
Hay historias que reflejan la dimensión global del fútbol mejor que cualquier estadística. Mientras miles de hinchas recorren Estados Unidos para alentar a sus selecciones, un periodista, Adbulbosit Valixonov, y su fotógrafo, Jakhongir Fayzullaev, del medio Championatasia llegaron desde un rincón poco habitual del mapa futbolero: Uzbekistán. Después de más de 15 horas de vuelo desde Tashkent hasta Nueva York, llegaron el 7 de junio, gastaron 5 mil de dólares, tuvieron una larga odisea para conseguir la visa y la acreditación FIFA, desembarcaron en la Copa del Mundo con una misión histórica: convertirse en los primeros periodistas de su país en cubrir un Mundial desde adentro.
Para ellos, esta Copa del Mundo tiene un significado especial. No sólo es su debut profesional en el torneo más importante del planeta, sino también el desempeño de la selección uzbeka en un evento mundialista. Un sueño que durante décadas pareció imposible y que vivieron con la emoción de quien sabe que está presenciando un momento irrepetible para el deporte de su país.
“Gracias a Dios, pudimos estar el día que nuestro país pudo jugar un Mundial. Muy agradecido a eso. Fue una experiencia única e irrepetible. Es un orgullo enorme estar acá y poder contarlo”, explicó el cronista Valixonov, quién además sorprendió por hablar un español casi perfecto.
El camino hasta Estados Unidos no fue sencillo para los dos uzbekos. “Fue muy difícil llegar. La distancia es muy larga y después estuvieron todos los trámites para conseguir la visa y la acreditación. Pero finalmente estamos acá. Somos los primeros periodistas y fotógrafos de Uzbekistán trabajando en un Mundial y eso representa un honor enorme para nosotros”, contó el periodista, que ahora sigue de cerca todos los movimientos de la Albiceleste, luego de la eliminación de la selección de su país en la fase de grupos.

La ilusión deportiva terminó rápido. Uzbekistán compartió el Grupo K con Portugal, Colombia y República Democrática del Congo, rivales de enorme jerarquía, y quedó eliminado en la primera fase. Sin embargo, lejos de quedarse con la frustración, eligieron valorar la experiencia.
“Jugamos contra selecciones de un nivel muy alto. Terminamos nuestra participación después de tres partidos, pero nos llevamos muchísima experiencia. Estoy seguro de que dentro de cuatro años volveremos siendo una selección mucho más fuerte”, aseguró.
Más allá de seguir a su selección, la Copa les permitió cumplir otro sueño: trabajar en partidos de los gigantes del fútbol mundial. “Al principio, estábamos concentrados solamente en Uzbekistán. Pero después pudimos cubrir encuentros de Argentina, Brasil y España. Para nosotros, eso es un privilegio. Ahora solamente queremos disfrutar este gran festival del fútbol”, afirmaron.
Pero hay un detalle que sorprende todavía más. AbdulBasid aprendió español sin haber vivido nunca en un país hispanohablante. Lo hizo desde Tashkent, impulsado únicamente por su pasión por el fútbol argentino.
“Cuando era chico, siempre soñé con aprender español. Quería entender lo que decía Diego Simeone en las conferencias de prensa, porque soy hincha del Atlético de Madrid. Después, también quise comprender todas las entrevistas de Lionel Messi. Esa fue mi motivación para estudiar el idioma”, aclara Valixonov en diálogo con Infobae, desde la puerta de ingreso de la prensa al estadio Hard Rock de Miami tras el triunfo de Argentina frente a Cabo Verde.
Su fanatismo por el entrenador argentino comenzó con el Colchonero y se profundizó siguiendo la carrera de Messi y de la Selección Argentina. Incluso, recuerda con tristeza la eliminación frente a Francia en el Mundial de Rusia 2018, cuando intentaba descifrar cada palabra que pronunciaba el capitán argentino. “Siempre quise entender qué decía Messi en las entrevistas. Primero fue el Cholo, después Messi y también la selección argentina. Ellos me llevaron a estudiar español».
El conocimiento sobre Argentina no se limita al fútbol. Cuenta que uno de sus colegas viajó al país en 2023 y asegura que, para los aficionados uzbekos, Argentina representa la pasión futbolera en su máxima expresión. “Cuando pensamos en Argentina, pensamos en campeones del mundo y en la pasión por el fútbol”, sentencia.
Antes de despedirse, no ocultó su simpatía por la Albiceleste y dejó un mensaje para el equipo de Lionel Scaloni, que jugará frente a Egipto por los octavos de final de la Copa del Mundo en el Mercedes Benz de Atlanta, donde ambos colegas uzbekos viajarán para cubrir el partido. “Le deseamos mucha suerte a Argentina. El partido contra Cabo Verde fue un partidazo. Y ojalá se repite contra Egipto. Vamos, Julián”, suplicó.
Por su parte, el fotógrafo compartió un compendio de imágenes que pudo tomarle a Messi durante el último partido, debido a su cercanía al jugador por observar el partido en el campo de juego: “Gracias a Dios podemos trabajar en este campeonato del mundo y ver de cerca a las figuras mundiales. Pero fue difícil llegar a Estados Unidos para es una distancia muy larga. Trabajo por primera vez en un mundial. Soy el primer fotógrafo de Uzbekistán que trabaja en un mundial, Es un gran honor y con haber visto a Messi de cerca ya voy contento. Valió la pena todo el esfuerzo que hicimos”, remarcó Fayzullaev.
A miles de kilómetros de Buenos Aires y a más de 10.000 kilómetros de Tashkent, estos dos periodistas descubrieron que el idioma, la cultura y las fronteras desaparecen cuando la pelota empieza a rodar. Su primera Copa del Mundo no sólo quedará marcada por el histórico debut de Uzbekistán, sino también por una pasión inesperada: la que nació viendo al Cholo Simeone, creció con Messi y terminó encontrando, en cada cobertura de la selección argentina, el motivo que los llevó a aprender un idioma y perseguir un sueño hasta el otro lado del mundo.













