Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara Alta, envió hoy un mensaje a los empresarios tras la media sanción de la reforma laboral, que ahora regresa al Senado para ser aprobada: “Ahora es la hora de jugarse”.
En declaraciones a Radio Rivadavia, la exministra también se refirió este sábado a los aportes solidarios que financian a los sindicatos, en el marco de las nuevas limitaciones que establecen que esas contribuciones no podrán superar el 2%.
“Vos ves que, en general, están entre el 4 y el 5 por ciento. Dejarlo en cero nos parecía que iba a generar un problema muy serio en una estructura muy fuerte que tienen muchos sindicatos, sobre todo los más grandes”, detalló.
En ese sentido, ejemplificó con los hoteles ubicados en ciudades como Mar del Plata o Villa Carlos Paz, cuya estructura -advirtió- quedaría desfinanciada en caso de reducir ese aporte a cero: “En algún momento habrá que discutir si esas son tareas que hacen los sindicatos o no, pero hoy existen. Eso hubiera implicado desarmar toda esa estructura de manera muy rápida“.
Y sentenció: “Es un cambio total a la política de austeridad y cuidado del dinero de la gente, que es la que pone el aporte”.

“Que el convenio menor prevalezca sobre el mayor es una dispersión total y absoluta de lo que ha sido siempre centralismo de la negociación colectiva en los sindicatos nacionales. Esto le va a permitir a cualquier empresa hacer una negociación colectiva con sus trabajadores, hasta en la empresa más chica del país”, siguió.
En esa línea, envió un mensaje directo a los empresarios: “Ahora también es la hora de jugarse. Que los empresarios se jueguen a hacer sus convenios por empresa, porque también acá no solamente son los gremios los que hacen esto, también vinieron todas las cámaras a pedirnos”, apuntó.
La reforma también fijó límites a las contribuciones contempladas en los aportes patronales destinados a cámaras o asociaciones empresarias: no podrán superar el 0,5 % de las remuneraciones y, a partir de enero de 2028, pasarán a ser estrictamente voluntarias.
Respecto a esto, opinó: “Muchos querían mantener un status quo en este sentido y nosotros lo bajamos al máximo posible».

El controvertido artículo 44
La reforma laboral impulsada por el Gobierno proponía originalmente que, en caso de licencias por enfermedad o accidentes no laborales, los empleados pasaran a cobrar entre el 50 y el 75 por ciento del salario, según el caso.
Sin embargo, este texto fue eliminado tras el rechazo de bloques aliados y sectores sindicales. Al respecto, Bullrich aseguró que “quizás no se entendió bien el artículo” y que fue necesario eliminarlo “para que no se trabe la ley”.
Pero, advirtió: “Si bien le van a pagar el 100 por ciento del salario, todo lo demás queda igual. A los tres meses o seis meses te dejan de pagar. Eso está igual, sobre todo para bajar el ausentismo falso”.
«Está acotado para que no haya más vivos que se la pasan faltando porque consiguen un certificado trucho», argumentó.

“Basta de golpistas”
Durante la sesión en la Cámara Baja, el legislador Germán Martinez, presidente del bloque justicialista, advirtió que, cuando el peronismo vuelva a ser Gobierno, la reforma laboral será derogada.
Consultada al respecto, Bullrich opinó: «El peronismo te deroga absolutamente todo, derogaron las privatizaciones de su propio gobierno. Cuando Menem privatizó, después se estatizaron. Ahora, tendrán que moverse, porque las ideas que hoy están predominando en la Argentina, se están convirtiendo cada vez más mayoritarias».
Además, sostuvo que el peronismo busca siempre “generar incertidumbre” y señaló que desde ese espacio hubo una chicana sobre una “flota de helicópteros”, en alusión a la crisis política que precipitó la salida anticipada del entonces presidente Fernando de la Rúa.
“La paré en seco, le dije: ‘Golpista, basta, basta, basta de golpistas’. Pero siempre te dicen lo mismo, te tiran con el helicóptero, con que van a derogar las cosas para tratar de que nadie se anime a hacer los cambios que el país necesita, ¿no?“, continuó.
En tanto, apuntó a la legisladora kirchnerista Florencia Carignano, quien desconectó los micrófonos y los dispositivos de los taquígrafos al inicio del debate: «Me parece una barbarie total y absoluta. Mínimo, que lo pague. Que pague lo que rompió, que no lo tenga que pagar la gente. Después, será la Cámara de Diputados la que tome la determinación de qué hacer».
Y cerró: “A pesar de todo, la ley salió. Rompen cables, pero no rompen la voluntad popular que ganó el presidente Milei”.