
La producción de café en Nicaragua enfrenta una transformación forzada. La combinación de escasez de cortadores, el aumento de las remesas y la migración ha llevado a los productores a reducir áreas de cultivo y a buscar jornaleros casa por casa. Esta situación amenaza directamente la sostenibilidad de una actividad que en 2025 generó USD 918.4 millones en exportaciones.
Los trabajadores agrícolas ya no acuden espontáneamente a las fincas. Ahora, los productores deben salir a reclutarlos uno por uno, un cambio que ha modificado el equilibrio en el campo. Elvin Barrera, técnico en una finca del sur, relató que antes los jornaleros buscaban empleo en el sitio, pero hoy deben ser persuadidos para aceptar la labor.
En Nicaragua, la escasez de mano de obra en la caficultura ha obligado a los productores a negociar condiciones más favorables para atraer trabajadores. La oferta incluye no solo un salario mayor, sino también alimentación, transporte y horarios flexibles. Según describió Confidencial. digital, la dificultad para conseguir suficientes cortadores ha llevado a muchos a optar por sembrar menos tierra, priorizando las zonas más productivas y plantas jóvenes.
Los productores se ven obligados a reducir la superficie cultivada
La reducción de áreas de café se ha convertido en la salida más inmediata para muchos finqueros. Productores como Braulio han decidido eliminar decenas de manzanas de cultivo, limitándose a las extensiones que pueden atender con la mano de obra disponible. En su finca, la cantidad de trabajadores cayó de 80 a solo 11 durante la temporada más exigente, lo que obligó a dejar partes de la propiedad sin atender.
Esta tendencia a recortar superficie cultivada responde a la imposibilidad de realizar tareas clave como la fertilización y el cuidado de los cultivos si no se consigue personal suficiente. Los productores argumentan que mantener tierra sin el manejo adecuado solo genera pérdidas.
En respuesta a la crisis, algunos finqueros evalúan diversificar su producción, sembrando pasto o cultivos menos demandantes de mano de obra, como plátanos o cítricos. La presión es especialmente alta en el café, que depende de un gran número de jornaleros, a diferencia de otros cultivos que pueden ser manejados por familias o están más mecanizados. Confidencial. digital reunió testimonios sobre esta diversificación y la estrategia de priorizar solo las áreas mejor manejables.
El peso de las remesas y la migración en la escasez de jornaleros
La disminución de trabajadores en el campo está relacionada con el efecto de las remesas y la migración. Según datos del Banco Central de Nicaragua, entre 2018 y 2025, el flujo de remesas creció de 1,501 millones a 6,167 millones de dólares, alterando los incentivos para trabajar en la agricultura.
El fenómeno ha cambiado la dinámica laboral: muchos prefieren vivir de las remesas enviadas por familiares en el exterior antes que dedicarse a las tareas rurales. Algunos optan por alquilar sus tierras en vez de trabajarlas directamente.
El economista Néstor Avendaño señaló que entre enero de 2021 y junio de 2025, 446,651 nicaragüenses emigraron a Estados Unidos. Además, el 35.0 % de la población en edad de trabajar está desempleada y no busca empleo, según datos oficiales, lo que reduce aún más la oferta de mano de obra disponible para la caficultura.

La migración también afecta directamente a las familias agrícolas. Hijos que antes trabajaban en el campo ahora envían dinero desde países como España, Costa Rica o Estados Unidos. Muchas familias que antes participaban en las cosechas han dejado el país por períodos prolongados, priorizando otras actividades fuera de Nicaragua.
Jornada y condiciones de trabajo: la nueva negociación en el cafetal
El esquema tradicional de contratación se ha transformado. Ahora, los trabajadores son quienes fijan condiciones, exigiendo salarios superiores y mejores beneficios. Barrera explicó que, aunque puede ofrecer 268 córdobas (USD 7.30) por día, muchos rechazan la oferta y buscan fincas donde se paga entre 300 córdobas (USD 8.20) y 320 córdobas (USD 8.70), incluso si eso implica renunciar a algunas comidas incluidas, según información de Confidencial. digital.
La modalidad de pago y la alimentación ofrecida en la finca se han vuelto puntos clave en la negociación. Algunos productores ofrecen pollo, horarios flexibles o transporte para hacer más atractiva su oferta. Otros recurren a intermediarios, conocidos como contratistas, que reúnen grupos de jornaleros. Sin embargo, ni siquiera estos intermediarios logran cubrir siempre la demanda de personal.
La crisis de mano de obra afecta no solo la cosecha, sino también labores esenciales como la fertilización y el mantenimiento del café. Si no se logra reunir la cantidad necesaria de trabajadores, los productores se ven obligados a priorizar ciertas áreas y dejar otras sin atención, lo que podría afectar la productividad en el futuro.













