
El Gobierno nacional puso en marcha un nuevo proceso para buscar gas y petróleo en el Mar Argentino. A través de un decreto publicado este miércoles en el Boletín Oficial, la Secretaría de Energía convocará un concurso internacional para adjudicar un permiso de exploración en el área CAN_200, un bloque de 5.000 kilómetros cuadrados ubicado en la Cuenca Argentina Norte, frente a las costas de Buenos Aires, entre Quequén y Mar del Plata.
La convocatoria apunta a medir el potencial energético de la Plataforma Continental Argentina y, ante un eventual hallazgo comercial, habilitar una futura concesión de explotación. La medida no implica un descubrimiento de petróleo o gas ni el inicio inmediato de una perforación, sino que lo que habilita es el procedimiento para seleccionar a la empresa que realizará los trabajos exploratorios y asumirá los costos del proyecto.
El área CAN_200 surgió de una manifestación de interés presentada el 14 de febrero de 2025 por Challenger Energy Group PLC, una compañía de exploración atlántica que cotiza en el mercado AIM de Londres y que propuso explorar ese bloque marítimo.
El antecedente en Mar del Plata
El bloque que ahora se licitará está en la misma gran región marina donde se desarrolló la última experiencia exploratoria frente a la costa bonaerense. En 2024, la noruega Equinor concluyó sin éxito la perforación del pozo exploratorio Argerich-1, a más de 300 kilómetros de Mar del Plata.

Ese antecedente es clave para entender el alcance del nuevo decreto. La exploración offshore no garantiza resultados positivos: primero se estudia el subsuelo, luego se perfora, y solo después de esa secuencia puede saberse si existe un yacimiento comercialmente explotable.
La discusión por la exploración del Mar Argentino tomó impulso en 2018, cuando durante el gobierno de Mauricio Macri se aprobó por decreto la licitación de las cuencas Argentina Norte, Austral Marina y Malvinas Oeste. A fines de 2021, el entonces Ministerio de Ambiente autorizó la exploración sísmica en sectores de la Cuenca Argentina Norte ubicados a unos 300 kilómetros de la costa de Mar del Plata y Bahía Blanca, en áreas vinculadas a YPF, Shell y Equinor.
Ese proceso abrió una controversia pública y ambiental de fuerte visibilidad en la costa atlántica. Hubo una audiencia pública consultiva en el partido de General Pueyrredón que se extendió durante semanas, y una de las organizaciones más activas en rechazo al proyecto fue Greenpeace.
Qué habilita el decreto y qué condiciones fija
Ahora, el nuevo decreto delega en la Secretaría de Energía no solo la convocatoria al concurso público internacional, sino también el otorgamiento del permiso de exploración y, eventualmente, de la concesión de explotación para quien resulte adjudicatario. También dispone que el pliego deberá fijar las condiciones del proceso y el esquema aplicable a las regalías.
El texto oficial establece que, ante producción efectiva, los concesionarios deberán pagar regalías sobre los hidrocarburos extraídos. La cartera energética deberá definir además las normas complementarias para el procedimiento y la fórmula de cálculo.

Para el Gobierno, la exploración costa afuera cumple una doble función: ampliar el conocimiento geológico sobre las cuencas marinas e incentivar inversiones de empresas con capacidad técnica y financiera. El decreto sostiene que estas tareas son necesarias para incrementar la producción y maximizar la renta de los recursos. El texto también remarca que distintas compañías internacionales manifestaron interés en explorar áreas offshore de la plataforma continental argentina.
La historia del offshore argentino y la apuesta de largo plazo
Más allá de la expectativa pública que despertó el caso Argerich, la actividad offshore en la Argentina no es nueva. De acuerdo con datos de YPF, la búsqueda de hidrocarburos en el mar argentino tiene 90 años de historia y ya se perforaron más de 187 pozos en el lecho marino del país, con hallazgos de interés y sin incidentes ambientales en esas operaciones.
De hecho, hoy, el 20% del gas que produce la Argentina proviene de yacimientos offshore del sur del país, donde ya operan proyectos en funcionamiento como Fénix, la iniciativa que desarrollan TotalEnergies, Wintershall y Pan American Energy en las costas de Tierra del Fuego. YPF, por su parte, posee seis bloques offshore en el Mar Argentino y uno en aguas de Uruguay, todos en etapa exploratoria.
La magnitud de lo que podría estar en juego explica la persistencia del interés oficial y empresarial. La propia YPF sostiene que el Mar Argentino tiene un potencial de decenas de billones de barriles de petróleo para investigar, recursos similares a los que el país posee en Vaca Muerta. Si esa estimación se confirmara en algún momento con perforaciones exitosas, el offshore dejaría de ser un complemento de la producción nacional para convertirse en un segundo pilar energético de escala equivalente al de la formación neuquina.














