La inglesa en su cuarto rodeada de pósters de sus idolas, las Spice Girls

La niña nació el 5 de mayo de 1988 en Londres. La convivencia y la “química” de sus padres había durado un suspiro. Su padre, Mark Evans, abandonó a su madre Penny Susan Adkins y a ella, cuando tenía solo tres años. Después de aparecer con juguetes, ropa o algún fajo de billetes, sin que mediara un acuerdo formal, un día su padre se fue al sur de Gales a administrar un negocio de comidas

En esa situación adversa, su madre de 21 años, logró salir adelante. Le brindó a su pequeña hija una buena educación, todo el amor del mundo y bastante vida social. “Quedó embarazada de mí cuando estaba por entrar a la universidad, pero optó por tenerme. Ella nunca, nunca me recuerda eso. Mi padre no estaba realmente cerca”, contó a Hits Daily Double.

A pesar de que no hubiera una tradición musical en su familia, Penny tocaba muy bien la guitarra y al mismo tiempo se aseguró de que su hija creciera rodeada de discos. No solo le transmitió su amor por la música, sino también su espíritu libre. La niña la recuerda como una “madre hippie” que tocaba la guitarra junto con sus canciones favoritas de las listas de éxitos y la animaba a cantarlas.

Se podría decir que prácticamente la estrella británica nació cantando. Empezó a hacerlo a los cuatro años en reuniones familiares y de amigos. Observadora, había notado que los cantantes expresaban sus sentimientos cambiando los tonos de voz y ella comenzó a imitarlos.

Cuando estaba por cumplir cinco años fue a su primer festival de música, Great Xpectations en Finsbury Park y vio a The Cure en vivo, con Robert Smith al frente de la banda con sus pelos batidos. En homenaje a esos días felices, incluyó el tema Lovesong, de la banda, en uno de sus álbumes.

Fue criada como hija única, sin embargo creció jugando con sus primos. Su abuelo John Evans, estuvo presente en su vida, supliendo económicamente a su padre. Le ofrecía una asignación mensual para sus gastos. También, sus abuelos paternos la llevaban de vacaciones en su casa rodante. Según The Mirror, su padre dijo acerca de ella: “Era una niña encantadora. Ella era una de esas niñas que, si tuviera una bolsa de dulces, los regalaría todos y se quedaría solo con uno”.

En la primaria, asistió a la escuela Coleraine Park, cercana a su departamento en Tottenham. En una entrevista reveló que era la única niña blanca entre sus 30 compañeros, a quienes defendía siempre. Pronto se convirtió una fan de las Spice Girls. En su cuarto cantaba ‘Wannabe’ y más canciones, rodeada de sus posters. Su favorita era Geri Halliwell y es muy probable que la cantante haya sido su mayor inspiración para dedicarse al canto de forma profesional.

A los 9 años comenzó una nueva vida cuando su madre volvió a apostar por una pareja. Un informático con el que se fueron a vivir un tiempo en Brighton pero luego regresaron a Londres. Un año después, la niña sufrió una pérdida demoledora, la muerte de su abuelo paterno John, de un cáncer de intestino. Tenía 57 años. “Lo amaba mucho, más que al mundo”, dijo en una oportunidad.

A los 15 comenzó a escuchar discos de Etta James y Ella Fitzgerald. Con ellas aprendió a cantar. Su mamá la inscribió en la BRIT School for Performing Arts & Technology, el mismo instituto que tuvo a Amy Winehouse como alumna. Un día grabó un demo de tres pistas para un proyecto de clase y un compañero la publicó en su página de MySpace, sin imaginar que le cambiaría la vida por completo. Los videos fueron vistos por el productor Richard Russell de XL Recordings, quien quedó deslumbrado por su talento y, en noviembre de 2006, sólo cuatro meses después de que la inglesa se recibiera en el colegio, firmó su primer contrato discográfico. Su primer álbum, 19 (por su edad cuando fue a grabar), vendió millones de discos. Este fue el principio de una prolífica carrera llena de reconocimientos.

Respuesta: la niña de la foto es Adele.