El mercado interno de yerba mate inició el ciclo con una tendencia a la baja. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El sector yerbatero argentino inició el 2026 con una tendencia dispar entre sus dos principales destinos comerciales. Según el último informe estadístico del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), el primer mes del año mostró una retracción en los despachos destinados al mercado interno, mientras que las operaciones con destino al exterior registraron un incremento significativo en términos interanuales.

Durante el mes de enero de 2026, el volumen de yerba mate elaborada a salida de molino con destino al mercado nacional alcanzó los 21.399.665 kilogramos. Esta cifra representa el indicador más cercano al comportamiento del producto en góndola, ya que contempla tanto los envíos a centros de distribución propios como las compras realizadas por mayoristas y cadenas de supermercados. Al contrastar este dato con el mismo periodo del año anterior, se observa una caída de 640.703 kilogramos (-2,9%), dado que en enero de 2025 las salidas habían totalizado 22.040.368 kilogramos.

Crecimiento sostenido de las exportaciones

En contraposición a la dinámica doméstica, el frente externo exhibió un desempeño más que positivo. El volumen de yerba mate exportada en el primer mes de 2026 fue de 3.573.413 kilogramos. Este resultado marca un repunte del 46,6% respecto a enero de 2025, cuando los envíos al extranjero habían sumado 2.437.469 kilogramos.

Las exportaciones de yerba mate iniciaron el año con 3,5 millones de kilos.

El nivel de exportaciones de este arranque de año se sitúa por encima de los promedios registrados en los últimos cuatro años para el mes de enero. En 2022, las ventas externas iniciaron con 2.738.517 kilogramos; en 2023 fueron de 2.755.880 kilogramos; y en 2024 habían alcanzado un pico de 3.953.626 kilogramos. Los datos consolidados de las declaraciones juradas del sector incluyen en estas cifras tanto la yerba mate envasada como la canchada y molida a granel.

Hábitos de consumo y formatos de venta

El análisis detallado por modalidad de comercialización confirma que los consumidores argentinos mantienen una marcada preferencia por envases específicos. Los paquetes de medio kilo representaron el 55,49% de las salidas de molino durante enero de 2026. En segundo lugar, los envases de un kilo concentraron el 39,65% del mercado.

De esta manera, los formatos de medio y un kilo agrupan el 95,14% de la preferencia del público, una estructura que se mantiene con escasas variaciones de acuerdo a los registros históricos del Instituto. El resto de la demanda se distribuyó entre envases de dos kilos (1,38%), paquetes de cuarto kilo (0,78%), otros formatos minoritarios (0,18%) y el rubro sin estampillas, que incluye productos como saquitos o yerba soluble, con un 2,52%.

Ingreso de materia prima y producción primaria

En lo que respecta a la actividad en la zona productora, que abarca la provincia de Misiones y el noreste de Corrientes, el ingreso de hoja verde a los establecimientos de secanza permitió monitorear el avance de la cosecha. En enero de 2026, se procesaron un total de 16.426.312 kilogramos de hoja verde.

El ingreso de hoja verde a los secaderos durante enero totalizó 16,4 millones de kilogramos.

Estas cifras muestran una leve disminución respecto al volumen total ingresado en enero de 2025, que había sido de 16.962.276 kilogramos. El registro histórico para este mes en particular presenta oscilaciones marcadas, con un mínimo de 9.506.563 kilogramos en 2023 y un máximo de 21.143.127 kilogramos en 2024.

Contexto de la producción regional

La situación del sector primario presenta desafíos que trascienden las métricas de despacho. En recientes declaraciones, productores de la región han expuesto las dificultades logísticas y de costos que enfrenta la actividad en las zonas fronterizas.

Referentes del sector yerbatero señalaron que la competencia con mercados limítrofes, particularmente con Brasil, ha generado fenómenos de migración laboral debido a las diferencias en la rentabilidad y los esquemas de compensación. Según estas perspectivas, la capacidad de retener mano de obra especializada en las tareas de cosecha se ve afectada por las condiciones económicas vigentes, lo que impacta directamente en la estructura de costos de los establecimientos locales.

Este escenario se suma a la volatilidad de los precios de los insumos necesarios para el mantenimiento de los yerbales y el procesamiento de la materia prima en los secaderos.