En la sección Utopía, una de las dos secciones de arteba, que se desarrolla en Costa Salguero hasta el domino, se concentran las galerías y proyectos nuevos o con propuestas innovadores.
Esta edición tiene en las porteñas El Castillo y Linse a los únicos dos espacios debutantes, sobre las 15 que participan: Casa proyecto, Grasa, Komuna, Hipopoety, La Mesa, OHNO, Pólvora (Buenos Aires); Satélite (Córdoba); Jamaica ATR Gallery (Rosario), LUOGO (Rafaela), Pionera (Pinamar / Madrid) y Relaciones Públicas (Ciudad de México) y Salón Comunal (Bogotá).
Un recorrido por las historias de estos espacios y una selección de lo que sucede en el sector:
Linse
La galería Linse celebra su primer año de vida con su debut en arteba. El espacio de Barracas, Bolivar 1753, creado por Sebastián Vidal Mackinson y Lincoln Brown abrió sus puertas el 24 de agosto de 2024 con una exposición colectiva, y con un proyecto que busca articular distintos programas para fomentar, visibilizar y comercializar la obra de artistas jóvenes, emergentes y de mediana carrera.
El modelo se estructura en torno a varios ejes. Por un lado, la galería funciona como plataforma de exhibición y comercialización de obras, con especial atención a artistas de mediana carrera que, en palabras de Vidal Mackinson a Infobae Cultura, “no han tenido una instancia de visibilidad internacional fuerte”.
Además, el espacio desarrolla un programa pedagógico que incluye encuentros y reuniones orientados a la formación en curaduría y, en el futuro, incluirá prácticas artísticas. También se albergan siete talleres de artistas y una sala experimental, como un ámbito de “ensayo y error, pensada para el artista que quiera probar algo”.
Otro componente central es el ciclo de activaciones denominado Mostras, coordinado por Paula Juárez, que combina música, lectura de textos y performance, “generando un cruce entre las artes visuales, la escritura y el teatro”.
El edificio que ocupa Linse tiene una historia particular. Originalmente fue una casa familiar, y según relató Vidal Mackinson, a lo largo de los años, el inmueble tuvo diversos usos, incluyendo consultorios de psicología y, más recientemente, una imprenta. El edificio permaneció cerrado durante cinco años antes de la llegada de la galería, “lo que explica la impronta fabril de algunas de sus salas”.
La propuesta curatorial para arteba se diseñó para destacar a cada uno de los ocho artistas participantes. La dinámica consiste en que cada día un artista ocupa el rol protagónico, acompañado por dos colegas, y el montaje se renueva diariamente: “Presentamos una idea como si fuera una caja musical. Entonces, cada uno de los días hay un artista que pasa al frente y otros dos lo secundan. Y todos los días vamos haciendo un montaje diferente”.
Así, Julia Padilla presenta obras escultóricas y dibujos; Camila Fanego Harte exhibe esculturas centradas en la anatomía femenina; Eliana Quilla aporta pintura y dibujos vinculados a la sociabilidad y al trabajo sexual; Bby Guacha explora la pintura y el dibujo a partir del autorretrato, las selfies y la construcción de personalidades ficticias; Víctor Enoc trabaja la cerámica desde una perspectiva fantasiosa y suntuosa; Federico Rubi, pinturas que dialogan con la abstracción y el arte pop; Mayra Vom Brocke, pinturas que rinden homenaje al surrealismo y abordan el tema de la ventana en la historia del arte, y Muriel Barcos, unos dibujos en los que un canino habita paisajes litoraleños y pampeanos en lugares de recreo junto a unas piezas textiles y cerámica con el mismo tema.
El recorrido de la galería por ferias comenzó en Pinta Buenos Aires Photo, en 2023, y durante 2024, participó en el MAC, en la Feria Capital, ambas de Córdoba, en Pinta Lima, en NADA de Nueva York y en la rosarisa Microferia. Para 2025, la galería cerrará con un booth en NADA de Miami.
El castillo
Creado y dirigido por el artista Diego de Aduriz, El Castillo, Independencia y Entre Ríos, es —según sus palabras— “un espacio con la lógica y la estética del horror vacuii, saturado de información, con capas de mensajes y significados: un block de notas, un cuaderno de sueños, un tablero, una botonera, donde lo pequeño es contenedor de la totalidad”.
El origen de El Castillo se remonta a 2018 en Rosario, donde de Aduriz curó una megamuestra con más de setenta artistas de diversos rubros y orígenes. Desde entonces, el proyecto ha mantenido un plantel rotativo y un carácter nómade, presentándose en distintos puntos de la ciudad de Buenos Aires.
En 2023, el proyecto encontró un espacio físico inesperado. Tras mudarse a un PH en San Cristóbal, el artista y galerista descubrió en el pasillo común una entrada con fachada medieval, amurallada con bloques símil piedra que sugerían una torre. El castillo, inconcluso y vacío, tenía detrás una historia de sueños rotos: lo había construido un filósofo llamado Víctor, quien planeaba vivir allí con Victoria, una barenosa alemana. Finalmente, Victoria entregó las llaves a Diego, dándole la oportunidad de transformar el lugar.
“Te doy el lugar con tal de que le cambies la energía”, propuso Victoria a de Aduriz. Así, un castillo inconcluso y deshabitado en el barrio de San Cristóbal se transformó en el epicentro una galería de arte .
La propuesta de El Castillo para arteba reúne a un “dream team de artistas, arquitectos, diseñadores, DJ y conocedores de plantas maestras”. El stand exhibe obras de de Aduriz —pintura, dibujos, máscaras, instalación— junto a trabajos de Interkevs (dibujos tallados en vidrio intervenidos con luces), Lilen Ferreyra (esculturas con materia orgánica tipo yerba mate), Dalia DesAmor (dibujo y pintura), Paloma Zamorano Ferrari (texturas pintadas sobre esferas de luz), Pablo Castoldi (retratos de sus amantes en grafito sobre tótems de cuatro metros de altura), Gabriela Pino (instalación naturalista y dibujos en pastel), Héctor Barreiro (collage con temática de terror), Thais Zumblick (retratos góticos al óleo), Gabriel Fernández (hiperrealismo en lápices de colores) y Catalina Oz (regreso al pop ochentista con muñecas de cerámica y muebles laqueados).
Otras propuestas
Satélite
La cordobesa Satélite, inaugurada a fines de 2021 y con participación en la feria desde 2022, llegó con el trío Gisella Mailén Scotta, Gabriel Alarcón y Valeria López, con una propuesta que explora los cruces entre literatura, historia y arte contemporáneo.
La propuesta se caracteriza por la constante revisión de la realidad y la historia a través de la ficción y la experimentación artística. “Los tres artistas, en sus producciones, toman lo real o algún dato de la realidad, pero también la van revisando desde un componente ficcional artístico y también con ciertas estrategias o tácticas que tuercen un poco eso”, dijo a Infobae Cultura a Valeria López, artista y co-directora del espacio junto a Pablo Martínez.
En el caso de Scotta se presentan obras de su última muestra, Un animal demasiado solitario se come a sí mismo, frase tomada dellibro Eisejuaz de Sara Gallardo, sobre el que viene trabajando en los últimos años, en ese entrecruzamiento enntre la ficción y los relatos históricos, a partir de piezas en grafito y en óleo y grafito sobre papel, como con frases en hierro sacadas del libro y un dibujo reciente que aborda el matrimonio místico de Santa Catalina, una temática que la artista comenzó a explorar recientemente.
Por su parte, el jujeño Alarcón se caracteriza por una revisión crítica e irónica de los símbolos patrios, donde interviene tanto los motivos como los materiales: “Trabaja con tejidos, con lanas de llama, muy del lugar en el que vive. Por ejemplo, la bandera, les cambia el sol por otro tipo de iconografía, femeninas por momentos”, dice López.
Su proyecto, Las montañas saben de mi regreso, también incluye una serie de retablos que exploran la tensión entre lo sacro y lo pagano en la vida cotidiana del norte argentino como una mirada crítica sobre los efectos del turismo y sus estereotipos. La directora puntualizó que “gran parte de ese proyecto se está exhibiendo ahora en la Bienal de Berlín”.
La experimentación de Alarcón se extiende a la creación de altares propios, donde fusiona pintura, objetos y tejidos, en los que “va trabajando, por ejemplo, con ángeles arcabuceros y también les va poniendo otro tipo de motivos o souvenirs y va mixturando desde la pintura y también desde los objetos y el tejido”.
En el caso de la patagónica López propone una mirada sobre la curaduría, con obras que remiten que a las ferias de arte donde participó la galería, a partir también de una puesta que vincula las obras de los artistas y otras imágenes. “En mi trabajo siempre aparece ese sentido como de la historia o del relato, muy de los contextos que voy transitando, habitando y trabajando también”, cuenta.
Finalmente, reflexionó sobre el sentido de su trabajo y el de la galería: “Me interesa un poco eso, pensar en esa convivencia, coexistencia y esas posibilidades de cruces, que justamente está tanto en el trabajo de Satélite como galería, como un poquito también en mi trabajo artístico, si se quiere”.
Grasa
En galería Grasa, dirigida por Carolina Martínez Pedemonte y Torcuato González Agote, se exhiben las obras de Alejandro Moreyra y Florapa, quienes exploran la idea de civilización a través de la pintura y la cerámica. En diálogo con Infobae Cultura, Moreyra introduce el eje de su trabajo: “Giran en torno a un concepto que estuve pensando mucho durante este último tiempo, que tiene que ver con cómo se construye una civilización”. Sus pinturas, de carácter fantástico, abordan la creación de un nuevo mundo y se nutren de referencias literarias, pero el foco reside en los elementos que conforman una sociedad.
El recorrido visual que propone Moreyra se articula en torno a temas como la guerra, la paz, la curialización de los guerreros, la refinación de la cocina, la música y la lírica. “Son todos tópicos que están adentro y que si bien tienen un relato narrativo en el cual se ven como un poco el origen de esos mundos y el apocalipsis que los inicia, también los grados de los restos arqueológicos de civilizaciones del antiguo mundo y un poco están fusionadas con ideas y fetiches que tengo”.
Por su parte, en sintonía con esta búsqueda, Florapa presenta piezas de cerámica de gran escala, concebidas como fragmentos de una civilización indefinida. “Las pienso también como si fuesen restos de una civilización que quizás no tiene tanto un tiempo definido, un pasado, ni futuro, más un destiempo”.
Las obras están realizadas con arcilla, moldeadas a mano, a las que quema con leña y en “un horno efímero alrededor de la pieza” armado con los “descartes de la ciudad para alimentar ese fuego como madera, como pallets o cajones de verdura”.
LUOGO
Desde Rafaela, Santa Fe, galería Luogo presenta para su cuarto arteba a cuatro artistas “con miradas y contextos diferentes que producen interpelados por las idiosincrasias de sus ciudades y realidades”, explica a este medio Sofía Culzoni, su directora.
La cordobesa Daiana Martinello comparte su mirada personal sobre el espacio íntimo a través de lo familiar en sus óleos sobre lienzo y marcos cromados o de chapa, con “lo deshabitado como el vestigio de la vida que fue, del tiempo que pasa” con una obra que pone la “poética del espacio y la arquitectura como punto de encuentro”.
El rafaelino Nacho Pautasso, a través de la birome sobre tela, recurre a los “modismos y costumbres de los habitantes de su ciudad”, en unas piezas centradas en “la observación en lo cotidiano y los cambios en los comportamientos de los ciudadanos”.
La también rafaelia Sofía Rossa, al igual que Pautasso, se alimenta de su ciudad para su producción, más precisamente de su barrio Villas Rosas, y de la vulnerabilidad y el punk. “En sus dibujos condensa distintos lugares políticos que habita a diario como las casas de sus abuelas, barrios viejos, siestas soleadas y vacías“, dice Culzoni, fundadora del espacio en 2018.
Por su parte, la cordobesa Julia Romano parte de la premisa de que el paisaje se transforma de acuerdo a nuestra experiencia y que no existe una sola manera de percibir el territorio. “Sus paisaje son un contenedor cultural que registra una historia del mundo, una superposición de momentos, una bitácora de viaje, un inventario, donde las imágenes son un registro del lugar”, cuenta.
Komuna
“Para la galería es un eje central armar diálogos entre artistas”, dijo Ignacio Tamborenea, director de la galería Komuna a Infobe Cultura, que se presenta por tercera vez en la feria.
La apuesta de este año se articula en tres presentaciones, cada una con duplas o colectivos de artistas que exploran cruces generacionales y materiales diversos. El primer bloque, que reúne a Santiago O. Rey y Leo Estol, se apoya en la idea de contraste y convergencia.
Rey se presentas con tres grandes pinturas que formaron parte del premio Braque, que “pensó como una especie de retablos, figuras de vacas, básicamente, y en el medio hay unas ventanas que se abren con escenas de revistas de periodismo gráfico argentino de las últimas décadas”.
Estas obras, que abordan temas como la violencia, el humor y la farándula, se sitúan en diálogo con la instalación y las cerámicas de Estol, quien, según Tamborenea, “utilizó cosas de la calle”: “Una base de un lavarropas para poner una escultura, pedazos de madera, elementos del mundo cotidiano para remarcar una intención”.
La segunda presentación, a cargo de Diana Rose y Carolina Favre, vuelve a poner en juego la diferencia de edades y trayectorias. Tamborenea detalló que las esculturas de Favre están compuestas por un “imaginario entre la escultura clásica, pero también con el erotismo de los cuerpos” y utiliza elementos “una pasta de papel con cemento”. En paralelo, Rose explora la lentitud y la quietud a través de pinturas inspiradas en tortugas, una línea que “trata de traer algo de cierta lentitud”.
El colectivo TOTEM TABÚ, compuesto por Hernán Soriano, Malena Pizani y Laura Códega, dialoga con Pola Cadenas, en la tercera instancia expositiva. Aquí, la galería refuerza su interés por el cruce generacional, en “una apuesta muy argentina en términos materiales y también en imaginarios”.
Pola toma referencias de artistas como Marcia Schwartz y Pablo Suárez, mientras que TOTEM TABÚ presenta piezas de la muestra Pan duro, “básicamente es una crítica aguda a la época, donde el hambre es un tema que molesta”.
La selección de artistas de Komuna abarca un rango de edades entre 28 años y 45, lo que, según el también artista Tamborenea, permite “cruzar miradas” y busca generar “un diálogo generacional de referencias, imaginarios y materialidades”.
*Arteba, en el Centro Costa Salguero, Av. Costanera Rafael Obligado 1221. Entradas generales: $14.000, con promociones y descuentos para estudiantes, jubilados, menores de 10 años y personas con CUD, quienes podrán ingresar gratuitamente junto a un acompañante.
Fotos: RS Fotos en arteba y gentileza de las galerías