La Federación Panameña de Fútbol (Fepafut) inició oficialmente la transición hacia un nuevo ciclo mundialista con un mensaje claro: el proyecto deportivo debe mantenerse por encima de los cambios dirigenciales.
Tras el vencimiento del contrato del seleccionador Thomas Christiansen el pasado 30 de junio, la dirigencia confirmó que trabaja en la contratación del próximo entrenador de la selección absoluta, aunque dejó establecido que su continuidad dependerá de la decisión que adopte la nueva junta directiva que será elegida en diciembre.
La aclaración busca poner fin a las versiones que circulaban sobre una eventual continuidad automática del técnico hispano-danés o la designación de un entrenador interino para los próximos compromisos internacionales.
Durante una conferencia de prensa, el presidente de la Federación Panameña de Fútbol, Manuel Arias, confirmó que tanto el contrato de Christiansen como los de sus asistentes Javier Sánchez Jara y Cristian Vera expiraron el 30 de junio.
Sin embargo, lejos de cerrar la puerta a una renovación, la Federación reiteró que el entrenador forma parte de la lista de candidatos que actualmente evalúa para dirigir el siguiente proceso.
“La Federación se encuentra en un proceso de evaluación de quién debe ser ese candidato, pero debe hacer lo que es bueno para la Federación, tanto deportiva como administrativamente“, explicó Arias.
El elemento más llamativo del anuncio no fue la salida contractual de Christiansen, sino la fórmula que plantea la Federación para garantizar la continuidad del modelo deportivo sin limitar las decisiones de la administración que asumirá funciones tras las elecciones federativas previstas para diciembre.
Arias explicó que el nuevo entrenador será contratado pensando en un proyecto institucional de largo plazo, pero dejó claro que el futuro Comité Ejecutivo tendrá la potestad de ratificar o poner fin a ese vínculo si considera que debe tomar otro rumbo.
La razón, explicó, responde a un principio de gobernanza institucional. La actual administración no quiere comprometer financieramente a la próxima dirigencia ni imponerle decisiones deportivas que no compartan.

“La nueva junta directiva tendrá la decisión de escoger continuar con él o buscar otro camino», señaló Arias.
En otras palabras, la Federación no habla de un técnico interino, sino de un entrenador contratado bajo un proyecto institucional que podrá ser confirmado o reemplazado cuando cambien las autoridades.
El legado de Christiansen
Thomas Christiansen asumió la selección panameña en julio de 2020 y, durante seis años, dirigió el periodo más exitoso de la historia reciente del fútbol nacional.
En total estuvo al frente de 94 partidos, con un balance de 45 victorias, 22 empates y 27 derrotas, para una efectividad del 55.7%, la más alta entre los entrenadores que más encuentros han dirigido a la selección panameña.
Bajo su conducción, Panamá consiguió la clasificación al Mundial de Norteamérica 2026, apenas la segunda Copa del Mundo de su historia después de Rusia 2018.
También llevó al equipo a disputar la final de la Copa Oro 2023, alcanzó dos ediciones consecutivas del Final Four de la Liga de Naciones de Concacaf y clasificó a la Copa América 2024, torneo en el que la selección avanzó por primera vez a los cuartos de final tras eliminar a Estados Unidos en la fase de grupos.
El único lunar de su gestión llegó precisamente en la Copa del Mundo de 2026, dlonde Panamá no logró superar la fase de grupos, perdió sus tres compromisos y terminó su participación sin marcar goles.
Pese a ello, la valoración interna de la Federación continúa siendo positiva.
El director deportivo de la FPF, Jaime Penedo, aseguró que desde el área técnica existe satisfacción con el trabajo realizado por Christiansen.
“Sí estamos conformes con los resultados que ha arrojado Thomas», afirmó, aunque precisó que la comisión técnica recomendó introducir algunos ajustes, principalmente relacionados con el fortalecimiento del trabajo en las categorías inferiores.

Penedo explicó que uno de los principales activos construidos durante estos años ha sido la identidad futbolística de la selección panameña.
Recordó que, antes de contratar a Christiansen, la Federación definió primero un modelo de juego acorde con las características del futbolista panameño y posteriormente buscó al entrenador que mejor encajara con esa filosofía.
Por ello, aseguró que, independientemente del nombre del próximo seleccionador, la intención es preservar ese estilo de juego y esa metodología de trabajo.
La decisión aún tomará tiempo
Aunque la Federación reconoce la necesidad de definir al nuevo entrenador antes de los próximos compromisos oficiales, Arias descartó apresurar el proceso.
Explicó que, además del aspecto deportivo, la negociación incluye temas contractuales, financieros y comerciales que deberán quedar claramente establecidos.

Asimismo, insistió en que la institución cuenta con los recursos suficientes para contratar al técnico que considere adecuado sin afectar los programas de desarrollo del fútbol nacional, como las ligas juveniles, el fútbol base y el futsal.
Mientras avanzan las conversaciones con Christiansen y otros candidatos, la Federación intenta equilibrar dos objetivos: mantener la estabilidad deportiva alcanzada durante los últimos seis años y, al mismo tiempo, respetar el margen de decisión de la dirigencia que asumirá el control del fútbol panameño a partir de diciembre.
Panamá tiene pactado juegos amistosos para la última parte del año, por lo cual, se espera que el nuevo seleccionador ya este en su puesto para ese momento.
La decisión final definirá no solo quién dirigirá a la selección en el inicio del nuevo proceso mundialista, sino también si el proyecto más exitoso del fútbol panameño en la última década tendrá continuidad o comenzará una nueva etapa bajo otro liderazgo.












