El experimento con bebés australianos evidenció la capacidad de aprender vocabulario en mandarín mediante entornos de realidad extendida sin la presencia de un adulto (Imagen Ilustrativa Infobae)

El laboratorio se llenó de silencio cuando, frente a una pared convertida en pantalla, un bebé australiano fijó la mirada en una marioneta virtual. Ocurrió en Western Sydney, durante una serie de experimentos realizados entre 2024 y 2025, en los que 144 bebés de entre seis y 24 meses participaron en sesiones de aprendizaje de tonos no nativos a través de distintos entornos: cara a cara, XR en tiempo real y XR pregrabado.

La investigación buscó responder si los bebés pueden percibir y adquirir información novedosa mediante la tecnología XR, una herramienta cada vez más presente en la educación infantil.

El equipo científico, liderado por Liquan Liu y colaboradores, diseñó un protocolo para evaluar dos aspectos: la capacidad de los bebés para discriminar tonos del idioma mandarín y su habilidad para asociar palabras nuevas con objetos.

La tecnología XR en la educación infantil permitió que bebés de 18 a 24 meses asociaran nuevas palabras con objetos de forma exitosa y mantuvieran la atención frente a estímulos virtuales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los niños, organizados en dos grupos de edad (seis a 12 meses y 18 a 24 meses), participaron en sesiones de juego en las tres condiciones mencionadas, siempre bajo estrictas medidas éticas y con consentimiento informado de las familias.

De acuerdo con la investigación difundida por Wiley Online Library, todos los participantes recibieron el mismo estímulo audiovisual a través de marionetas y palabras en mandarín. Las diferencias entre las condiciones residieron en la interacción: en la sesión presencial, un agente humano estuvo en la misma habitación; en XR-Live, la interacción ocurrió en tiempo real mediante proyección virtual; en XR-Recorded, los bebés observaron una grabación sin interacción directa.

Entornos XR: interacción, atención y aprendizaje

Según el informe, los resultados en la tarea de asociación objeto-etiqueta mostraron que los bebés mayores (18 a 24 meses) aprendieron mejor el tono descendente, acústicamente más complejo.

La investigación comparó tres modalidades de aprendizaje —presencial, XR-Live y XR-Recorded— para evaluar cómo los bebés discriminan tonos no nativos y adquieren vocabulario extranjero (Imagen Ilustrativa Infobae)

El aprendizaje se observó en todas las condiciones, tanto presenciales como virtuales. Entre los bebés menores de un año, no se detectó un aprendizaje significativo de los tonos. La atención se mantuvo alta en la condición presencial, aunque los bebés expuestos a XR también demostraron participación sostenida.

Los análisis estadísticos indicaron que el tono objetivo influyó en el aprendizaje, con el tono descendente superando al ascendente en todos los escenarios entre los bebés mayores. La edad resultó determinante: solo los niños de dos años lograron asociaciones exitosas en la prueba, mientras que los de un año no alcanzaron niveles de aprendizaje superiores al azar.

La discriminación perceptiva de tonos en mandarín también dependió de la edad y de la modalidad de presentación. Los bebés mayores lograron distinguir los tonos en condiciones XR-Live y XR-Recorded, con tiempos de observación significativamente mayores en los ensayos alternantes.

El estudio dirigido por Liquan Liu mostró que la edad es un factor determinante: solo los bebés mayores lograron aprendizajes significativos en contextos virtuales y cara a cara (Imagen Ilustrativa Infobae)

En los bebés de menor edad, no se registraron diferencias relevantes entre las condiciones, lo que sugiere que la maduración cognitiva es un factor clave para el aprovechamiento de tecnologías XR en la primera infancia.

El potencial de la tecnología XR en la educación infantil

El estudio destaca que los entornos XR ofrecen experiencias inmersivas que pueden facilitar el aprendizaje temprano y la percepción de nuevas lenguas.

De acuerdo con el equipo, la representación humana a tamaño real y la disponibilidad de señales visuales y auditivas en XR pueden suplir parte de la interacción social que se pierde al no estar presente un adulto físicamente. Sin embargo, la edad de los bebés y la complejidad del objetivo de aprendizaje siguen siendo determinantes para el éxito.

Las plataformas XR demostraron que la representación humana virtual y las señales audiovisuales pueden suplir parte de la interacción social perdida cuando no hay adultos presentes físicamente (Imagen Ilustrativa Infobae)

Se observó que la atención de los bebés se mantuvo elevada incluso en ausencia de contingencia social, como en la condición XR-Recorded. Esto podría deberse a la novedad de la tecnología o al atractivo del entorno virtual.

Los bebés de dos años mostraron mayor capacidad de discriminación y aprendizaje en XR que sus pares más pequeños, lo que se alinea con teorías del desarrollo sobre la consolidación de sistemas fonológicos y el rápido aumento de vocabulario en esa etapa.

Los hallazgos sugieren que la realidad extendida no solo resulta eficaz para la enseñanza de nuevas palabras, sino que también puede contribuir a reducir desigualdades en el acceso a experiencias educativas de calidad. Las tecnologías XR permiten intervenciones escalables y adaptables, relevantes para contextos donde la presencia física de educadores resulta limitada.

El uso de entornos XR facilita intervenciones escalables y adaptables, fundamentales para democratizar el acceso a experiencias educativas de calidad en la primera infancia (Imagen Ilustrativa Infobae)

Limitaciones, implicancias y futuras investigaciones

El equipo advirtió que, aunque la tecnología XR muestra un potencial considerable, su eficacia depende del ajuste a la edad y los objetivos de aprendizaje. La familiaridad creciente con los entornos virtuales podría modificar los niveles de atención y aprendizaje en exposiciones repetidas, por lo que se recomienda investigar la influencia del tiempo y la experiencia acumulada en el uso de XR.

Además, la investigación subraya la necesidad de comparar directamente la XR con otros medios digitales y de explorar sus efectos en bebés con distintos perfiles de desarrollo. La integración temprana de XR en políticas educativas podría potenciar la equidad y la sostenibilidad en la formación infantil, siempre que se respeten estándares éticos y se garantice la accesibilidad.

Según el equipo de Liquan Liu, futuras investigaciones deberán evaluar los impactos a largo plazo de la XR en el desarrollo lingüístico y cognitivo, así como sus posibles beneficios para poblaciones en contextos de vulnerabilidad. La colaboración entre educadores, tecnólogos y autoridades será clave para aprovechar al máximo las oportunidades de la XR en la primera infancia.

La evidencia experimental presentada en este trabajo indica que los bebés pueden, en efecto, percibir y aprender información nueva a través de la realidad extendida. Si bien la interacción cara a cara mantiene ventajas, la XR representa una herramienta prometedora para el aprendizaje temprano y la reducción de brechas educativas.