La víctima había manifestado tener miedo antes de su desaparición (Facebook: FM DaLe! Venado Tuerto)

Más de once años transcurrieron desde la última vez que se lo vio con vida a Nicolás Christian Godoy. El 15 de julio de 2014, su auto fue encontrado calcinado en Venado Tuerto, pero nunca se encontró su cuerpo. La causa estuvo al borde de la prescripción, pero la investigación dio un giro al ordenarse la detención y prisión preventiva de José María Balbi, quien pasó a ser el principal acusado del hecho.

Luego de que se incorporaran pruebas y testimonios claves al expediente, el juez a cargo de la causa, Adrián Godoy, dictó la resolución tras una audiencia extensa, apuntando a Balbi como presunto autor de homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego, daño y encubrimiento agravado.

El giro que revitalizó el caso provino del testimonio de una mujer identificada en el expediente como “A-1”, cuya identidad permanece bajo resguardo. Según trascendió, la testigo acudió a la Fiscalía en diciembre de 2025 para denunciar maltrato por parte de Balbi, quien entonces estaba detenido en Melincué por violencia de género.

La mujer manifestó que el acusado solía referirse despectivamente a la víctima llamándolo “el finadito”. Además, denunció que el hombre le habría reconocido que sabía qué había pasado con el joven, sino que también la amenazaba, diciéndole que podría “desaparecer como Nicolás Godoy”. Por este motivo, manifestó que vivía con miedo.

Así fue encontrado el auto de la víctima (Gentileza: Venado 24)

De acuerdo con la denuncia, la testigo describió a Balbi como una persona violenta, proclive a las agresiones físicas y verbales, con un consumo habitual de alcohol. También reveló que el acusado llegó a afirmar, en tono amenazante, que a Godoy lo había dejado “para que se lo comieran las carpas”, frase que solía repetir cuando la intimidaba.

Durante los años de incertidumbre, el Gobierno de Santa Fe llegó a ofrecer una recompensa de 8 millones de pesos para hallar datos sobre el paradero de Godoy. Pese a las búsquedas que se realizaron en campos y zanjones de la región, el cuerpo del joven nunca fue encontrado.

El 16 de julio de 2014, el automóvil de la víctima, un Volkswagen Quantum, explotó en un monte próximo al circuito Esteban “Keni” Solián. La detonación fue audible en los alrededores y solo quedaron restos calcinados. Según el sitio Pueblo Regional, la noche anterior, una vecina había visto el vehículo abandonado con las llaves puestas en la calle Covacevich al 700.

La ausencia súbita del joven, junto a la desaparición de sus dos perros bóxer —Duke y Buda— que luego aparecieron deambulando por zonas rurales, fortaleció la incógnita. Según reconstruyó Rosario 3, la última aparición confirmada de Nicolás data del 14 de julio de 2014, cuando realizaba trámites para su abuelo y circulaba cerca de la terminal de ómnibus de Venado Tuerto.

Nicolás junto a uno de sus perros (Facebook: FM DaLe! Venado Tuerto)

En la última audiencia realizada por el caso, las fiscales Mayra Vuletic y Marianela Montemarini Menna relataron cómo fueron los movimientos previos y posteriores a la desaparición. Además, incorporaron pruebas técnicas notables, ya que el análisis de impacto de antenas de telefonía permitió ubicar el teléfono de Balbi en los trayectos investigados durante la madrugada del crimen.

Tras presentar esta prueba, señalaron que los peritajes permitieron constatar que Balbi alternaba entre varias líneas y cambiaba los chips con frecuencia. Bajo el punto de vista de las investigadoras, ese proceder se constituiría como una estrategia deliberada de evasión.

Como parte del argumento presentado por la Fiscalía, se planteó que el móvil principal estaría relacionado con un conflicto económico entre Godoy y Balbi. De acuerdo a la reconstrucción expuesta a Venado24, el joven había comprado un vehículo a Balbi entregando cheques de Agataura, empresa de su familia, que habrían sido sustraídos y firmados de manera apócrifa. Al descubrir el engaño, el titular de la cuenta bloqueó los valores y Balbi no pudo cobrarlos, lo que desató una disputa judicial.

Los avisos de búsqueda difundidos por las autoridades

En ese contexto, las fiscales indicaron que en los meses previos a su desaparición, Godoy había manifestado que tenía miedo. Desde ese entonces, había evitado salir de noche del campo familiar y adquirió dos armas cortas por precaución, según relataron amigos y familiares ante el tribunal.

Por esto, la fiscal Vuletic planteó que la madrugada del 15 de julio de 2014, Balbi lo habría interceptado cuando conducía. En ese momento, lo habría matado de un disparo y luego habría abandonado a los perros en el área rural.

Finalmente, habría trasladado el cuerpo a un sitio que aún no fue determinado y dejó el automóvil en Covacevich al 700. Dos días después del crimen, con la desaparición ya pública, Balbi habría retirado el vehículo y lo incendió fuera del ejido urbano para eliminar cualquier tipo de prueba que pudiera vincularlo.