
El sector de seguros en El Salvador cerró 2025 con un avance sostenido, marcado por el aumento del 9% en primas, un desempeño que superó el promedio regional y evidenció la capacidad de adaptación tras la eliminación de los seguros previsionales obligatorios en 2022.
La penetración del 2.7% sobre el PIB, la más alta de Centroamérica, resalta la presencia del sector aunque persisten desafíos para ampliar la cobertura, especialmente en pequeñas empresas y seguros de personas.
El predominio de los seguros de daños generales, que alcanzaron el 53% de la cartera en 2025, refleja el impacto del cambio normativo y la dinámica empresarial.
Mientras tanto, los seguros de personas representaron el 47% restante. Según Moody’s Local, los seguros de salud y de incendio lideraron el crecimiento, impulsados por una mayor demanda, ajustes tarifarios y la expansión del sector construcción.
El reporte sectorial fechado el 11 de febrero de 2026 indica que, aunque el crecimiento de los seguros de autos y de vida fue relevante, su ritmo quedó por debajo del promedio histórico.
Este resultado obedece al dinamismo del comercio y el crédito, que favorecieron la contratación, pero no lograron igualar el impulso de otras ramas.

En 2025, el sector asegurador de El Salvador mantuvo su liderazgo regional al registrar una penetración superior al 2%, impulsada principalmente por la contratación de seguros de daños de alto valor y pólizas ligadas a créditos empresariales.
El informe de Moody’s subraya que el verdadero margen de expansión está en las empresas de menor tamaño y los seguros individuales de personas, donde la cobertura sigue siendo baja. Para lograrlo, las aseguradoras deben reforzar la venta cruzada y potenciar canales digitales que permitan llegar a más clientes.
Transferencia de riesgo y exposición internacional
Una característica distintiva del mercado salvadoreño es la alta transferencia internacional de riesgo. El 40% de las primas se cede a reaseguradoras extranjeras, porcentaje que asciende al 77% en seguros de incendio y al 51% en otros daños generales.

De ese total, el 80% termina en compañías fuera de Centroamérica, lo que evidencia una fuerte exposición a riesgos internacionales. Solo el 5% se dirige a reaseguradoras centroamericanas y el 15% a firmas locales.
En 2024, las aseguradoras salvadoreñas captaron el 12% y 7% de las primas cedidas en incendio y otros daños generales, respectivamente, lo que plantea la necesidad de mantener relaciones con reaseguradoras de calidad crediticia comprobada.

El sector asegurador de El Salvador se caracteriza por ceder una parte considerable de sus riesgos a reaseguradoras del exterior, especialmente en ramos como incendio y daños generales. Esta estrategia permite mitigar el impacto de potenciales siniestros catastróficos, aunque implica una alta dependencia de contrapartes internacionales y la necesidad de fortalecer la capacidad técnica local.
Siniestralidad, gastos y rentabilidad operativa
El informe de Moody’s Local señala que la siniestralidad mostró una tendencia descendente en 2025: la participación de las responsabilidades por siniestros de invalidez y sobrevivencia bajó notablemente respecto a 2022.
No obstante, los seguros de salud y autos mantuvieron índices elevados de siniestralidad, con el 68% y 60% respectivamente. Los reclamos en autos crecieron un 20% respecto al promedio anterior, presionados por el encarecimiento de repuestos y servicios, sumado a otros factores como la mayor siniestralidad.
El sistema salvadoreño de seguros afronta presiones por gastos operativos, que afectan el resultado técnico. La razón de gestión combinada permaneció cerca del 100%, impulsada por el aumento de comisiones de intermediación y, sobre todo, por el alza de gastos administrativos tras la aplicación del impuesto del 5% al Cuerpo de Bomberos desde 2023. Las inversiones en talento y tecnología buscan mejorar la eficiencia y sostener la solidez del sector a mediano plazo.
En 2025, las aseguradoras salvadoreñas experimentaron una caída en la siniestralidad general, aunque los seguros de salud y autos siguieron mostrando niveles elevados.
El incremento de los gastos administrativos, especialmente tras la entrada en vigor del impuesto al Cuerpo de Bomberos, presionó la rentabilidad técnica. El reto principal es mejorar la eficiencia operativa y la disciplina en la suscripción de riesgos.

Perspectivas y retos para 2026
Aunque el sector se benefició de rendimientos financieros derivados de inversiones en depósitos y títulos de renta fija gracias a tasas de interés altas, Moody’s advierte que la sostenibilidad a largo plazo depende de fortalecer los resultados técnicos, más allá de los ingresos financieros.
Para el año 2026, el panorama se presenta más desafiante. Se anticipa una desaceleración económica y un menor poder adquisitivo en comparación con otros países de la región, junto con una competencia intensa entre las 23 aseguradoras que operan en el país. Seis de ellas concentran el 67% de las primas, lo que refleja una notable concentración de mercado.
El futuro del sector asegurador salvadoreño dependerá de su capacidad para ampliar la cobertura en nichos de mercado poco atendidos y de mantener una estricta disciplina técnica en la suscripción y tarificación.
La diversificación de productos, la modernización de canales de venta y el fortalecimiento de la gestión interna serán claves para consolidar el crecimiento y enfrentar los retos de un entorno cada vez más competitivo.












