
El proyecto de ley 505, que propone la eliminación del impuesto del 7% a los productos de higiene menstrual, fue aprobado en abril pasado en primer debate por la Comisión de Economía y Finanzas de la Asamblea Nacional.
Este 28 de mayo, Día Internacional de la Salud Menstrual, las mujeres panameñas salieron a las calles, panti en mano, a exigir el avance de este proyecto.
La iniciativa busca establecer la exoneración a productos como tampones, copas menstruales y toallas sanitarias, que según datos oficiales en el país utilizan 1.2 millones de mujeres en edad menstrual.
Las mujeres en Panamá destinan cerca de $101 millones anuales a la compra de estos productos, y de ese monto cerca de $7.1 millones corresponden a ingresos que recibe el Estado a través del ITBMS, un impuesto indirecto al consumo que grava la venta de bienes y la prestación de servicios en Panamá.
Natasha Dormoi, coordinadora de AHF-Panamá, señaló que la salud menstrual debe abordarse como un tema de salud pública, equidad y derechos humanos.

Aids Healthcare Foundation (AHF) es una organización global sin fines de lucro que brinda atención en respuesta al VIH y sida a nivel internacional.
“Ninguna niña, adolescente o mujer debería enfrentar barreras económicas o estigma para gestionar su menstruación de manera segura y digna”, afirmó Dormoi.
La pobreza menstrual, añadió, no se limita a la falta de productos, ya que de igual manera incluye el acceso insuficiente a agua potable, baños seguros, educación menstrual y condiciones dignas para gestionar el periodo sin estigma ni discriminación.
De acuerdo con datos de Naciones Unidas y organizaciones internacionales, cerca de 500 millones de personas en el mundo viven en situación de pobreza menstrual.
En América Latina, diversos estudios estiman que hasta 30% de niñas y adolescentes ha faltado a la escuela durante su periodo por no contar con productos menstruales, agua segura o baños adecuados.

Además, la falta de acceso a productos menstruales no solo afecta la educación y la salud física, sino también incrementa vulnerabilidades económicas y sociales, particularmente entre personas en situación de pobreza, migración, calle, privación de libertad o pertenecientes a comunidades indígenas.
Esta pobreza es un problema de salud mundial que afecta a mujeres y niñas en países ricos y pobres. Los productos que pueden utilizar las mujeres y las niñas para gestionar su salud e higiene menstruales varían enormemente en función de sus ingresos o de si viven en zonas urbanas o rurales.
Desde 2019, la organización que coordina Dormoi ha distribuido más de 1 millón de productos de higiene menstrual en América Latina y el Caribe, incluyendo copas menstruales, kits de higiene y materiales educativos.
Solo en 2025, las actividades de la organización impactaron directamente a cientos de miles de personas en 12 países de la región.
Aunque la menstruación es un proceso biológico natural, en muchos países de América Latina sigue siendo tratada fiscalmente como un “gasto no esencial”.

Esto obliga a millones de personas a destinar parte importante de sus ingresos a productos indispensables para su vida cotidiana. Las barreras se profundizan en comunidades rurales, indígenas y en contextos de vulnerabilidad social, donde el acceso a productos e información sigue siendo limitado.
“Menstruar no puede seguir siendo un privilegio condicionado al nivel de ingresos. Los productos menstruales son artículos de primera necesidad y deben tratarse como tales en toda nuestra región”, afirmó Francisco Rubio, director de Advocacy de AHF para América Latina y El Caribe.
En algunos países persisten mitos como el que señala que si las mujeres y niñas que están menstruando tocan ciertos alimentos, estos se pudrirán. Tampoco pueden entrar en lugares de culto y deben permanecer aisladas, manifiesta ONU Mujeres.
La organización señala que, por ejemplo, en muchos estados de Estados Unidos la Viagra, medicamento utilizado para tratar la disfunción eréctil, está exenta de impuestos, mientras que los productos menstruales se clasifican como bienes de lujo y están sujetos a más alta tasa impositiva.












