Bolivia retrocedió dos puestos en el Índice Global de la Paz y ocupa el puesto 92 de 163 países evaluados en un contexto internacional marcado por el deterioro generalizado de la paz y el aumento de los conflictos armados.
El informe, elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz (IEP), muestra que, a pesar del retroceso, el país se mantiene en una posición intermedia tanto a nivel global como regional. Sin embargo, el reporte señala que los indicadores fueron actualizados antes de que iniciaran los recientes conflictos sociales y bloqueos de carreteras en Bolivia en demanda de la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
La caída de dos puntos de Bolivia se produce en un contexto internacional adverso. Según el estudio, la paz mundial registró un nuevo deterioro durante el último año, acumulando doce años de retrocesos en los últimos dieciocho ejercicios analizados. El informe señala que actualmente existen 59 conflictos armados estatales activos, la cifra más alta desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
Dentro de Sudamérica, Bolivia ocupa el quinto lugar regional, por detrás de Uruguay, Chile, Paraguay y Argentina. En contraste, presenta mejores resultados que Perú, Brasil, Ecuador, Venezuela y Colombia. Esta posición refleja una situación relativamente más estable que la de varios países vecinos, aunque lejos de los niveles de paz observados en los líderes regionales.
A escala mundial, el país se encuentra por debajo de economías consideradas altamente pacíficas, como Islandia, Nueva Zelanda, Suiza, Eslovenia e Irlanda, que encabezan la clasificación de 2026. Sin embargo, permanece alejado de los países ubicados en los últimos lugares del ranking, entre ellos Rusia, Sudán, República Democrática del Congo, Ucrania e Israel.
El informe advierte que el entorno global de seguridad continúa deteriorándose debido a la expansión de los conflictos armados, el aumento de las tensiones geopolíticas y la proliferación de nuevas tecnologías militares. Según el documento, el mundo atraviesa una etapa caracterizada por una creciente fragmentación internacional y por una transformación acelerada de los conflictos.
El GPI evalúa a los países mediante 23 indicadores agrupados en tres grandes dimensiones: nivel de seguridad social, intensidad de los conflictos internos y externos, y grado de militarización. En conjunto, estos factores permiten medir el nivel relativo de paz de cada nación.
Aunque Bolivia registró un retroceso moderado en la edición 2026, su posición regional indica que sigue formando parte del grupo de países sudamericanos con mejores niveles de estabilidad relativa. Sin embargo, la pérdida de posiciones refleja un desempeño menos favorable que el observado en años anteriores y se inscribe en una tendencia global de deterioro de la paz que afecta a la mayoría de los países evaluados.
Desde hace un mes, el país atraviesa un periodo de alta conflictividad social con cortes de carreteras que han provocado desabastecimiento de alimentos, combustible y productos básicos, principalmente en la ciudad de La Paz, la sede de gobierno, cuyas vías de acceso están cortadas.
En esta etapa también se registraron marchas de varios sectores que exigen la renuncia del primer mandatario —a quien acusan de traición por gobernar en contra de sus intereses—, y se han producido enfrentamientos con la Policía, destrozos en infraestructura pública y agresiones a civiles.
La Defensoría del Pueblo reportó a inicios de mes siete fallecimientos, algunos debido a la falta de auxilio médico oportuno a causa de los piquetes y otros en episodios de violencia.
Los hechos registrados durante las últimas semanas quedaron fuera del período analizado por el Índice Global de la Paz 2026, por lo que su eventual incidencia en la posición de Bolivia se podrá reflejar en ediciones futuras del informe.













