La Justicia de Santa Fe sentenció a 17 años y seis meses de prisión a un joven de 25 años por el homicidio de una mujer en Venado Tuerto ocurrido en junio de 2024. El desenlace fue producto de una discusión por la venta de una campera.
La víctima, Adriana Estela Villa, de 62 años, falleció de un disparo en la cabeza en la puerta de su casa. La sentencia fue dictada por el juez Leandro Martín en el marco de un juicio abreviado celebrado en los tribunales de esa ciudad. La pena surgió de la unificación de dos condenas, «15 años de prisión que le correspondían por el homicidio y un antecedente de ejecución condicional que él aún no había terminado de cumplir», precisó el fiscal Damián Cassullo, quien tuvo a cargo la investigación penal del caso.
Juan Pablo Espíndola reconoció su responsabilidad como coautor de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y aceptó la pena, de acuerdo con los detalles brindados por el Ministerio Público de la Acusación de Venado Tuerto.
El otro coautor, Kevin Fabián Aranda, ya había recibido una sentencia en un juicio abreviado anterior y en diciembre del año pasado lo condenaron a 19 años por el homicidio de Villa y por el intento de matar a otra persona presente en el lugar.
El caso
Según reconstruyó el fiscal, el sábado 1 de junio de 2024, alrededor de las 20 horas, Espíndola y Aranda se dirigieron a una vivienda del barrio Tiro Federal para reclamarle al hijo de la víctima por el precio de una campera que le habían vendido el día anterior.
Estando allí, comenzaron a intimidarlo a él y a otros integrantes de la familia. Los testigos mencionaron un intercambio verbal a gritos, golpes y amenazas, generando una gran tensión. En un momento determinado la discusión escaló cuando uno de los condenados golpeó con un revólver al vendedor y apuntó con el arma hacia el abdomen de una mujer que se encontraba en el lugar.
Tras apoderarse de la prenda ambos se retiraron en bicicleta. Fue entonces cuando varias personas salieron a la vereda del inmueble, entre ellas Adriana Villa. El segundo de los mencionados disparó contra ella y el proyectil le dio en la cabeza, lo que le provocó una muerte en el acto. “Aranda utilizó el revólver para disparar hacia ella con el fin de matarla”, sostuvo el funcionario.
Además de los efectivos policiales intervino personal médico y de la Policía de Investigaciones para determinar lo ocurrido y la causa exacta del fallecimiento.
“Espíndola y Aranda fueron individualizados a partir de declaraciones de testigos y registros de cámaras de seguridad“, explicó Cassullo. Pese a los intentos de ambos por eludir la justicia, fueron detenidos pocas horas después del ataque mediante allanamientos realizados en distintos puntos de la ciudad. Esa misma semana, los dos imputados quedaron formalizados y se ordenó la prisión preventiva para ambos.
El primer sentenciado recibió la condena más alta por haber sido quien efectuó el disparo.
Lo condenaron por el crimen de un jubilado
Hace pocos días, un tribunal de Rosario condenó a Walter Varela, de 34 años, a 15 años de prisión efectiva por el homicidio en ocasión de robo de Patricio Gigena, un jubilado de 82 años que murió el 29 de octubre de 2022, dos días después de recibir una golpiza en su taller del barrio Azcuénaga.
El fallo fue dictado en la sala 7 del Centro de Justicia Penal por las juezas Silvana Lamas González y Paula Álvarez, junto al juez Gonzalo López Quintana. La Fiscalía había solicitado prisión perpetua. Una cómplice, Joana B., quien ofició de “campana” durante el asalto, recibió 6 años de prisión mediante juicio abreviado.
El ataque ocurrió el 27 de octubre cerca de las 17.20, en el taller de reparación de baterías ubicado en Montevideo al 5800. Varela ingresó al local, intercambió algunas palabras con Gigena y lo golpeó con un elemento contundente. Luego se llevó una batería valuada en $23.000. La víctima sufrió un traumatismo cráneo-facial con hematoma subdural y falleció dos días después en el sanatorio Plaza.
Ambos imputados fueron detenidos esa misma tarde en la intersección de Pellegrini y Cullen, donde trabajaban como limpiavidrios. La policía secuestró el palo utilizado en la agresión al momento de la aprehensión.












