
Una nueva nube de polvo del Sahara cubrirá gran parte del territorio panameño durante este fin de semana, en un fenómeno natural que cruza cada año el océano Atlántico desde el norte de África y que, aunque aporta beneficios para los ecosistemas, también puede afectar la calidad del aire, incrementar la sensación térmica y agravar enfermedades respiratorias.
El Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (IMHPA) emitió un aviso de vigilancia por la incursión de estas partículas con vigencia desde las 12:01 a.m. del 27 de junio hasta las 11:59 p.m. del 29 de junio. Según el pronóstico, las concentraciones serán moderadas en la mayor parte del país y bajas en el Pacífico Central y Occidental. Como consecuencia, se espera un ambiente más brumoso y un aumento en la sensación de calor.
El polvo del Sahara es una enorme masa de aire seco cargada de partículas minerales que se desprenden del desierto africano y es transportada por los vientos alisios a través del Atlántico. El fenómeno ocurre todos los años, principalmente entre mayo y septiembre, coincidiendo con el inicio de la temporada de huracanes en el Atlántico.

Los científicos estiman que entre 100 y 180 millones de toneladas de polvo salen anualmente del desierto del Sahara. Una parte importante de ese material recorre más de 8,000 kilómetros hasta llegar al Caribe, Centroamérica, el Golfo de México e incluso la cuenca amazónica, impulsado por la denominada Capa de Aire Sahariano (Saharan Air Layer), una corriente atmosférica cálida y seca que viaja a varios kilómetros de altura antes de descender sobre la región.
Aunque para muchas personas el fenómeno solo significa cielos opacos o atardeceres más rojizos, sus efectos son mucho más amplios. Las partículas pueden irritar ojos, nariz y garganta, además de agravar cuadros de asma, alergias, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y otras afecciones respiratorias, especialmente en niños, adultos mayores y personas con enfermedades preexistentes.
Por esa razón, las autoridades recomiendan mantenerse hidratados, evitar la exposición prolongada al sol durante las horas de mayor calor y utilizar mascarillas cuando existan problemas respiratorios o sea necesario permanecer por largos periodos al aire libre. También aconsejan mantener cerradas puertas y ventanas en los hogares para reducir el ingreso de partículas.

Sin embargo, el polvo sahariano también desempeña un papel fundamental en el equilibrio ambiental del planeta. Los minerales que transporta, especialmente fósforo y hierro, fertilizan los suelos de ecosistemas tropicales como la Amazonía, compensando nutrientes que son arrastrados por las lluvias.
Asimismo, contribuye a alimentar el fitoplancton en algunas zonas del océano Atlántico y, debido a la sequedad de la masa de aire que lo acompaña, puede dificultar la formación y fortalecimiento de ciclones tropicales.
Mientras el IMHPA mantiene la vigilancia por la calidad del aire, otra alerta permanece activa sobre el litoral Caribe panameño debido al incremento del oleaje provocado por el fortalecimiento de los vientos alisios.
El aviso por estado de mar adverso y oleaje significativo estará vigente hasta las 10:00 a.m. del lunes 29 de junio y abarca las costas de Bocas del Toro, la comarca Ngäbe Buglé, el norte de Veraguas, Colón y la comarca Guna Yala.

Según el informe técnico, las olas oscilarán entre 1.4 y 3 metros de altura, siendo las condiciones más severas en el Caribe Oriental, donde se mantiene el nivel de advertencia más alto. El pronóstico indica además períodos de oleaje de entre ocho y once segundos y vientos de hasta 35 kilómetros por hora.
El IMHPA explicó que las condiciones más significativas se esperan durante el fin de semana debido al fortalecimiento de los vientos alisios en la cuenca del mar Caribe, por lo que recomendó extremar las precauciones a bañistas, pescadores artesanales, operadores de embarcaciones menores y residentes de zonas costeras vulnerables.
Las autoridades exhortaron a la población a mantenerse atenta a los avisos oficiales y seguir las recomendaciones emitidas por el IMHPA y el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), ya que ambos fenómenos permanecerán bajo monitoreo hasta el próximo lunes.














