
A las puertas de la venta por el Día de los Fieles Difuntos, la familia García Ruiz prepara sus flores en Catarina, Masaya, con la expectativa de que la cosecha permita compensar un ciclo afectado por la falta de lluvia. Parte de la producción llegará al mercado Ernesto Fernández, en Masaya, mientras otra se venderá en el propio campo de Los Tachos.
José Anastasio García Hernández, conocido como don Tacho, confía en el movimiento comercial de la fecha. Su esposa, Brígida Cecilia Ruiz Sáenz, será quien traslade una parte de los ramos al centro de compras de Masaya, según contó el floricultor a La Prensa.
La familia todavía no fijó los precios de esta temporada. El aumento de los fertilizantes y de otros productos para cuidar las plantaciones podría modificar el valor final, aunque el productor no confirmó si aplicará un ajuste.
El año pasado, los ramos se ofrecían desde C$25.00 (USD 0.68), mientras que en algunos puntos se conseguían por C$20.00 (USD 0.54). Don Tacho espera que la demanda acompañe la preparación de los últimos meses.
La sequía dejó plantas sin crecer en los surcos de Catarina
El agua faltó en una etapa sensible para el cultivo. Algunos surcos quedaron menos profundos que en temporadas anteriores y parte de las plantas no alcanzó el desarrollo esperado.
“La sequía afectó bastante”, dijo José Anastasio García Hernández a La Prensa. El productor indicó que sí había flores plantadas, aunque algunas no tendrían la misma cosecha que otras.
El floricultor explicó que ciertas plantas no crecieron y otras se marchitaron o se secaron después de la siembra. A pesar de esas pérdidas, la familia mantuvo la preparación para las semanas de mayor movimiento comercial en el municipio.
El trabajo se intensifica desde mayo, cuando comienza la etapa de siembra destinada a la demanda vinculada al 2 de noviembre. Durante la semana, unas ocho personas limpian la maleza y el monte antes de las labores de arado y plantación.
Cuando llega esa fase, el número de colaboradores asciende a cerca de 12 trabajadores. La mano de obra acompaña una tarea que se sostiene durante todo el año y que exige cuidados constantes en el terreno.
Un terreno con 40 plantas se convirtió en Floricultura Los Tachos
La actual extensión de tres cuartos de manzana tuvo un comienzo reducido. Diez años atrás, el proyecto retomó fuerza en un espacio de unas 20 varas cuadradas que tenía apenas 40 plantas.
La historia de don Tacho con las flores, de todos modos, había empezado mucho antes. Él tenía 13 años cuando sembró margaritas y crisantemos en una parcela de su padre.
Después de cada cosecha, llevaba los ramos al mercado. La venta le permitía aportar a la economía de su casa y consolidó una inclinación que más tarde se transformaría en el oficio de toda la familia.
“Mi mamá, cuando cultivé las primeras veces, venía muy alegre y contenta porque decía ella: ‘Mi Tachito me sembró una flor y me fue bien, bien. Traigo comida, traigo todo y todavía traigo 300 córdobas’”, recordó el floricultor ante el diario.

Aquella suma equivale a USD 8.10 con el tipo de cambio indicado. Para su madre, ese ingreso representaba una prueba de que el esfuerzo del adolescente ya rendía frutos.
Con el paso del tiempo, don Tacho involucró a sus hijos en las tareas del campo. Los menores lo acompañaban con azadón, pioche o rastrillo mientras aprendían a trabajar la tierra y atender los cultivos.
Los vecinos comenzaron a identificarlos con una expresión que se volvió habitual: “Allá van los Tachitos, allá va Tacho con los Tachitos”. Cuando el proyecto abrió sus puertas al público, esa denominación quedó como el nombre del emprendimiento.
Las flores también atrajeron visitantes y celebraciones familiares
La familia decidió hace dos años convertir el cultivo en un lugar de recorridos para visitantes. El cambio sumó una actividad de turismo rural a la producción agrícola que ya sostenía al hogar.
El acceso para realizar el tour de las flores cuesta C$50.00 (USD 1.35). El recorrido permite caminar por senderos entre más de once especies y observar las plantaciones de cerca.
El campo reúne dalias, girasoles, margaritas, rosas, gladiolas holandesas y criollas, botones, San Diego, disciplina y lirios, entre otras variedades. La diversidad de colores se convirtió en una de las características del lugar.

Los senderos de Los Tachos recibieron sesiones fotográficas, celebraciones familiares y compromisos de pareja. El predio también fue el escenario elegido el 22 de octubre para el lanzamiento del Segundo Festival de las Flores.
Don Tacho explicó que el nombre resume una forma de trabajo que su familia mantiene desde hace años. “Trabajamos juntos desde chiquitos”, afirmó.
La cosecha y la venta de noviembre pondrán a prueba el resultado de ese trabajo compartido. Para los García Ruiz, cada ramo concentra una tradición que comenzó en una pequeña parcela y que hoy recibe visitantes en Catarina.













