
Por vez primera escribo una carta abierta en esta columna. Pido excusas, ya que lo mío es el análisis, pero lo hago por respeto a Ud. María Corina (MCM) y porque creo que podría estar en juego no solo su liderazgo, sino también su lugar en la historia, además de considerar que EE. UU. se equivocó, ya que no debe quedar duda alguna que, desde el primer día, la estación final de este viaje es la democracia. Quizás no correspondía que junto a la captura de Maduro se instalara al gobierno electo el 28-7-2024, pero jamás imaginé que irían a quedar afuera de todo, pero tal como lo dijo Rubén Blades, “sorpresas tiene la vida, sorpresas”.
Lo importante es que se inició la transición y lo que viene ahora va a marcar su dirección y si el puerto de destino es la democracia, otras se han perdido en el camino, por lo que la inmensa mayoría confía en Ud. para ayudar a que ello no ocurra esta vez considerando una historia donde tantas intervenciones externas, a pesar de las buenas intenciones, no han producido ni estabilidad ni democracia en Latinoamérica.
Se ha informado oficialmente que se va a reunir con el presidente Trump, y creo que es una buena ocasión para que le plantee con toda franqueza, no lo que respalda el conjunto de la oposición sino lo que piensa Ud., con una sonrisa si es necesario y en inglés, ya que lo domina razonablemente bien. Es el momento para dar por pisado lo pasado, con un hombre para el cual la relación personal y mirarse a los ojos es decisiva para formarse una opinión, lo cual conlleva que Ud. se dé una oportunidad a sí misma, ya que todo lo relacionado con Trump está contaminado, por un lado, por los que todo se lo encuentran bueno como también por el otro, por aquellos que rechazan todo lo que dice y todo lo que hace. Es la coyuntura adecuada para que Ud. se forme una opinión propia, para que pueda juzgarlo más por lo que hace que por lo que dice, ya que muchas veces cambia de opinión en el mismo día.
Desde el momento que no hay una buena biografía o un libro que intente entender objetivamente a Trump, mi recomendación sería que acudiera a lo (poco) que hay, donde para comprender cómo negocia y toma decisiones, lea el libro que escribiera junto a un periodista titulado “El Arte de la Negociación” y para entender lo que está haciendo desde el gobierno lea la Estrategia de Seguridad Nacional 2025, donde en 33 páginas se le pone contexto a lo que acaba de hacer en Caracas, además ayuda a entender por qué ha tomado control del petróleo venezolano a pesar de que en suelo estadounidense tiene más del que necesita.
Siendo el proceso tan diferente a lo que estamos acostumbrados en Latinoamérica, bueno sería que buscara apoyo entre quienes conocen cómo se toman decisiones en EE. UU., pero que no tengan intereses creados, sean estadounidenses o venezolanos, como también aléjese de las empresas de lobby o de quienes aseguran manejar una información que “solo ellos poseen”, terreno fértil de fake news y teorías extrañas. Proteja su salud mental y desconfíe de quienes se presentan como “expertos”, ya que abundan quienes creen “conocer” a EE. UU. por la familiaridad que existe con su cultura popular, películas y series de TV. Confíe en Ud. y en sus instintos.
Creo que con elegancia debe recordarle a la Casa Blanca que no solo está en juego la legalidad sino sobre todo la legitimidad de un proceso, de ahí la importancia de lo que se decida en Washington o Mar-A-Lago, tanto o más relevante que lo que hoy ocurre en Caracas, por ejemplo con el petróleo, por lo que Ud. puede pedir dos cosas, que la Casa Blanca responsabilice desde ya a la cúpula chavista de cualquier violación de DD. HH. como también le exijan interlocución con los representantes que Edmundo González nombre, para lo cual ayudaría que como gobierno legítimo se les identifique, para que no solo se perciba a Trump o Rubio cumpliendo ese rol en Venezuela. Ayudaría allí observar una renovación y no solo a la vieja partidocracia, cuyos líderes debieran sin embargo poder regresar masivamente a Venezuela, por lo que su seguridad debe garantizarse.
Por los años que la he seguido y escrito sobre Ud. para esta columna, la verdad es que ignoro de dónde salió esa idea equivocada que Ud. era solo una “buena persona”, ya que si estableció esa relación especial con los venezolanos, casi inédita en la historia de las transiciones de la región fue por algo más, mucho más, ya que para mí lo que mejor la define fue esa oportunidad cuando confrontó personalmente hace ya años a Chávez en su mejor momento, cuando nadie más lo hacía y dejó muda a una persona caracterizada por la incontinencia verbal.
La oportunidad de demostrarles que se equivocaron ha llegado, lo que incluye a la CIA que hizo trascender que Ud. no sería capaz de controlar al ejército, toda vez que en la transición chilena se tuvo que coexistir con el General Pinochet, quien siguió siendo comandante en jefe por otros ocho años, y todo salió bien. No sé de dónde surgió que Ud. no era el tipo de lideresa que esperaban en EE. UU., toda vez que siempre he pensado que no le va a temblar la mano o el pulso para decidir en el estilo de Thatcher o Golda Meir más que en el de Violeta Chamorro como tampoco en el de Michelle Bachelet, que más de una vez rehuyó decisiones difíciles, fuera en Chile o en la ONU. Un liderazgo que estoy seguro de que nunca repetirá la triste historia del premio Nobel de la Paz 1991 Aung San Suu Kyi de Myanmar (la ex Birmania), que por transigir con los generales de la Junta perdió su prestigio sin obtener la democracia.
Vuestra cercanía con el pueblo venezolano no la inscribo en su ideología, donde por lo demás, no tengo claro dónde encontrarla, sino que creo que ven en su persona por sobre todo ética y no cualquiera, sino una ética de principios. Ya que Trump opera sobre la base del contacto personal, tal como ha sido demostrado desde Putin y Xi hasta Milei, haga lo posible por trabajar esa relación en ese terreno. No opere sobre la base de supuestos ni siga recomendaciones, sino aquello que la ha llevado a tener la confianza de todo un pueblo, aquello que nunca le ha fallado.
Su estrategia debiera operar a dos niveles, dentro de EE. UU. y en las calles de Venezuela, las que se complementan al no ser contradictorias, ya que las decisiones de Washington están pensadas en su impacto en la elección de medio término que tiene lugar este año, debido a que, si las pierde, Trump pasa a ser un pato cojo, al no poder reelegirse, elección que no se va a ganar por Venezuela sino por el bolsillo del votante.
A pesar de su número, los venezolanos en USA todavía no marcan suficiente presencia, por lo que Ud. puede ayudar a cambiar esa impresión, tanto de los medios como de los políticos, y para producir impacto, debieran desde ya hacer lo que ha tenido éxito, una marcha hacia Washington, ojalá en el lugar donde estuvo Martin Luther King en el Mall y al cual otros llegaron después, desde las mujeres a los cristianos. Creo que ayudaría que participaran otros latinoamericanos para probar que son hoy la primera minoría del país, por sobre la afroamericana, dato que todavía no se refleja ni en Hollywood ni en la TV, donde sigue predominando una gran ignorancia sobre Venezuela.
Creo que se necesita, tanto en Venezuela como en EE. UU., mostrar que son el legítimo gobierno, presentarse como tal, ante Moscú y Beijing como también hablar en esa calidad con militares y jueces, todo para que disminuya el apoyo de sus aliados al régimen, y que todos se den cuenta que ellos van de salida y que Ud. ganará las futuras elecciones, probablemente el próximo año, donde quizás no compita Edmundo González. Que además la transición se sienta en las calles.
La estrategia de lo pasado pisado es no mirar hacia atrás sino hacia adelante, para no quedar afuera, sino ser la tercera pata de la transición junto al chavismo y a EE. UU. A partir de la reunión con Trump, centrarse en hablar en nombre de quienes no tienen voz, incluso en aquello a lo que no se atreven los Hermanos Rodríguez, que es discrepar de Washington cada vez que sea necesario. A diferencia de ellos, Ud. habla en nombre de la legitimidad y de la voluntad popular, quizás la forma que yo esperaba que actuaran desde el 28-7 y que no se dio. En ese sentido, creo que debiera aprovechar la visita a la Casa Blanca para anunciar una reunión similar a la de Trump con los ejecutivos petroleros, esta vez no solo con los de EE. UU. sino del mundo, incluyendo a los de China y Rusia.
Y para no repetir la reacción que tuvo Zalensky en su recordada visita y que después se corrigió, decir en la propia Casa Blanca que está ayudando a lo que se está haciendo, ya que la reconstrucción de la industria petrolera no va a ser rápida, y solo para regresar a la producción que existía antes de Chávez se necesitarán varios años y cien mil millones de dólares de inversión en una infraestructura en ruina, además del costo de deudas y/o incumplimiento de contratos, que serán cobrados.
Creo que como son el gobierno legítimo deberían enviar representantes a ser recibidos a un nivel adecuado en Moscú y Beijing, no solo para que el chavismo le preste el respeto debido o para disminuir su poder, sino porque todas las deudas se pagan tarde o temprano, además que si China no tiene el petróleo requerido para exportar, no me cabe duda que va a acudir a tribunales internacionales si no hay un calendario o promesa de pago, y tiene grandes posibilidades de ganar, con lo que puede interferir el calendario de inversiones de la Casa Blanca actuando en lo judicial contra esas empresas estadounidenses. Por otra parte, estoy convencido de que este tema va a estar presente en las negociaciones con China por los aranceles, quizás para que sea ofrecido a cambio de las tierras raras que no poseen y por las cuales ya fueron chantajeados.
Digo lo anterior, porque si hay una constante en las intervenciones militares de EE. UU. es que siempre le ha fallado lo del día después, un plan A, B, o C, que a menudo ha brillado por su ausencia, y quizás se dio también en este caso, donde se anunció que la parte militar se iba a limitar a la captura de Maduro, que se cumplió pero no la parte siguiente, donde se dio a entender que era de entrada y salida, y que Washington se limitaría a juramentar a González, toda vez que existía un gobierno al cual se le robó la elección, además que se poseía tradición democrática antes de Chávez, por lo que Venezuela no era Irak ni Afganistán, sino parte de Occidente.
A veces las decisiones que ahora se padecen son la consecuencia de malas experiencias, tal como ocurriera en lugares tan distintos como el Medio Oriente. Quizás la negociación con esa fracción del chavismo que representan los Rodríguez se debió a esa mala experiencia que se tuvo en Libia después de promover junto a los franceses la caída del coronel Gaddafy, a lo que siguió una guerra civil. Quizás las FF. AA. de Padrino López no fueron destruidas por lo que ocurrió en Irak después de la caída de Sadam Husein, donde la disolución del ejército potenció la rebelión yihadista, error que también se dio con el ejército de Haití, país donde grupos delincuenciales han tenido extenso control territorial.
¿Se puede confiar en la palabra de los chavistas que siguen en el poder? La verdad es que no, claramente no. Con total impunidad le mintieron a Biden para lograr una serie de concesiones comprometiéndose a aceptar elecciones libres, lo que no cumplieron, como también reiteradamente antes engañaron a los demócratas venezolanos. Al respecto, creo que Ud. puede hacer mucho para explicarle a EE. UU. que no representan una combinación política, que sus códigos ni siquiera son los de Maquiavelo, sino los de una mafia semejante al Padrino.
Además, contra la acción militar de EE. UU. de inmediato fue activada la internacional de la protesta automática. Al respecto, Ud. ha denunciado la gigantesca hipocresía de quienes utilizan palabras mágicas como “intervención” o “soberanía”, demostrando que todo cambia según “quien” interviene, y probablemente nunca se preocuparon cuando el chavismo lo hizo en toda la región, ya que ahí no hubo defensa de la soberanía como tampoco se activaron cuando todos los derechos de los venezolanos fueron violados en forma sostenida en el tiempo, al igual que no hubo referencia a la violación de la soberanía perpetrada por Cuba en vuestro país. Todo indica que son los mismos que nunca usaron la palabra dictadura para Maduro como tampoco la usan para Cuba después de más de seis décadas. Ha tenido Ud. razón al decir que la crisis venezolana no es solo petróleo o narcotráfico, ya que con Chávez y Maduro existió un proyecto político que ambicionó controlar toda la región con el llamado castrochavismo, ayudado por el Foro de Sao Paulo, y el respaldo político de Lula, además de Irán y Hezbolá.
Hoy se necesita acabar con el miedo en Venezuela y para eso Ud. puede intentar presionar al presidente Trump para que amenace al régimen chavista con las mismas palabras usadas para proteger a los iraníes.
La posición tomada por la Casa Blanca demuestra también otra faceta donde Ud. puede contribuir, ya que lo que ha trascendido demuestra que la oficina que se posee en Washington no ha funcionado bien, donde más que una idea suya, entiendo que fue una concesión en los acuerdos posteriores a su triunfo en las primarias para llegar a la tan esquiva unidad. Con mayor razón requiere una revisión si es efectivo lo que ha aparecido en la prensa estadounidense, que hubo desilusión porque en las peticiones de un plan post Maduro se habrían entregado respuestas que se consideraron como generalizaciones evasivas. Del mismo modo, asesores actuales se habrían formado la idea, que en la presidencial se favorecía a Kamala Harris, preocupante, si es que no fue cierto.
Desde otro punto de vista, en las numerosas transiciones hubo experiencias sino iguales a lo que hoy está pasando, al menos similares en aquellos casos donde hubo que convivir con herencias provenientes del pasado. No solo en el caso del general Pinochet en Chile, sino también en el caso de Brasil, donde por la muerte en plena transición del líder democrático Tancredo Neves, la presidencia fue asumida por el vicepresidente José Sarney, quien a pesar de las dudas sobre su persona caminó hacia la democracia, o aún más evidente, en el rol cumplido en España por Adolfo Suárez, uno de los artífices de la transición, quien tenía pasado franquista. Especial fue el caso de Frederik de Klerk, transitando hacia Mandela desde el apartheid sudafricano.
Sin embargo, en todos estos casos hubo algo que hizo posible ese éxito, y fue el hecho común, que la oposición democrática siempre estuvo en las calles, presionando y agitando, además de establecer vínculos con todas las instituciones que hasta esa transición eran cercanas al régimen y controladas por este. Además de la construcción de una red de apoyos a nivel internacional, lo mencionado corresponde a un rol donde la oposición democrática y Ud. como lideresa son insustituibles, y nadie más que Uds. lo pueden hacer posible.
Algo que debe evitarse es lo que pasó en la República Dominicana, donde después del asesinato de Rafael Leónidas Trujillo y del fin de su brutal régimen de treinta y un años, años después el poder permanecía en manos de alguien cercano como Joaquín Balaguer. De ahí la importancia de estudiarlas con el fin de tener una idea de las distintas transiciones, para así tener claridad en torno a lo que hay que hacer, y aún más acerca de los caminos que no hay que transitar. Venezuela necesita una oposición democrática poniendo presión en las calles a Delcy Rodríguez como también que se gane el respeto de EE. UU. a quien se le debe hacer ver cuando se alejan de la transición, la cual solo puede tener éxito si la democracia figura como objetivo prioritario desde el primer día.
Al respecto, creo que Ud. debe estimular lo que se me ha dicho que Ud. ha señalado privadamente, ya que, en relación con otros procesos de transición, llama la atención la falta de autocrítica acerca de lo que ha fracasado (no solo la experiencia de Juan Guaidó), sino también otras situaciones, que deben incluir qué falló para que fuera electo alguien como Chávez, necesario además porque ahora sobrevivió el chavismo, por lo que seguramente estará presente en el futuro de este sufrido país.
Creo que fue el expresidente uruguayo Julio María Sanguinetti (1985-90) quien definió en forma precisa lo que es una transición, al decir que es la combinación de las urgencias del que viene con los temores del que se va, y donde más claridad debiera haber es en aquellos lugares de poder como militares o justicia. Si el éxito de un proceso de transición se mide por una perdurable y estable democratización, hoy, el camino seguido todavía no lo garantiza, ya que hay tanto alegría como incertidumbre.
Hay que pensar que también hay situaciones como la de Marco Rubio, quien en Venezuela se puede estar jugando o una presidencial o su candidatura como vice, aunque todavía deba seguir disputándose con Granell el oído presidencial. Rubio ha hablado de tres etapas, donde al final vendría la democracia. Sin embargo, difícilmente se puede lograr nada similar a una “reconciliación” si no se avanza en democratización, que es exactamente lo que ha estado presente en todos y cada uno de los procesos que han sido exitosos. Algo que Ud. puede hacerles ver.
Quizás soy yo el equivocado, y lo que se diseñó en Washington es una jugada brillante para que el régimen se destruya a sí mismo, ya que las sospechas entre las fracciones deben estar carcomiéndolos por dentro, pero aun así Ud. no debió haber sido marginada. De todas maneras, todo indica que Ud. también tendrá que trabajar otro aspecto, que no se olviden de Venezuela a medida que se acerca la elección de noviembre. El éxito, su éxito, va a depender que tenga acceso directo, por la sencilla razón que lo peor sería que Trump y EE. UU. se desinteresaran, para beneficio del chavismo y perjuicio de la democracia, toda vez que cuando lo electoral no va bien, Washington es un animal infiel, como lo han descubierto países que en algún momento fueron importantes.
Para ello es fundamental que se note la presencia en forma pacífica de sus seguidores en las calles de Venezuela y frente a la Casa Blanca, no importando que al principio ni sea masivo, bastando que se hagan presente y confiando en el efecto multiplicador de las RR. SS. Piense que su presencia o ausencia siempre se va a notar, ya que, si hay un vacío, lo único seguro es que será cubierto por otros.
Ud. se ha ganado un lugar muy especial, escaso en la variada historia de las transiciones, que no debe perderse en la vorágine que está teniendo lugar. Sin personalizarlo, critique a la Casa Blanca las veces que sea necesario que eso no debiera perjudicarla en un país como EE. UU. Su foco debe estar en ganar la elección presidencial del próximo año. Hoy la gana, pero ¿mañana?
No tenga miedo de las decisiones que haya que tomar, siempre puede confiar en la comprensión de un pueblo muy sufrido que, por lo mismo, no quiere que se le mienta. Piense que algunos anuncios es mejor que se conozcan ahora que cuando deba comunicarlos desde Miraflores.
Negocie con Trump en nombre de Venezuela ya que es la lideresa indiscutida y demuéstrele que se equivocaron con Ud., sin nunca olvidar que no estar presente es lo mismo que estar ausente, ya que, en estos procesos de transición, en realidad no hay nada intermedio.
@israelzipper
Máster y PhD. en Ciencia Política (U. de Essex), Licenciado en Derecho (U. de Barcelona), Abogado (U. de Chile), excandidato presidencial (Chile, 2013)