
Inversores extranjeros y empresarios locales coinciden quizás como nunca sobre el futuro de la Argentina: el rumbo trazado por el Gobierno es el correcto y debe continuar después del 2027. Es decir, debe trascender a este período presidencial. El superávit fiscal, el fortalecimiento del balance del Banco Central, la apertura económica y el compromiso en el pago de la deuda son pilares que no deben estar en discusión más allá de quién gobierne después del año próximo.
Incluso los sectores que se ven menos beneficiados o directamente perjudicados por el plan del Gobierno reconocen que ya no hay posibilidades de volver al viejo modelo. El cierre de la economía, los permisos para acceder al mercado cambiario bajo condiciones privilegiadas o volver al déficit fiscal para defender los derechos de algunos sectores (por ejemplo, jubilados) implicaría un retroceso que tendría duras consecuencias.
Las buenas noticias “macro” continuarán. El jueves se conocerá el dato de inflación de mayo con una nueva caída. Pero lo más relevante es que para junio se espera una disminución adicional.
Algunos economistas como Fernando Marull creen que este mes incluso podría perforarse el 2 por ciento. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que divulgó el Central, en cambio, arroja que esto podría ocurrir recién en agosto.
El mercado cambiario también debería seguir tranquilo. Aún queda mucha soja por liquidar y siguen entrando dólares por la emisión internacional de Obligaciones Negociables. Aunque es posible que aminore el ritmo, el BCRA seguirá comprando dólares y acumulando reservas para hacer frente a los vencimientos de deuda de julio, por unos USD 4.200 millones.
Macro ordenada vs micro deprimida
La macro ordenada ya es un gran activo del Gobierno y lo que incluso permitió que el riesgo país perfore en los últimos días los 500 puntos básicos. Incluso luego de la dura caída de Wall Street del viernes se volvió a superar esa marca, gracias a la resiliencia de los bonos en dólares.
El problema no son los grandes números, sino que todavía hay sectores que caen, se pierden puestos de trabajo y no hay señales claras de recuperación del consumo masivo. Mientras los principales referentes del Gobierno siguen prometiendo que se vienen “los mejores meses” para la economía, la preocupación de muchos sigue siendo la “micro”.

Una de las preocupaciones recurrentes entre los empresarios es que el peso de los impuestos sigue siendo muy elevado, impidiendo la competencia con los productos importados. Un informe de CAME indicó que “el FMI ignora por completo en su diagnóstico el nivel de tributación subnacional, que es donde reside el nudo fiscal más dañino para la actividad económica: el Impuesto sobre los Ingresos Brutos y las tasas retributivas de servicios municipales”.
Luis Galli, CEO de Newsan, tampoco anduvo con vueltas cuando expuso en el Congreso Anual del IAEF. “Queremos competir y nos parece bien la apertura, pero el crecimiento del contrabando es enorme y no se hace nada para frenarlo”. El ejecutivo mencionó algunos rubros concretos: la mitad de los celulares que se venden en Argentina entran sin pagar impuestos, el 70% de los perfumes lo mismo y en todos lados se consiguen hojitas de afeitar con blisters en portugués, que tampoco entran por el circuito formal.
Sin rutas o puertos en condiciones es muy difícil que se expandir la producción porque no hay cómo transportarla
Gustavo Weiss, presidente de Camarco
“El problema se multiplica porque nadie controla qué se vende en los portales de comercio electrónico, o marketplaces. En México a los vendedores le cobran una percepción a cuenta de Ganancias o IVA para que por lo menos tengan que tributar algún impuesto si no lo hicieron antes”, agrega.
El martes tendrá lugar el evento anual de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco). No asistirá ningún funcionario del Gobierno nacional, reflejando el escaso o nulo diálogo que existe con el sector. Su titular, Gustavo Weiss, ya adelantó cuál será su postura en el evento: “No existe crecimiento económico posible sin infraestructura adecuada. Hay miles de millones de dólares comprometidos para energía, minería y agro. Pero sin rutas o puertos en condiciones es muy difícil que se expandir la producción porque no hay cómo transportarla”.
La inversión en obra pública sigue totalmente paralizada. Pero lo que era una medida para asegurar el superávit fiscal y además frenar los sobreprecios del gobierno kirchnerista empieza a ser un problema serio. “El deterioro de las rutas es cada vez más evidente y la infraestructura básica de hospitales o escuelas públicas es evidente. En todos los países del mundo esto lo financia el Estado con participación del sector privado, no podemos inventar la pólvora”, agrega Weiss.
El mejor escenario para los próximos meses es que el consumo encuentre un piso y empiece a recuperarse. Pero el proceso será lento, porque los ingresos aumentan a cuentagotas y los bancos siguen muy restrictivos con el crédito.

Pero si bien Javier Milei sufrió un deterioro de su imagen y respaldo, la oposición también arrastra muchos problemas y no logra capitalizar ese deterioro del humor social. Y tanto Axel Kicillof como cualquier otro candidato que surja anti Gobierno tiene un gran desafío: seducir al electorado pero sin espantar a los inversores.
El “síndrome 2019” probablemente vuelva a estar presente el año que viene, cuando se acerquen las elecciones presidenciales. Argentina todavía debe pasar el gran examen de no dar saltos al vacío cada cuatro años. Las elecciones en Latinoamérica muestran cómo la mayoría de los países alterna de izquierda a derecha o la revés y las consecuencias sobre el dólar, el crecimiento y la inflación son nulas.













