El secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Sergio Iraeta, sorprendió durante su exposición en la conferencia Maizar, un evento que reunió a referentes del sector agropecuario en la ciudad de Buenos Aires. El pedido del funcionario para que el público comenzara a aplaudir generó un momento llamativo y expuso la falta de entusiasmo entre los asistentes por las políticas oficiales hacia el campo. “Empezá a aplaudir, así aplaude alguien”, lanzó Iraeta desde el escenario, en un esfuerzo por animar a los presentes.
El discurso del secretario se desarrolló en un contexto de tensiones entre el Gobierno y los productores agropecuarios. Iraeta señaló que, aunque el Ejecutivo implementó una baja en las retenciones pocos días antes del evento, la medida no logró generar el reconocimiento esperado. “Bajaste la retención hace tres días y, y es como si nada, como si no hubieras hecho nada”, sostuvo el funcionario, remarcando la falta de reacción de los productores ante los cambios impulsados.
“Si no le ponemos un poco de flow, un poco de onda a la República Argentina y a lo que estamos haciendo, no vamos a salir nunca del pantano», dijo Iraeta ante un auditorio anonadado.
El funcionario insistió en la necesidad de modificar la actitud del sector para que los avances tengan impacto real. “Cambiemos el ánimo, nosotros, los sembradores, los empresarios, cambiemos el ánimo porque si no, no vamos a cambiar”, expresó. Iraeta puso el foco en la importancia de la actitud como eje para superar la etapa de desencuentros y facilitar el diálogo entre el campo y el Gobierno.

En su intervención, el secretario repasó el largo historial de desencuentros entre el Estado y el sector agropecuario. Habló de gobiernos que “destrataron” al campo, atribuyéndoles la construcción de un relato que ubicó a los productores como enemigos o adversarios. En palabras de Iraeta, esa narrativa sirvió como “andamiaje filosófico” para justificar lo que describió como “robo y exacción” al sector durante los últimos veinte años.
El cambio de paradigma, según Iraeta, se evidenció en el discurso reciente del presidente en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y en los anuncios del ministro de Economía respecto al cronograma de reducción de retenciones. “Ese paradigma cambió. Lo dijo el presidente en el discurso, lo dijo el ministro de Economía al día siguiente cuando aclaró el sistema de baja de las retenciones con cronograma”, afirmó el secretario durante Maizar.
Iraeta subrayó que los resultados ya se perciben a través de hechos concretos, como la reducción de impuestos y aranceles, la eliminación de cupos y prohibiciones para exportar, y la promoción de eventos biotecnológicos. “Las bajas de impuestos, las bajas de aranceles, la promoción de los eventos biotecnológicos, todo lo que está tratando de hacer el Gobierno para ayudar al sector privado y especialmente al agro, está ocurriendo”, recalcó.
Para el funcionario, la clave reside en el reconocimiento de estos esfuerzos y la necesidad de que el sector también muestre una postura constructiva. “Tengamos actitud de que algo bueno está ocurriendo, porque si no van a venir los otros, van a venir los que entienden que si no todos, entre comillas, se avivan para qué lado va el viento, bueno, no los van a poder seguir esquilmando”, advirtió Iraeta en uno de los pasajes más enfáticos de su exposición.
El secretario reconoció la complejidad de su función y compartió su experiencia personal al pasar del sector privado a la gestión pública. “Es muy complejo, es muy… la palabra sería, es muy desgastante estar en una posición en la cual decís: ‘Che, bueno, mirá, vamos haciendo las cosas, vamos haciendo las cosas’. Y leés un, un tuit, viste, de, de un productor que está del mismo lado que estaba yo hace veinte años y te dan ganas de agarrar el sulky a patadas”, confesó.

En otro tramo, Iraeta insistió en la importancia de la comunicación entre los productores y la sociedad. Relató que, durante años, el campo actuó como “el villano de una historia mal contada”, en parte porque los productores no supieron explicar su rol ante la opinión pública. “No habernos sabido explicar. Y eso lo aprovechó la, la mala, la mala política, la mala política, para hacer lo que comenté hace un rato que hacían: ordeñar solamente al sector agropecuario”, detalló.
El funcionario también hizo un llamado a evitar que el campo vuelva a ser percibido como “el malo de la película”. “Que el campo vuelva a ser o no el malo de la película depende de nuestra actitud, de nues– ahora de la actitud de ustedes como productores, de vuestro discurso, de la dinámica que tengan en las relaciones interpersonales con el resto de los argentinos”, manifestó a los presentes.
El compromiso del secretario incluyó una promesa personal: “Me voy a encargar, voy a hacer lo imposible, aunque me cueste la vida, de que no vuelva a pasar”, aseguró, en referencia a la posibilidad de un retroceso en las políticas favorables al sector. Iraeta solicitó el apoyo tanto de los productores como del Gobierno y del ministro de Economía para sostener los cambios. “El Gobierno, el ministro de Economía, los argentinos necesitan la ayuda de todos ustedes, así que se las pido”, enfatizó.
Durante su exposición, Iraeta reconoció que aún existen “limitantes presupuestarias” y que restan desafíos por resolver para devolverle competitividad al campo. Pese a las dificultades, afirmó que se están realizando todos los esfuerzos posibles desde el Ejecutivo. “Estamos haciendo, dentro de las limitantes presupuestarias, lo imposible que puede hacer un gobierno para devolverle la competitividad al campo”, subrayó.
En la parte final de su intervención, Iraeta retomó el concepto del “tren del futuro”, al que convocó a los productores a subirse, y proyectó una visión de una “Argentina Próspera” como próxima estación para el sector y el país.
El episodio del pedido de aplausos, sumado a los reclamos y advertencias, reflejó la distancia entre el Gobierno y el sector agropecuario, y dejó expuesta la búsqueda de legitimidad y apoyo por parte de la gestión actual en un contexto de demandas persistentes en el campo.














