
Costa Rica registró más de 34,000 autos eléctricos en 2025 y la Asociación Costarricense de Movilidad Eléctrica proyecta que en 2026 la cifra llegará a 47,672, según detalla una nota de la agencia EFE publicada este martes.
El crecimiento de los autos eléctricos se apoya en incentivos estatales vigentes desde 2018 y en una mayor incorporación de unidades nuevas.
La Asociación Costarricense de Movilidad Eléctrica (Asomove) prevé para 2026 la inscripción de más de 13,000 unidades nuevas, el mayor incremento anual desde la llegada de esta tecnología en 2010. Según la entidad, ese avance responde a incentivos económicos y fiscales promovidos por el Estado.
Costa Rica impulsó la movilidad eléctrica con exenciones tributarias para la importación y venta de estos autos, junto con beneficios para sus propietarios. Estas medidas quedaron establecidas a partir de la Ley de incentivos y promoción para el transporte eléctrico en 2018.
El peso del transporte en las emisiones
El transporte es la principal fuente de gases de efecto invernadero en Costa Rica y concentra más del 40% de las emisiones totales. La flota vehicular nacional supera los tres millones de unidades en un país de 5.1 millones de habitantes, donde los embotellamientos urbanos son frecuentes.

La transición hacia la movilidad eléctrica es clave para la meta nacional de convertirse en un país carbono neutral en 2050. También cuenta con el respaldo de una matriz eléctrica compuesta en más del 95% por fuentes limpias.
Incentivos y crecimiento del mercado
La directora de Asomove, Silvia Rojas, citada en la nota de la agencia EFE, afirmó: “Costa Rica es pionero no solo a nivel de América Latina sino de las Américas”, y señaló que en 2025 se logró el mayor ingreso de vehículos eléctricos del continente.
Rojas sostuvo que la ley de incentivos impulsó las ventas a partir de 2018 y permitió que en 2025 el 16% de los autos nuevos fueran eléctricos, una cifra que en 2026 ya ronda el 20%.
El mercado sumó nuevas marcas y modelos, con una competencia que redujo precios. Según Rojas, “un vehículo eléctrico es igual de accesible que uno de combustión e incluso más barato a la hora de la compra”, además de los ahorros en operación y mantenimiento.
Empresas privadas comenzaron a renovar sus flotillas por motivos ambientales y de rentabilidad, mientras que el transporte público también avanzó. En la ruta urbana entre San José y La Uruca, la empresa operadora prevé contar solo con autobuses eléctricos en su flota de 35 unidades durante 2026.

Infraestructura de carga y expansión
El principal reto para la expansión de los autos eléctricos es el desarrollo de la infraestructura de cargadores públicos. Actualmente existen 57 estaciones de carga rápida en carreteras nacionales instaladas por compañías eléctricas estatales.
Para ampliar el ritmo de crecimiento, una propuesta legislativa busca habilitar la participación del sector privado en la instalación de cargadores.
A eso se suma una red de aproximadamente 400 cargadores de menor capacidad distribuidos en centros comerciales, bancos, instituciones y comercios, además de los cargadores domésticos instalados en viviendas.













