El Ejército israelí emitió este miércoles una nueva orden de desplazamiento forzoso contra la población de Tiro, una de las ciudades más antiguas del mundo y sede de ruinas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, e intensificó sus bombardeos contra lo que describió como infraestructura de Hezbollah en el sur y el este de Líbano.
“Evacúen sus casas de inmediato y diríjanse al norte, más allá del río Zahrani”, declaró Avichay Adraee, portavoz castrense árabe de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), en un comunicado que además de la ciudad de Tiro —unos 200.000 habitantes— incluyó una lista de once campamentos de refugiados. Entre ellos figura el de Burj Shamali, ubicado a tres kilómetros de Tiro y creado en 1948 para palestinos que huyeron o fueron expulsados de Hawla y Tiberias durante la guerra que dio lugar a la creación de Israel.
Ataques aéreos israelíes el miércoles causaron la muerte de al menos un soldado libanés y otras dos personas en el sur y el este del país. La víspera, más de 100 ataques aéreos israelíes dejaron al menos 31 muertos, incluidos varios niños, y 40 heridos, según El Líbano. Dos niños y tres mujeres figuran entre las 14 personas muertas en Burj al-Shamali, a las afueras de Tiro, en los bombardeos del martes y la madrugada del miércoles, algunos de los más intensos desde el alto el fuego del 16 de abril.
Las FDI afirmaron estar atacando “centros de mando de Hezbollah” en la zona de Tiro e “infraestructura” del grupo en el valle de la Bekaa. En Burj al-Shamali, un corresponsal de AFP vio a rescatistas retirar escombros y transportar una bolsa mortuoria blanca entre los restos de un edificio derrumbado, con alfombras y cojines esparcidos entre los escombros. Según el alcalde, 15 personas murieron en ese ataque.
Más allá de la “línea amarilla”
Hezbollah informó que sus combatientes “chocaron con las fuerzas enemigas en combate cuerpo a cuerpo” en la localidad de Zawtar al-Sharqiyah, ubicada apenas más allá de la llamada “línea amarilla” israelí en el sur del Líbano, a unos seis kilómetros de Nabatieh. Desde el martes temprano, el grupo había reportado enfrentamientos en ese punto estratégico con tropas israelíes que intentaban ingresar al pueblo.
La “línea amarilla” es la divisoria que el Ejército israelí trazó unilateralmente a unos diez kilómetros dentro del territorio libanés, zona donde mantiene operaciones terrestres. Un oficial militar israelí confirmó el martes que las fuerzas habían comenzado a operar más allá de esa línea.
En el valle del Bekaa occidental, los ataques se intensificaron en días recientes sobre la localidad de Mashghara, donde cientos de desplazados habían encontrado refugio y que ahora se encuentra prácticamente vaciada. El experto militar libanés Hassan Jouni advirtió que el Bekaa occidental es “un corredor necesario para Hezbollah” entre el sur y sus bastiones en el norte, y que las operaciones israelíes podrían extenderse pronto hacia el norte del Bekaa o incluso los suburbios del sur de Beirut.
Alto el fuego nominal, negociaciones en marcha
En Líbano rige un alto el fuego desde mediados de abril, pero no es respetado ni por Israel —que continúa atacando a diario— ni por Hezbollah, que lanza drones contra las tropas israelíes en territorio libanés. Las conversaciones se producen en medio de un proceso negociador en Washington, con una cuarta ronda de diálogo directo prevista para el 2 y 3 de junio.
Una delegación militar de seis oficiales libaneses, encabezada por el director de operaciones del Ejército, Georges Rizkallah, participará el viernes en conversaciones en el Pentágono. Según una fuente militar, la delegación “subrayará la necesidad de un alto el fuego y presentará el plan del ejército para el monopolio estatal de las armas y la extensión de la autoridad del Estado en todo el país”.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, justificó las operaciones señalando que el ejército “refuerza la zona de amortiguación de seguridad para proteger a las comunidades del norte de Israel”.













