
El inicio de la semana trajo una caída generalizada en las bolsas europeas, impulsada por las expectativas de subidas de tasas de interés de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos y del Banco Central Europeo, a la vez de la inquietud ante el incremento del gasto empresarial en inteligencia artificial. Según informó Reuters, el índice paneuropeo STOXX 600 retrocedió 0,89% en las primeras horas del martes, situándose en 633,61 puntos, con la mayoría de los sectores en terreno negativo.
La tecnología, que venía de una racha positiva en el trimestre, mostró su vulnerabilidad. A nivel global, el sector tecnológico había liderado el crecimiento apoyado por el auge de la inteligencia artificial. Las empresas tecnológicas europeas se ubicaron entre las de mejor desempeño sectorial durante ese período. Sin embargo, el escenario cambió tras el aumento de los costos de financiamiento, afectando a las compañías que apuestan por un modelo de gasto respaldado por deuda. Esta presión se intensificó con la caída de los mercados asiáticos, donde la debilidad del sector tecnológico y la perspectiva de una política monetaria más restrictiva en Estados Unidos influyeron en el ánimo inversionista.
En Asia, los principales índices experimentaron descensos pronunciados. El índice Kospi de Corea del Sur terminó la jornada con una baja cercana al 10%. De acuerdo con Reuters, este desplome se vinculó tanto a la caída del sector tecnológico como a la preocupación por nuevas subidas de tasas en Estados Unidos, que opacaron la reciente disminución de inquietudes sobre el suministro energético en Oriente Medio.
Las expectativas de los operadores financieros apuntaron a que la Reserva Federal subiría las tasas de interés un total de 50 puntos básicos a lo largo de 2026, utilizando como referencia la herramienta FedWatch del CME Group. El objetivo de estas subidas sería contener las presiones inflacionarias, especialmente aquellas relacionadas con el aumento de los costos energéticos.
En el ámbito europeo, los mercados también descontaron la posibilidad de que el Banco Central Europeo (BCE) elevara las tasas de interés otros 25 puntos básicos este año. Esta perspectiva se mantuvo firme a pesar de que la presidenta del BCE, Christine Lagarde, restó importancia a la probabilidad de que se produzcan efectos de segunda ronda de la inflación, según datos recopilados por LSEG.
Dentro de los sectores más golpeados en Europa, el de recursos básicos lideró las pérdidas, con una merma del 3,3%. Las mineras Fresnillo y Hochschild retrocedieron más de 6% cada una, en línea con la tendencia bajista de los precios de los metales preciosos. Reuters detalló que el comportamiento de estos valores reflejó el impacto de la caída global en los commodities, agravada por la preocupación ante un futuro de mayores tasas y menores márgenes para las compañías endeudadas.
El sector tecnológico europeo experimentó una baja del 2,6%, siguiendo así la tendencia negativa que se instaló en Asia y que también alcanzó a las grandes capitalizaciones de Wall Street en la última parte del lunes. Dentro de las empresas tecnológicas más afectadas en Europa, el fabricante de chips Infineon descendió un 3,8% y el productor de equipos para semiconductores Aixtron retrocedió un 4,8%.
Algunos movimientos individuales sobresalieron en el contexto europeo. Las acciones de la empresa de iluminación Signify se desplomaron un 15,6% luego de que actualizara su estrategia empresarial, proyectando un margen ebita ajustado de alrededor del 10% para 2029. Este anuncio generó inquietud sobre la capacidad de la compañía para adaptarse al nuevo entorno de costos y tasas.
La tendencia bajista de las tecnológicas europeas reflejó la influencia directa del mercado asiático y las expectativas de endurecimiento de la política monetaria de la Fed. La presión sobre las empresas que financian su crecimiento mediante deuda aumentó con la perspectiva de tasas más altas, lo que impactó de manera transversal a diferentes sectores y regiones.
Las repercusiones de la caída en Asia, el ajuste en las previsiones de tasas y la volatilidad en commodities marcaron la pauta para una sesión negativa en los principales mercados financieros del mundo. Los inversores siguieron de cerca los movimientos de los bancos centrales y la evolución del gasto en inteligencia artificial, factores que determinaron el rumbo de la jornada.













