
Desde este miércoles aumenta 2% el boleto de colectivo en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), con ello, el boleto pasará a costar $742,84. Y si bien implica otro golpe al bolsillo, en el corto plazo podrían haber más subas, es que la Secretaría de Transporte de Nación publicará en los próximos días una nueva estructura de costos en donde se volverá a definir la tarifa técnica (cuánto cuesta mover a un pasajero). La duda está en cómo se van a absorber esos nuevos costos: si un mayor precio de boleto o mayores subsidios.
El aumento de 2% rige para todas las líneas que entran y salen de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Para quienes no tengan la tarjeta SUBE registrada, el boleto mínimo será de $852,02. Esto refuerza la política oficial de incentivar el registro de la tarjeta, ya que permite acceder a la tarifa más baja. Los usuarios que no realicen el trámite enfrentarán un gasto mayor en cada viaje.
Sin embargo, el incremento llega en un contexto en el que el valor del boleto en el AMBA permanece por debajo del que se paga en la Ciudad Autonoma de Buenos Aires (CABA), donde la tarifa mínima es de $820,99, y en la provincia, donde supera los $1.063,98 ambas con SUBE registrada. Esta diferencia surge porque tanto en la Ciudad como en la provincia, el boleto se ajusta cada mes dos puntos por encima de la inflación.

Con el ajuste de julio, se completó la serie de aumentos del 6% anunciada por la Secretaría de Transporte de la Nación, que se distribuyó en tres etapas de 2% en mayo, junio y julio. Según fuentes del sector, este esquema impacta de manera desigual entre las distintas jurisdicciones y mantiene al AMBA con una tarifa más baja en comparación. Sin embargo, en los próximos meses podría haber más actualizaciones por la publicación de la nueva estructura de costos.
Nueva estructura costos
Desde la Secretaría de Transporte de la Nación, fuentes oficiales confirmaron a Infobae que publicarán la nueva estructura de costos en los próximos días. El objetivo de la gestión de Mariano Plencovich es mantener un vínculo estable con las empresas y, al mismo tiempo, contener el reclamo salarial del sector. Hasta ahora, no se determinó si el impacto de la nueva estructura se traducirá en un nuevo incremento del boleto o en una mayor asignación de subsidios.
Empresarios consultados por Infobae explicaron que los incrementos en el boleto pueden beneficiar a las compañías porque disminuyen su dependencia de los subsidios estatales. “Cuando aumenta el boleto, es mejor para las empresas de colectivos porque dependes menos de los subsidios; cuando dependes del subsidio, después dependes de si el Estado tiene plata o no y en general, el Estado es mal pagador”, sostuvo una fuente al tanto de las negociaciones en off the record. Sin embargo, el efecto de la suba puede diluirse si se descuenta del subsidio, ya que el ingreso final de las empresas no siempre varía.
El punto central para el sector empresario es la actualización de la estructura de costos, que determina el ingreso total de las compañías y contempla variables como el precio del gasoil y la masa salarial, entre otras. “Puede pasar que aumente mucho el boleto y después lo descuentan del subsidio, la plata que reciben las empresas es la misma. Y es peor porque tener tarifa que expulsa pasajeros y los subsidios no te los aumentaron. Lo más importante y prioritario, más que la tarifa, es que se actualice la estructura de costos porque es la que decide la plata que le va a tocar a las empresas”, detallaron. Actualmente, la estructura de costos en las líneas nacionales no se modifica desde febrero, y en la provincia de Buenos Aires, desde abril. Esto implica que se utilizan precios de diciembre, sin reconocer la suba del gasoil ni otros costos.
Es que la tarifa que paga el usuario explica solo una parte del ingreso de las empresas. “A nosotros, más que la tarifa, nos importa la estructura de costos, de ahí sale el conjunto de tarifa y subsidio que vamos a percibir. Hoy, el boleto que paga la gente ($742,84 con el ajuste del miércoles) es el 38% de los ingresos que reciben las empresas de colectivos y el 62% restante son subsidios. La tarifa técnica está en $1.700, promedio de todas las secciones, lo que incluye lo que paga el usuario más el Estado cuando el costo actual es de $2.200. Hay $500 que no los paga nadie; eso explica por qué hay menos frecuencia y problemas para la renovación de unidades”, comentó.
¿Conflicto en puerta?
El escenario de negociación salarial agrega presión al sistema. La Unión Tranviarios Automotor (UTA) reclama aumentos de sueldo mientras las empresas alegan que no disponen de recursos actualizados. “UTA exige aumentos de sueldos cuando tenemos los precios de diciembre y la tarifa no la fijo yo y los subsidios tampoco, entonces arreglo una paritaria con vos y después me doy vuelta y ¿Quién me da la plata? Ahora, cuando salga la estructura de costos y haya un panorama del ingreso de las empresas actualizado, ahí vamos a decir: ‘Esta es mi plata y esto es lo que podemos negociar’. Vamos a tener que construir un número con la Secretaría de Trabajo, porque cualquier ofrecimiento tiene que estar homologado, porque si no, después no lo consideran en el cálculo de costo”, explicó una fuente del sector.
Por el momento no hay agenda ninguna reunión entre las autoridades de Transporte de Nación y los empresarios, aunque si confiesan que hay dialogo permanente. Es que estos últimos saben que la decisión final la tiene el ministro de Economía, Luis Caputo, quien en base a cómo estén las cuentas públicas y la inflación toma las decisiones respecto a la tarifa de colectivo.














