Desde hoy se pondrá en marcha la segunda etapa de la rebaja arancelaria para celulares importados: el impuesto que hasta ahora era del 8% pasará a 0%. El recorte completa un proceso iniciado en 2025, cuando el Gobierno redujo el arancel del 16% al 8% (en aquel momento, también con rebaja de impuestos internos), y vuelve a poner en primer plano un debate recurrente: si con esto la tecnología se abaratará, cuánto de esa rebaja llega efectivamente al consumidor y, sobre todo, qué futuro tiene la producción local en Tierra del Fuego en un mercado donde Samsung y Motorola (ambos fabricantes locales del total de sus productos) concentran la mayoría de las ventas nacionales (arriba del 70%), mientras aparecen otros jugadores que ya apostaban al mix (importar parte de su oferta, y producir otro tanto) y otros, históricos como Apple y recientes como Huawei, que compiten desde la importación de todos sus equipos., que compiten desde la importación de todos sus equipos.
Los que ya se venden no bajarán de precio
En el discurso oficial, la medida busca dinamizar la competencia y acercar precios locales a valores internacionales. En el sector, la respuesta es más matizada. “Los teléfonos que están en punto de venta se trajeron hace uno, dos o tres meses. No puedo aplicarle ese beneficio a lo que ya traje”, explican desde uno de los fabricantes, donde confían en que el nuevo régimen se traduzca en precios más bajos, pero asumen que el efecto será diferido. “Si bien la rebaja arancelaria es real, es importante aclarar que una parte de la reducción ya se aplicó previamente”, señalan. Para las “locales” (Samsung, Motorola, Xiaomi, Tecno, entre otros), advierten que el arancel es solo un componente del costo total.
En otras palabras, la matemática no es directa. “La eliminación del arancel no implica una reducción lineal ni automática en el precio final, mucho menos una baja del 35% o 40%, como circula en algunos medios”, remarcan, en referencia al porcentaje que el Gobierno prometió hace un año; en rigor, en diciembre habían bajado un 17%, y ahora se podría sumar hasta un 10% más. Y vuelven sobre la misma idea que plantean otros jugadores del mercado: la evolución del precio final dependerá de múltiples variables, desde costos logísticos internacionales hasta el contexto competitivo local.

Bajan en el país, pero afuera todo sube de precio
Además, señalan otro costo inesperado: la presión al alza en memorias DRAM y NAND, empujada por la demanda creciente para infraestructura de inteligencia artificial. Es un detalle relevante porque anticipa que, incluso con menor carga arancelaria, los precios internacionales pueden encarecerse y licuar parte del “beneficio” esperado.
Por el otro, con el cambio de contexto, están los que probablemente amplíen su portafolio aprovechando la baja de arancel. En algunos casos, los importados solo eran los tope de gama, que son los que menos unidades despachaban y no tenía sentido armar una línea de producción; ahora, podrían sumarse los rangos medios o incluso los de “entrada” (los más económicos) sin pasar por Tierra del Fuego. Desde Nubia, que en 2025 terminó entre las cuatro primeras en ventas a nivel local (detrás de Samsung, Motorola y Xiaomi), ya vienen tomando nota del nuevo contexto y ante la llegada de la medida, adelantaron: “crean por primera vez un escenario de competencia real entre el producto fabricado localmente y el importado, desafiándonos a buscar nuevas soluciones, consolidar nuestro portafolio y estar muy atento a la oferta de precios del mercado al consumidor”, señalaron.
El iPhone y el resto del universo importador
Entre los productos 100%, el entusiasmo es mayor y la lectura es más directa. Alejandro Goldín, gerente general de MaximStore plantea que la eliminación del arancel sobre el iPhone es “sumamente positiva” para que el consumidor argentino compre tecnología por canales oficiales, “como ocurre en la mayor parte del mundo”, agrega Goldín. “Los 8 puntos de aranceles son 8 puntos de costos, así que el traslado a precios es bastante directo”, indican desde la empresa. Incluso aseguran que en algunas categorías se adelantaron a las bajas previstas, justamente porque esperan que el costo de reposición sea menor; los ayuda que el iPhone mantiene su precio todo el año, a diferencia de los equipos de otras marcas, que se van depreciando con el tiempo. La brecha de precios con países vecinos alimentó durante años el turismo de compras, la expectativa es que el cambio ordene el mercado formal y consolide el crecimiento de la categoría.
Huawei, por su parte, apuesta a un relanzamiento. La compañía volvió al mercado argentino con equipos de alta gama a mediados de diciembre y asume que el nuevo esquema arancelario facilitará su objetivo de ampliar presencia local. “Argentina será un mercado prioritario para Huawei dentro de nuestra estrategia regional”, aseguran. Y agregan un gesto comercial que busca marcar posición: “Con la llegada de esta medida, nos hicimos cargo del arancel de manera anticipada”, explican, con el objetivo de que la propuesta llegue “de manera directa y consistente” al consumidor.

Tierra del Fuego, tierra incógnita
Pero si hay un punto donde la discusión se vuelve verdaderamente estructural es en la pregunta que más inquieta al sector industrial: si con arancel cero sigue conviniendo fabricar en el país, o si el negocio se corre definitivamente hacia la importación. Contra el pronóstico lineal de “si baja el arancel, se termina la producción”, las principales marcas con presencia nacional sostienen que el escenario es el opuesto. “Sigue siendo más barato producirlo en el país que traerlo de afuera. Aun con esta baja de aranceles”, afirman. Argumentan que hay una estructura productiva montada y optimizada durante más de una década, con acuerdos locales, escala y eficiencia acumulada. “¿Cambio todo el proceso productivo para traer todo de afuera? No me conviene, me sigue saliendo más caro”, sintetizan.
Enrique Carrier, especialista en telecomunicaciones, señalaba por ejemplo en mayo en su newsletter que los impuestos internos seguían siendo un factor importante: “La modificación de la tasa de impuestos para los celulares sigue manteniendo un trato asimétrico y preferencial hacia la producción de la isla. En el caso de los importados, la reducción de la tasa es del 19% al 9,5% (rebaja del 50%), mientras que para los producidos en Tierra del Fuego la reducción va del 9,5% al 0% (rebaja del 100%)”.
Desde Afarte, la entidad que agrupa a los fabricantes de Tierra del Fuego, la rebaja se vive como un desafío, pero también como un catalizador de cambios internos. “Venimos trabajando fuertemente para mejorar la competitividad del sector con todos los actores involucrados”, explican. Hablan de procesos productivos optimizados para adaptarse a estándares internacionales y de mejoras logísticas, como la habilitación de bitrenes para bajar costos de transporte. El objetivo es claro: reducir el costo final y ganar volumen para competir con importados.
Importaciones dudosas versus inflación
Sin embargo, también especifican un argumento que altera el sentido del debate sobre aranceles: el principal problema para la industria local no sería el “importador legal” sino la “informalidad”. “Hoy uno de cada tres celulares que se activa en Argentina no se fabricó aquí ni se importó legalmente”, advierten, en referencia a equipos que entran por contrabando o circuitos no oficiales (el llamado mercado gris).
En ese marco, desmienten la idea de que bajar aranceles necesariamente incrementa importaciones legales y genera competencia directa. Por ejemplo, explican que, pese a la baja del 16% al 8% en 2025, los ingresos de celulares importados legalmente no aumentaron. Sobre la baja de precios, agregaron: “Los precios de los celulares y de todos los electrónicos mostraron una baja en términos reales en los últimos años y especialmente en 2025. Mientras el IPC subió un 31,5% en 2025 según el Indec, en el rubro Equipamiento y mantenimiento del hogar la suba fue tan solo del 19%”.
¿El panorama? “Seguramente con mayor oferta”, señala Carrier. A la vez, reducción de precios. En algunos casos será inmediato, como señalan en los importados, al compás de la reducción de aranceles. En otros, en función de la reposición de stock de equipos. Y habrá menos brecha con los precios de países vecinos (sobre todo, con Chile), que hasta ahora rondaba el 40%. ¿Será así? Hoy, apenas, es el primer día.