
El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Ilan Goldfajn, afirmó que Panamá se consolida como uno de los principales pilares de estabilidad e integración en la región, con una gestión macroeconómica sólida, crecimiento sostenido y un entorno favorable para la inversión.
Durante la 39ª Reunión de Gobernadores del organismo, celebrada en Ciudad de Panamá, el directivo destacó que el país representa un “ancla natural” para el desarrollo regional, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas, volatilidad financiera y riesgos climáticos.
Goldfajn subrayó que la región de Centroamérica, Panamá y República Dominicana llega a este encuentro en una posición más fuerte que en años anteriores, con inflación contenida, tipos de cambio estables y mejoras en varias calificaciones crediticias.
En ese escenario, Panamá destacó por mantener un crecimiento cercano al 4% en 2025, estabilidad cambiaria y avances institucionales que refuerzan la confianza de los mercados y del sector privado.
Uno de los anuncios centrales fue que el BID contará en 2026 con un programa cercano a los $1,000 millones para Panamá, dirigido tanto al sector público como al privado.

De ese monto, alrededor de $405 millones estarán destinados a proyectos gubernamentales en áreas como contraloría, salud, agua potable y saneamiento, incluyendo una garantía de $300 millones para movilizar inversión privada en infraestructura hídrica en Panamá y Colón, además de una segunda garantía por $230 millones para proyectos de saneamiento en David.
En paralelo, a través de BID Invest, el organismo proyecta cerca de $500 millones en financiamiento para sectores estratégicos como turismo, transporte, energía y agua, con énfasis en sostenibilidad y productividad.
Según Goldfajn, estos recursos buscan ampliar la capacidad del sector privado, reducir la presión fiscal y generar empleo formal, especialmente para jóvenes y mujeres.
Panamá
Durante el encuentro, el presidente panameño José Raúl Mulino destacó ante los gobernadores del BID que Panamá ha logrado “poner la casa en orden” en apenas año y medio de gestión, con una reducción histórica del déficit fiscal desde niveles cercanos al 7% hasta 3.68% en 2025. El mandatario sostuvo que esta disminución, cercana al 40%, demuestra disciplina, responsabilidad y respeto a las reglas fiscales.
Mulino afirmó que el país ofrece seguridad jurídica, reglas claras y un entorno predecible para la inversión, alejándose de la improvisación y del populismo de administraciones anteriores. “El capital no huye del ajuste, huye de la improvisación”, señaló, al reiterar que la estabilidad institucional es una política de Estado y no un discurso coyuntural.

El presidente también resaltó avances como la incorporación de Panamá al Mercosur como Estado Asociado, la aprobación de una nueva ley de Seguridad Social y el impulso a grandes obras de infraestructura. A su juicio, estos elementos fortalecen la plataforma logística nacional, que integra el Canal, los puertos y el hub aéreo como un sistema coordinado al servicio de la región.
Integración
En materia de integración, Goldfajn puso especial énfasis en el programa América en el Centro, que articula productividad, adaptación climática y desarrollo juvenil. Dentro de este marco, destacó el lanzamiento de Cargo Pass, una iniciativa orientada a modernizar el corredor del Pacífico, por donde circula cerca del 90% del comercio intrarregional. Con una inversión estimada de $130 millones, el programa podría generar beneficios superiores a $700 millones anuales, reduciendo tiempos, costos y fricciones fronterizas.
Otro eje central es el fortalecimiento del capital humano. A través del programa Talent Up, en alianza con Google, el BID impulsará la entrega de 60,000 becas en inteligencia artificial, computación en la nube y análisis de datos. El objetivo es cerrar la brecha de habilidades digitales, considerada uno de los principales obstáculos para la transformación productiva en América Latina.
Goldfajn advirtió que, si bien la estabilidad macroeconómica es un activo relevante, no es un fin en sí mismo. El desafío, explicó, es convertir esa estabilidad en crecimiento sostenido, mayor productividad y empleo formal. Actualmente, la región enfrenta problemas estructurales como alta informalidad, bajo crédito productivo y limitado espacio fiscal, en un entorno de mayor incertidumbre global.
En ese contexto, el presidente del BID planteó cinco prioridades: crecimiento liderado por el sector privado, integración regional, capacidad de ejecución del Estado, inversión en talento y resiliencia ante desastres. Según el organismo, sin mejoras en la ejecución de proyectos y en la calidad institucional, los planes de desarrollo pierden impacto y credibilidad social.
El banco también reiteró su respaldo a proyectos estratégicos como la interconexión eléctrica entre Colombia y Panamá, el desarrollo del centro logístico de Puerto Armuelles y los programas de agua potable. Estos proyectos, indicó Goldfajn, reducen costos, fortalecen la resiliencia regional y amplían la competitividad de las economías.

Finalmente, el titular del BID destacó que el Grupo cerró 2025 con más de $35,000 millones en financiamiento total, un crecimiento del 50% desde 2022, con niveles récord en operaciones públicas y privadas. Afirmó que el organismo avanza hacia un modelo más equilibrado entre financiamiento estatal y privado, con énfasis en resultados concretos.
Para el BID, Panamá no solo actúa como anfitrión de la reunión, sino como un referente regional en integración, apertura y estabilidad. Tanto el Gobierno como el organismo coincidieron en que el reto ahora es sostener estos avances en el tiempo, traducirlos en más empleo y consolidar un crecimiento inclusivo que fortalezca la posición del país en el escenario internacional.