Con dosis similares de juego y lucha, cada cosa a su tiempo, River debutó en la Copa Libertadores con un triunfo que le templa el ánimo, le ayuda a ser un poco más optimista. No son tiempos de derroche futbolístico para River, todo le demanda esfuerzo y sacrificio. Universitario, más allá de sus 20 triunfos consecutivos como local por el torneo peruano, fue un rival discreto, al que River superó por merecimientos propios. Sin sobrarle mucho, pero con el margen suficiente para ponerse un escalón por encima.

River tuvo un comienzo de partido que se ajustó bastante a sus pretensiones. Pudo llevar adelante su plan, algo que no suele ser tan frecuente en la competencia local. Salvo en el arco con Armani, el resto de las tres líneas del equipo son susceptibles de continuos retoques por Gallardo. Volvió Paulo Díaz y Pezzella fue al banco. En el medio campo, esa sala de máquinas que no termina de engranar, el desafío pasa por encontrar los laderos que mejor sintonicen y acompañen a Enzo Pérez.

El abrazo entre Pezzella y Paulo Díaz, una vez consumado el triunfo de River

Ya entrado abril, el Muñeco se presentó en la Libertadores con una línea de volantes que coincidía por primera vez en el año, a partir de la primera titularidad del colombiano Kevin Castaño, jugador de vista y paso al frente cuando tiene la pelota. El diseño táctico de arranque fue bastante ambicioso, con Castaño y Meza en la función de interiores, Mastantuono casi de wing derecho y una dupla de ataque que volvió a la fórmula Colidio -recuperado de un desgarro- y Driussi. El fusible que saltó fue Borja, cuyos últimos goles fueron entrando desde el banco (Lanús y San Martín de San Juan). En los cinco encuentros siguientes que fue titular se quedó seco, sin peso ofensivo, ensimismado en su ciclotimia. Y el fluctuante momento de River lo necesitaba con un liderazgo que no le nació.

Lo más destacado de Universitario 0 – River 1

River se sintió cómodo con este dibujo, se organizó para tomar las riendas, no esperó ni especuló. Mostró buen ritmo, movió la pelota con el arco rival como norte. Universitario parecía sorprendido, era un local con poca presencia.

Colidio se enchufó con despliegue, gambeta y capacidad para asociarse. Algunos detalles de Driussi también sumaban para ajustar los avances. Mastantuono se mantenía en el registro de sus partidos: mostrándose para encarar. Castaño quemaba energías en una amplia franja de setenta metros, iba y venía. No se había cumplido el primer cuarto de hora y River ya acumulaba tres llegadas, una muy clara, con una tapada del arquero Britos a Colidio, tras una buena combinación entre Mastantuono y Driussi. Por la izquierda, Meza aceitaba el circuito sin ser tan participativo.

River también conseguía desactivar la principal amenaza peruana, la de Carabalí por la izquierda, aunque con el correr de los minutos el que iba a tener más dolores de cabeza era Acuña para frenar al explosivo Polo.

El equipo de Gallardo era superior y lo pudo traducir en el resultado con el gol de Paulo Díaz, tras un córner desde la izquierda de Mastantuono, la peinada de Meza y un doble intento de Colidio, que le dio el pase al zaguero chileno. Una secuencia en la que no intervino ningún jugador de Universitario, paralizado por completo en su propia área.

Colidio estuvo cerca del segundo con un cabezazo que se le fue alto. La primera luz amarilla para River se encendió con la amarilla para Enzo Pérez, siempre al límite cuando le ganan la espalda y no achican los centrales ni los interiores. Universitario recién pateó al arco en el descuento de la primera etapa, con un remate cruzado de Polo, que lo desbordó a Acuña.

Salió a apretar más arriba Universitario en el segundo tiempo. Tomó conciencia de que, de lo contrario, se le iba el partido. Se jugó más en campo de River y Armani tuvo que volar por primera vez para despejar un disparo de 25 metros de Costa.

Mastantuono intenta escapar de la marca de Inga

El desarrollo se hizo más trabado, friccionado. Hubo más interrupciones por foules y una tensión en aumento. El ingresado Valera bordeó la expulsión por dos golpes con el codo sobre el pecho de Martínez Quarta. Recibió la tarjeta amarilla que el árbitro Tejera mantuvo, pese a que el VAR lo convocó para que revisara si no ameritaba la roja.

River se había retrasado, aunque Universitario no lo inquietaba seriamente. Otra advertencia: Castaño fue amonestado. El partido había ingresado en otra fase, más de lucha, y Gallardo renovó energías con Simón por Mastantuono para armar una línea de cuatro volantes, y mandó a Borja por Driussi para aguantar arriba un poco más la pelota. Había que evitar que Universitario tomara más impulso.

Paulo Díaz terminó siendo determinante en las dos áreas: al gol le agregó varios despejes de cabeza cuando Universitario colgaba varios centros. Fue la figura el chileno. River atacaba menos, pero estuvo cerca con un remate de Meza en un poste. Entró Pezzella para armar una línea de cinco, pero igual hizo falta la habitual tapada salvadora de Armani con todo el cuerpo. River lo aguantó, así también se afronta la Copa Libertadores.

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