
Mientras que la cuenta regresiva para los comicios provinciales en Tierra del Fuego está en proceso, La Libertad Avanza aspira a disputar el sillón de la gobernación a un oficialismo fragmentado aunque antes deberá dirimir entre las dos espadas que aguardan la bendición de Balcarce 50 para lucir el traje de candidato libertario.
Tras aventajar al oficialismo fueguino con una diferencia cercana a los diez puntos en las elecciones de octubre pasado, los libertarios se ilusionan con suceder a Gustavo Melella en la conducción provincial.
El senador Agustín Coto y el diputado Santiago Pauli pujan por esa postulación. La disputa sucede con designaciones propias en distintos espacios de conducción, que son celebrados como victorias en esa carrera preelectoral.

Coto elige no hablar de candidaturas aunque está dispuesto a ser el candidato libertario si los armadores nacionales se inclinen por él. “Es el candidato natural” sostienen los violetas de la tierra austral. Pauli no oculta su pretensión de suceder a Melella y anticipa codazos para tratar de quedarse con la representación libertaria.
Respaldos preelectorales
El senador es hoy la figura con mayor densidad institucional del armado libertario fueguino. En apenas cuatro años pasó de convencional constituyente en Ushuaia a legislador provincial y luego a senador nacional, y ocupa un lugar estratégico como secretario parlamentario del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara alta y segundo en la mesa de conducción que encabeza Patricia Bullrich. Ese rol técnico-político lo posicionó como el articulador del espacio a nivel provincial y lo puso en el radar directo de la Casa Rosada.

Para pelear por el espacio, Pauli lanzó Fundación Patria Libre con la que plantó bandera para ir por la gobernación. Días atrás presentó, como muestra de músculo político, la designación de Alberto Belmar como director regional del PAMI. El funcionario, familiar directo de Pauli, se desempañaba como jefe de la agencia PAMi en Río Grande. “Fue un corrimiento de cargos, influenciado por su parentesco, más que una demostración de poder político” dijeron sus detractores.
Coto sostiene buen vínculo con Javier y Karina Milei e incluso con Patricia Bullrich, además de sumar adhesiones internas dentro de la conformación libertaria nacional, mientras que Pauli siente el espaldarazo de Eduardo y Martín Menem.

Las señales de disputa están en juego aunque ambos saben que la decisión llegará de Casa Rosada, por eso el objetivo de ganar terreno antes de que llegue esa bendición.
La actualidad del oficialismo fueguino
Mientras los libertarios avanzan en un camino estrecho, del otro lado del tablero el oficialismo de Melella trata de apuntalar la gestión sorteando obstáculos financieros agudos.
Conduce la provincia desde 2019 y fue reelecto para seguir en el cargo hasta 2027 bajo el sello FORJA, en alianza con el peronismo y el kirchnerismo, y tampoco escapa a las disputas internas. La principal grieta corre entre el intendente de Ushuaia, Walter Vuoto, más cercano a La Cámpora, y el de Río Grande, Martín Pérez, con su espacio propio Provincia Grande.

Esa disputa, que ya había costado caro en la conformación de listas legislativas, es la que el peronismo deberá resolver antes de encarar la disputa por la gobernación en 2027.
Un dato adicional presiona el calendario: Melella impulsó a fines de 2023 una reforma constitucional que, de concretarse mediante una convención de constituyentes, podría allanarle el camino para presentarse a un nuevo mandato. Si eso no ocurre, el oficialismo fueguino deberá resolver una sucesión sin candidato claro, en momentos en que la fragmentación interna del peronismo le da oxígeno al avance libertario en la provincia.














