El Río de la Plata enfrenta una nueva crecida que podría elevar el nivel del agua por encima de los 3 metros en las últimas horas del miércoles y la madrugada del jueves, según el alerta emitido por el Centro de Prevención de Crecidas del Servicio de Hidrografía Naval (SHN).
El informe oficia advierte sobre un posible anegamiento en áreas costeras de Berisso y Ensenada, donde las condiciones meteorológicas se presentan desfavorables y se mantiene la expectativa de lluvias y tormentas.
El fenómeno podría intensificarse durante la noche, momento en el que se espera una sudestada capaz de llevar el nivel del agua muy por encima de los valores habituales. El SHN precisa que el Puerto La Plata alcanzará los 3,10 metros a las 21:00, superando en un metro treinta centímetros los registros de las tablas de marea. El alerta también incluye al Puerto de Buenos Aires (Dársena F), donde la estimación asciende a 3 metros para las 23:00, y a San Fernando, con igual altura hacia la medianoche del jueves.

El comunicado oficial distribuido por el Centro de Prevención de Crecidas sostiene: “El Río de la Plata interior se encontrará durante la noche del 07/01/2026, un metro treinta centímetros sobre los valores indicados en las tablas de marea”.
Las autoridades de Defensa Civil y Prefectura Naval Argentina (PNA) se encuentran en estado de alerta y han reiterado la disponibilidad de canales de contacto para casos de emergencia, intervención habitual en episodios vinculados a crecidas y condiciones hidrometeorológicas adversas.
La tabla horaria de mareas publicada por el Servicio de Hidrografía Naval muestra que, en la tarde del miércoles, el nivel en La Plata ya había superado los 2,42 metros a las 19:45, mientras que en Pilote Norden y en Buenos Aires se registraban subas considerables, con valores de 2,16 metros y 2,37 metros respectivamente.

Los datos oficiales advierten que la situación podría agravarse en las próximas horas debido a la persistencia de precipitaciones y a los vientos del sudeste, factores que suelen favorecer el ingreso de agua desde el Río de la Plata hacia las zonas bajas.
El Centro de Prevención de Crecidas recomendó a los habitantes de las áreas afectadas mantenerse informados a través de los canales oficiales y recordó que el alerta se mantendrá vigente mientras no se produzcan modificaciones en las actuales condiciones hidrometeorológicas.
El contacto con las autoridades está habilitado a través del correo electrónico y los teléfonos consignados en el comunicado, medidas habituales para este tipo de contingencias.
Sudestada en Mar del Plata: cómo fue el fenómeno que dejó sin playa por unas horas zonas de la Costa

La imagen de Mar del Plata sin su habitual extensión de arena sorprendió a quienes se acercaron durante el primer fin de semana de enero. La crecida del mar cubrió la playa y el agua avanzó hasta las carpas, alterando la fisonomía del principal destino turístico de la costa atlántica bonaerense y dejando postales inesperadas tanto para turistas como para concesionarios. La combinación de una sudestada intensa y una marea extraordinariamente alta llevó el nivel del mar hasta los 2,40 metros durante la mañana del viernes, un registro que los especialistas compararon con la crecida de marzo de 2020.
Las ráfagas de viento, que alcanzaron los 75 km/h, potenciaron la sudestada y complicaron la circulación en zonas urbanas y accesos a balnearios. El avance del agua también provocó la rotura de rampas de acceso y desplazó grandes volúmenes de arena, mientras las estructuras más recientes ubicadas cerca del mar sufrieron daños.
El operativo desplegado por las autoridades incluyó el cierre preventivo de balnearios y bajadas, y la recomendación de evitar zonas de rompiente y escolleras mientras persistiera el oleaje. Defensa Civil y el Servicio de Hidrografía Naval emitieron alertas para advertir sobre el peligro de la crecida y la persistencia del viento.
El impacto de la sudestada obligó a modificar la disposición de elementos en numerosos balnearios. En sectores como Playa Grande, Punta Mogotes y La Perla, se reubicaron carpas, cabinas de guardavidas y sombrillas, mientras los administradores buscaron mantener zonas de acceso libre y seguro para los visitantes. La reducción del espacio público y los daños en equipamiento motivaron reclamos de vecinos y turistas, quienes señalaron la falta de obras estructurales para ampliar el acceso a la playa sin costo durante la temporada.