
Enviado especial a Corrientes.— A dos semanas del inicio del juicio por la desaparición de Loan Peña, el Tribunal Oral Federal (TOF) de Corrientes apenas logró completar la identificación de los 17 imputados y consultarles si deseaban ampliar sus indagatorias. El balance de las primeras cuatro audiencias deja un dato elocuente: el debate avanzó mucho menos de lo previsto.
Se esperaba que algunos más comprometidos, como Laudelina Peña, hablaran ante los jueces. Pero no ocurrió. Tampoco declaró Nicolás Soria, el extraño personaje que se hizo pasar por agente de Interpol y decía ser ciudadano norteamericano. El hombre llegó a la localidad de 9 de Julio con un grupo de personas que afirmaba representar a la Fundación Dupuy, algo que luego fue desmentido por la propia entidad. Ese grupo de diez personas está acusado de desviar la investigación, entre otros delitos.
“Por ahora no” y “No en este momento” fueron algunas de las respuestas que dieron a la pregunta del presidente del Tribunal, Fermín Cerolini, acerca de si iban a hablar.
La estrategia estaba clara. Y algunas defensas la ratificaron ante la consulta de Infobae, aunque pidieron mantener reserva de identidad. Antes de declarar, esperarán a que la Fiscalía muestre su juego y sus cartas. En un juicio con estas reglas, conocer los movimientos de la otra parte es una ventaja. Además, la defensa, en un proceso oral y público, siempre tiene la última palabra.

Por otro lado, los acusados no tienen la obligación de decir la verdad en sus declaraciones, como sí ocurre con los testigos. La indagatoria es una instancia de defensa. En virtud del derecho constitucional a no declarar contra sí mismos, los imputados pueden incluso mentir en su relato sin consecuencias. En otros sistemas penales, esa posibilidad está más limitada y, si un imputado falta a la verdad, puede ser acusado de obstrucción a la Justicia.
Solo hubo dos indagatorias. Una fue la de Alan Cañete, uno de los cabecillas de la banda que afirmaba pertenecer a la Fundación Dupuy. Se concretó el miércoles por la tarde. La otra fue la de Valeria López, una de las integrantes de ese grupo. No respondió preguntas. Se limitó a describir su accionar durante pocos días y a tareas específicas.

A paso lento
El TOF viene muy demorado con el juicio. Según la planificación inicial, a esta altura ya tendrían que haber declarado, como víctimas y testigos, todos los familiares directos de Loan.
Esa lista incluye a los padres, José Peña y María Noguera. También a sus hermanos: Mariano, Cristian Ramón, Alfredo Máximo, José Omar, César Iván y Fernando.
Asimismo, ya debería haber declarado Camila Núñez. Ella está casada con Diego “Huevo” Peña, primo de Loan. La mujer estuvo en el almuerzo en El Algarrobal, tras el cual no se supo nada más del chico. Fue quien desmintió la teoría de que el niño murió en un accidente.

Otra testigo que el Tribunal tendría que haber escuchado es Macarena Peña. Se trata de la hija de Laudelina. Ella estuvo presente cuando se encontró el botín de Loan en un lodazal, a un kilómetro y medio de donde había desaparecido, y es quien quedó a cargo de sus hermanos menores cuando sus padres fueron detenidos. Durante esos días fue alojada por el grupo que decía representar a la Fundación Dupuy en un hotel.
A la lista de testimonios previstos para estos días que no pudieron concretarse se suman Catalina Peña, la abuela de Loan que organizó el almuerzo en su casa, y Ceferina y Alberto Noguera, hermanos de María y tíos del menor desaparecido.
Recién el martes próximo, a partir de las 9.30, está previsto que declaren los padres y algunos hermanos. Los demás esperarán fuera de la sala hasta ser convocados a testimoniar.














