El primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, recibió este martes en Islamabad al presidente iraní, Masud Pezeshkian, en una visita de Estado de un día que sirvió para consolidar los lazos entre ambos países y ratificar el compromiso paquistaní con la mediación entre Teherán y Washington. En la rueda de prensa conjunta, Sharif subrayó que su gobierno no abandonará ese papel hasta que exista una “paz duradera” en la región, bajo términos que respondan a la “dignidad y el honor” de las partes implicadas.
La visita se produjo días después de que culminara en el complejo suizo de Bürgenstock una primera ronda de negociaciones de alto nivel entre delegaciones de Irán y Estados Unidos, con la mediación de Pakistán y Qatar. Esas conversaciones establecieron una hoja de ruta de 60 días para alcanzar un acuerdo definitivo y crearon tres grupos de trabajo sobre materia nuclear, sanciones y resolución de disputas. El proceso se apoya en el Memorando de Entendimiento de Islamabad, un acuerdo marco de catorce puntos firmado electrónicamente a mediados de junio por los presidentes Donald Trump y Masud Pezeshkian, que establece el fin de las operaciones militares y la reapertura del estrecho de Ormuz al tráfico comercial durante ese período.
Pezeshkian viajó acompañado por el canciller Araqchí y por el presidente del Parlamento iraní y jefe negociador de Teherán, Mohamad Baqer Qalibaf. En la rueda de prensa, el mandatario iraní expresó gratitud por el “apoyo sincero e incondicional” de Islamabad desde el inicio de la ofensiva lanzada por Israel y Estados Unidos contra Irán el 28 de febrero. Pese a ello, reiteró su desconfianza hacia Washington, al señalar que Estados Unidos atacó a Irán “dos veces durante las negociaciones”, aunque aclaró que su gobierno permanece “dispuesto al diálogo y a la paz”.

Sharif destacó el papel central del jefe del Ejército paquistaní, el mariscal de campo Asim Munir, en la obtención del alto el fuego y la firma del memorando. Munir fue el interlocutor que mantuvo canales abiertos con líderes de ambos bandos durante las semanas más críticas del conflicto. Su relación con la Guardia Revolucionaria iraní y el vínculo personal con Trump le permitieron operar como puente creíble entre ambas partes. Según información de CNN y medios paquistaníes, fue a petición de Sharif y Munir que Trump suspendió los bombardeos contra Irán en los primeros días del enfrentamiento.
Un punto relevante de la rueda de prensa fue la aclaración de Sharif sobre el alcance del memorando: el acuerdo “no menciona los misiles balísticos porque nunca se trataron”. El programa de armamento iraní quedó así excluido de las negociaciones en esta fase, lo que supone una concesión implícita para quienes apostaban por un proceso más amplio que incluyera el desmantelamiento del arsenal balístico.
El proceso atraviesa, sin embargo, una fase delicada. Irán suspendió a fines de marzo una ronda de negociaciones en Suiza alegando el incumplimiento de compromisos vinculados al Líbano, donde los combates entre Israel y Hezbollah continuaron pese al acuerdo de alto el fuego. Pezeshkian reconoció en Islamabad esa desconfianza, pero subrayó que Teherán no se retira del proceso. La “comisión de desescalada” creada en Bürgenstock, facilitada por Qatar y Pakistán con participación del Líbano, apunta a gestionar ese frente en los próximos meses.
Sharif confirmó también su asistencia la semana próxima a las ceremonias en Teherán en memoria del ex líder supremo Alí Khamenei, fallecido durante el conflicto. El papel de Islamabad, que comenzó como una mediación de emergencia en los días más críticos del enfrentamiento, parece consolidarse como una posición permanente en la nueva arquitectura de seguridad que toma forma en Medio Oriente.













