios de combate.

Ante la magnitud de la actual crisis, el gobierno anunció la entrega de bonos de entre 700 y 1.500 dólares para los afectados, que hasta el miércoles sumaban más de 7.500 personas. En Lirquén comenzaron a instalarse baños químicos y generadores eléctricos, mientras que en Punta de Parra se distribuyeron colchones, tractores y madera para iniciar tareas de reconstrucción. Las labores de los bomberos continúan, aunque el descenso de la temperatura registrado en los últimos días ha ralentizado el avance del fuego.

Un bombero en medio de un bosque quemado en la región de Biobio, donde múltiples incendios forestales han provocado evacuaciones de emergencia, en Florida, Chile, 21 de enero de 2026 REUTERS/Adriano Machado

El presidente electo de Chile, José Antonio Kast, quien asumirá el 11 de marzo, visitó este miércoles las zonas afectadas y se comprometió a asumir las tareas de reconstrucción una vez tome posesión. Tanto Boric como Kast han dado señales de unidad, coincidiendo en que al gobierno actual le corresponde enfrentar la emergencia mientras que a la siguiente administración le tocará la reconstrucción. Sin embargo, los damnificados expresan frustración por la lentitud en la respuesta oficial.

Chile enfrenta incendios forestales de comportamiento extremo como condición estructural desde hace más de una década. Entre 2011 y 2025, la superficie afectada anualmente promedió 132.000 hectáreas, más del doble que las 54.000 hectáreas del período 1985-2010, según datos de la Corporación Nacional Forestal.

Los últimos 12 años concentran siete de las diez temporadas más catastróficas en superficie afectada. Lo que ha cambiado radicalmente no es solo el número de incendios, sino su velocidad de propagación y su capacidad de impactar zonas habitadas, convirtiendo cada temporada estival en un riesgo mortal para comunidades enteras del centro y sur del país.