Brasil comunicó el envío de 20.000 toneladas de arroz, junto a otros alimentos y medicamentos a Cuba, con el objetivo de mitigar el impacto de la crisis que afecta a la isla.
El traslado de los alimentos se efectúa a través del Programa Mundial de Alimentos (PMA), según informaron portavoces del Ministerio de Relaciones Exteriores durante una rueda de prensa.
El cargamento contempla 20.000 toneladas de arroz con cáscara, 150 toneladas de arroz pulido, 150 toneladas de frijol negro y 500 toneladas de leche en polvo.
Además, Brasil envió un lote de medicamentos que llegó a la isla por vía aérea “ayer o anteayer”, según explicó la secretaria para América Latina y el Caribe de la cancillería, Gisela Padovan.

“Esta es una preocupación constante de Brasil, al ver que la población realmente está sufriendo, por eso, estamos realizando varias donaciones, ya sea de medicamentos o de alimentos», declaró Padovan.
Las donaciones de Brasil se suman a la asistencia enviada por la primera delegación del «Convoy Nuestra América“, que arribó a Cuba con cerca de cinco toneladas de suministros médicos.
El grupo está integrado por 120 representantes de 19 países, 50 asociaciones y colectivos, 13 movimientos políticos y sindicatos, y cuatro eurodiputados, con suministros provenientes de Roma y Milán, en Italia.
Desde hace seis años, Cuba atraviesa una crisis económica y social que, desde enero, se ha intensificado debido al bloqueo petrolero impuesto por el Gobierno de Estados Unidos.
Carbón vegetal como combustible
Juan Carlos Pino, un mecánico cubano con solo estudios de octavo grado, podría haber encontrado la manera de burlar el bloqueo petrolero estadounidense. Haciendo gala del ingenio cubano desarrollado tras décadas de crisis, Pino, de 56 años, modificó su Fiat Polski de 1980, fabricado en Polonia, para que funcionara con carbón vegetal, un combustible más barato y abundante que la gasolina desde que Washington interrumpió los envíos de petróleo a la isla caribeña en enero.
Pino construyó el artilugio en su taller de Aguacate, un pueblo de 5.000 habitantes, situado a unos 70 kilómetros al este de La Habana, que en su día prosperó gracias a una refinería de azúcar ahora cerrada.
Hoy en día, está rodeado de pastos para el ganado y canteras de piedra donde los hombres caminan hacia sus trabajos con sierras de mano largas al hombro.
En la ciudad, Pino es toda una celebridad con su Polski de dos cilindros que recorre las calles llenas de baches, con su característico depósito de combustible de 60 litros soldado en la parte trasera.
Pino construyó su dispositivo completamente con chatarra y objetos reciclados. El carbón se quema dentro de un tanque de propano modificado, sellado con la tapa de un transformador. El filtro está hecho con una jarra de leche de acero inoxidable rellena de ropa vieja.
En una economía asediada, la escasez ha sido una constante en Cuba desde hace mucho tiempo. Esta situación se ha agravado desde que Estados Unidos depuso al dictador venezolano, Nicolás Maduro, cortando el suministro de petróleo venezolano y amenazando con imponer aranceles a cualquier otro país que abastezca a Cuba de combustible.