
Los resultados del Examen de Diagnóstico de Inglés 2026 de la Universidad de Costa Rica muestran que la mayor debilidad de los egresados universitarios costarricenses sigue estando en hablar y escribir el idioma, una limitación que afecta su acceso al empleo en un mercado donde dominar el inglés puede elevar el salario entre 30% y 60%, según informó CR Hoy.
La brecha más marcada, de acuerdo con el medio, aparece en la expresión oral de quienes egresaron de colegios públicos: solo 23.19% alcanza los niveles B2 o C1 que el mercado laboral suele exigir para tareas profesionales, mientras que entre quienes provienen de centros privados esa proporción llega a 52.22%. La prueba usa la escala del Marco Común Europeo de Referencia, que divide el dominio del idioma en niveles básicos A1-A2, intermedios B1-B2 y avanzados C1-C2.
El diagnóstico también muestra que la comprensión del idioma está por encima de la capacidad de producirlo. En listening, el 67.17% de los egresados de colegios públicos llega a B2 o C1, frente al 92.22% de los privados; en reading, las cifras suben a 84.85% y 97.78%, respectivamente.
La respuesta central que deja el informe es concreta: los egresados universitarios costarricenses leen y entienden inglés mejor de lo que pueden hablarlo o escribirlo, y esa diferencia es más fuerte entre quienes estudiaron en el sistema público, consignó CR Hoy.

En speaking, considerado un componente clave para el desempeño laboral, los egresados de colegios públicos se concentran mayoritariamente en B1 o niveles inferiores. Dentro del grupo que sí alcanza el umbral más alto, 19.58% se ubica en B2 y 3.61% en C1.
Entre los egresados de colegios privados, 38.89% llega a B2 y 13.33% a C1. Aun así, la publicación señala que una proporción importante tampoco alcanza el estándar esperado por el mercado de trabajo.
La escritura arrastra un rezago similar. En el grupo proveniente de colegios públicos, solo 29.69% logra B2 o C1 y 33.64% permanece en A2, uno de los niveles básicos.
En el sector privado, 71.11% alcanza B2 en writing, un resultado que duplica el desempeño del grupo público. El contraste refuerza la diferencia por tipo de formación previa que detectó el examen, según el medio costarricense.
El inglés define contratación, salario y crecimiento profesional
El director de la Escuela de Lenguas Modernas de la UCR, Allen Quesada, dijo al medio que los resultados deben leerse a partir de las exigencias del empleo. “Una persona puede tener un gran título, mucha preparación y experiencia, pero sin un buen dominio del inglés pierde oportunidades frente a otros candidatos. Ahí es donde realmente se marca la diferencia a la hora de ser contratados”, afirmó.

Quesada explicó que los niveles requeridos cambian según el puesto. Los perfiles técnicos suelen pedir competencias básicas o intermedias, como A2 o B1, mientras que los cargos profesionales exigen niveles más altos, como B2 o C1, con capacidad para comunicarse de forma efectiva en entornos laborales internacionales.
Según datos de American Talent Jobs, quienes dominan el idioma pueden recibir entre 30% y 60% más salario, de acuerdo el puesto, la industria y el nivel alcanzado. Ese efecto se observa en servicios corporativos, tecnología, manufactura avanzada, ingeniería y finanzas, donde el inglés forma parte de las tareas diarias por la relación con equipos internacionales y clientes globales.
La Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo ha señalado que perfiles de ingeniería, tecnología y administración figuran entre los más demandados por multinacionales instaladas en Costa Rica, y que el inglés aparece con frecuencia como requisito de contratación.
Quesada sostuvo que el valor del EDI no se limita a medir conocimiento general del idioma, sino que ofrece insumos para fortalecer la formación universitaria y orientar decisiones en facultades, escuelas y sedes regionales. También subrayó que la meta no es solo alcanzar un inglés conversacional, sino un uso funcional adaptado a cada disciplina profesional.
“La idea no es solamente que salgan hablando inglés conversacional o un buen inglés, sino que sea un inglés funcional en el trabajo, con énfasis en las disciplinas específicas de su campo de acción o lo que requiere el mercado”, expresó. Agregó que eso exige desarrollar vocabulario especializado para distintos campos laborales.
De acuerdo con el informe más reciente del Consejo Nacional de Rectores, el 43% de los graduados ha tenido que pagar cursos externos de inglés para mejorar su nivel y responder a las exigencias del mercado laboral.













