
En la tarde del 4 de marzo de 2025, tres amigos oriundos de Trelew, provincia de Chubut, se presentaron en una comisaría de la zona de Palermo. Se habían despertado atontados y adoloridos en el departamento de la calle Oro que habían alquilado, picados por viudas negras. Aseguraron que habían conocido aquella madrugada a tres chicas en las inmediaciones de la disco Kika, sobre la calle Honduras, a ocho cuadras de distancia.
Llegaron a las 7:30 a su domicilio. Allí, los seis compartieron una serie de tragos. Las chicas, desde ya, no bebieron. Horas después, los amigos de Trelew se despertaron completamente robados.
Descubrieron que faltaban sus computadoras y sus teléfonos, así como sus perfumes importados, sus tarjetas de crédito, las cédulas azules para conducir sus autos. También, que las chicas tomaron sus teléfonos para transferirle a sus amigas, o a ellas mismas, con un millón y medio en giros en cuestión de minutos a billeteras virtuales.
Así, con la denuncia, comenzó una causa a cargo de la jueza Alejandra Provitola, a cargo del Juzgado N°6. Hoy, cuatro sospechosas se encuentran procesadas con prisión preventiva en penales federales y alcaidías de la Policía de la Ciudad.
Se trata de Ariadna Nicole Torres Oropel, Arlene Grissely Ramos Vela, Valentina Rodríguez y Lucila Antonella Sierra, todas ellas oriundas de Ciudad Oculta, de entre 31 años de edad, varias de ellas vecinas de la misma cuadra. La imputación en su contra es grave: integrar una asociación ilícita dedicada al robo en poblado y en banda agravado por el uso de estupefacientes, con la disco Kika como epicentro.
Desvalijarles las cuentas a las víctimas es la otra parte de la imputación. Provitola las imputó, también, por los delitos de defraudación por manipulación informática y el uso de tarjetas de crédito.
El caso de los chubutenses es uno de tantos en la trama. Hay más ataques en torno a la disco Kika, que ya funcionó como un imán de ataques en varias ocasiones en la historia reciente. El caso de las chicas de Ciudad Oculta se divide en dos causas penales, ambas a cargo de Provitola. Las viudas negras porteñas, usualmente unidas por lazos barriales, suelen atacar en equipos que se dividen según la ocasión.

En el primer procesamiento, firmado el 19 de marzo, Ariadna Torres Oropel y Lucila Sierra -detenida el 20 de febrero- fueron las acusadas. El procesamiento se expandió menos de un mes más tarde para incluir a Valentina Rodríguez y Ramos Vela.
Torres Oropel -la primera en caer, cuando se entregó ella misma en el juzgado del caso en enero de este año- y Sierra fueron imputadas por el hecho que tuvo a los chubutenses como víctimas. También fueron acusadas de dormir y saquear a dos víctimas, entre ellas, un odontólogo porteño de 34 años. Ambos fueron abordados dentro de la discoteca misma, para seguir la noche en el departamento de uno de ellos en la avenida Rivadavia.
Otra vez, lo mismo. Se despertaron sin sus computadoras, teléfonos, y un fajo de cinco mil dólares. Luego, las viudas se fueron a comer hamburguesas a Olivos. Pagaron con la cuenta de Mercado Pago de una de las víctimas. Después, hicieron más transferencias: una de las supuestas receptoras fue Lucila Sierra.
Un regalito de Navidad
Sierra fue ubicada junto a Torres Oropel en otro ataque ocurrido el 21 de diciembre de 2024, con otros tres amigos captados dentro de Kika. La noche siguió en otro departamento de la calle Oro. El botín consistió en dos notebooks y un Apple Watch, además de los celulares de sus blancos. También, de acuerdo al procesamiento, detonaron las tarjeta de tres víctimas, con más de dos millones en compras horas después del ataque. Las compras fueron sencillas: mercadería en supermercados de cara a la inminente Nochebuena y Navidad, y más hamburguesas en una conocida cadena.
La causa a cargo de Provitola es al menos robusta en pruebas, con una serie de movimientos de dinero que llevaron a Rodríguez y Ramos Vela, acusadas de recibir en sus billeteras virtuales el dinero de los ataques de 2025. También, Provitola las ubicó en el ataque del 21 de diciembre de 2024. Oropel, por su parte, fue allanada: le encontraron Valium, entre otros psicofármacos.
En la investigación intervino el fiscal Marcelo Munilla Lacasa y la División Delitos Contra La Salud de la Policía de la Ciudad. La Sala VII de la Cámara confirmó parcialmente los procesamientos. También, modificó las acusaciones de la jueza Provitola y redujo los embargos de varias de las acusadas.














