
La embajada de Argentina en Venezuela permanece sin funcionarios diplomáticos ni atención consular directa tras la decisión de Brasil de poner fin a la protección de la sede en Caracas. Según señalaron a Infobae fuentes diplomáticas, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva notificó de manera formal el jueves de la semana pasada el retiro de la representación brasileña desde el jueves 15 de enero, lo que deja a la delegación argentina acéfala y sin un país protector designado.
La medida se produce en un contexto de deterioro en las relaciones bilaterales entre Argentina y Venezuela, y en medio de una escalada en la tensión diplomática entre los gobiernos de Lula da Silva y Javier Milei, que volvió a escalar en las últimas semanas, en la antesala de la firma oficial del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que se realizará mañana, sábado, en Paraguay.
La custodia brasileña de la embajada argentina se había establecido en 2024, luego de que el gobierno argentino retirara a todo su personal diplomático tras la elección en la que Nicolás Maduro se atribuyera una victoria, y en medio de un asedio sistemático por parte del régimen chavista. Así, la embajada argentina había quedado sin funcionarios en el país caribeño y dependía de la protección temporal de la diplomacia brasileña para resguardar tanto el edificio como los intereses de ciudadanos argentinos.
Ni en Casa Rosada ni en el Palacio San Martín informaron cómo seguirá la representación diplomática de los argentinos en Caracas, aunque, según supo Infobae, se realizó la gestión política para que ese lugar lo ocupe Italia, debido a la buena relación entre Milei y la primera ministro Giorgia Meloni.

El Jefe de Estado, en tanto, asistirá este viernes por la noche al Festival de Doma y Folklore de Jesús María, en la provincia de Córdoba, y el sábado viajará a Paraguay, donde buscará enviar una señal de respaldo a su par Santiago Peña, que asumirá la presidencia pro tempore del Mercosur. Tras una breve estadía, emprenderá la partida a Suiza para disertar en el Foro Económico de Davos, que se celebrará del 19 al 23 de de enero.
Será su tercera participación en el encuentro internacional al que asisten los principales líderes del mundo y, en esta ocasión, lo hará en un contexto de convulsión geopolítica por la tensión social en Irán y el operativo militar de EEUU en Venezuela para detener a Maduro, donde se prevé que ratifique su alineamiento con la administración de Donald Trump y haga una defensa del capitalismo y del mundo occidental.
En 2025, Milei arremetió sin contemplaciones contra la “ideología woke” y cuestionó a foros (como el de Davos) y organizaciones que impulsan la agenda del progresismo global que -según su visión- han distorsionado los valores históricos de Occidente. De manera puntual, su crítica a la ideología de género le valió varios cuestionamientos.
“Cuando digo abusos no es un eufemismo, porque en sus versiones más extremas, la ideología de género constituye lisa y llanamente abuso infantil. Son pedófilos, por lo tanto, quiero saber quién avala esos comportamientos”, planteó en aquel momento. Y amplió: “El wokismo es un régimen de pensamiento único, sostenido por distintas instituciones cuyo propósito es penalizar el disenso, feminismo, diversidad, inclusión, equidad, inmigración, aborto, ecologismo, ideología de género, entre otros, son cabezas de una misma criatura cuyo fin es justificar el avance del Estado mediante la apropiación y distorsión de causas nobles”.
Esta misma línea discursiva había planteado en 2024, aunque un poco menos combativa. Toda su exposición apuntó a cuestionar el intervencionismo, la dependencia del Estado y todo tipo de ideas que apuntan a controlar los destinos de millones de seres humanos.
“Buena parte de las ideas aceptadas en Occidente son variantes colectivistas, ya sea que se declamen comunistas, fascistas, nazis, socialistas, socialdemócratas, keynesianos, progresistas, populistas, nacionalistas o globalistas. En el fondo no hay diferencias sustantivas, todos sostienen que el Estado debe dirigir la vida de los individuos”, sostuvo.
Al finalizar su exposición, aseguró: “En Argentina solemos decir que nuestro país siempre va a contramano del mundo. Hoy nosotros estamos volviendo a abrazar, luego de cien años de penumbras, el modelo de la libertad. Espero que esta vez, Argentina y el mundo recorramos juntos el camino de la prosperidad”.