
El Ministerio del Transporte de Cuba anunció nuevas medidas restrictivas para los servicios de pasajeros y cargas ante la crisis por la falta de combustibles, agravada por el nulo suministro energético venezolano tras la captura del ex dictador Nicolás Maduro y el bloqueo petrolero impulsado por Estados Unidos.
El ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, explicó en conferencia de prensa que las disposiciones buscan contrarrestar los efectos del cerco energético y priorizar servicios considerados “imprescindibles” para la vida de la población y la economía.
Entre las prioridades mencionó el transporte de combustibles, alimentos, medicamentos, exportaciones y materias primas esenciales, así como la atención diferenciada a sectores como Salud Pública y Educación. Sin embargo, ante la crisis de carburantes en la isla, informó que las rutas de autobuses entre La Habana y las cabeceras provinciales se reducirán a tres frecuencias semanales. Los trayectos entre la capital y las ciudades orientales de Manzanillo y Baracoa se programarán una vez por semana.
En cuanto a los viajes ferroviarios, hasta mediados de junio se mantendrá la programación actual, pero posteriormente los trenes nacionales partirán cada dos semanas hacia las provincias de Santiago de Cuba, Guantánamo, Holguín y Granma.
Las autoridades locales de cada región deberán dar preferencia a las rutas urbanas, suburbanas, rurales e intermunicipales consideradas imprescindibles, según la disponibilidad de combustible en cada territorio.

Rodríguez Dávila indicó que todas las capacidades de trenes, autobuses y del ferry nacional quedarán a disposición de las autoridades locales, quienes implementarán un sistema de asignación de capacidades y priorizarán viajes por extrema necesidad, mediante listados organizados y controlados en cada territorio.
Por otra parte, en Cuba se agravan los problemas dentro su sistema de salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó el viernes que la crisis energética provocó el retraso de 100.000 cirugías y elevó el riesgo de enfermedades como dengue, malaria y chikungunya.
“El combustible tiene un impacto directo en el riesgo para la salud pública”, afirmó Altaf Musani, director de Gestión Humanitaria y de Desastres en el Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, durante la rueda de prensa diaria del portavoz del secretario general de la ONU.
Musani advirtió sobre el aumento del riesgo de enfermedades transmitidas por vectores y por el agua, y señaló que la situación afecta tanto a pacientes como a trabajadores sanitarios, con un impacto particular en la atención a mujeres embarazadas. El representante explicó que el sistema sanitario se ve forzado a suspender servicios esenciales. “Al menos 100.000 pacientes han sufrido retrasos en sus intervenciones quirúrgicas, y de esos 100.000, más de 11.000 son niños, por lo que esto ya está afectando tanto a la búsqueda de atención sanitaria como a los resultados de salud”, sostuvo.
Edem Wosornu, directora de la División de Respuesta a las Crisis de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), alertó sobre una brecha en la financiación del plan de asistencia a Cuba. “Hasta ahora, hemos recibido menos del 30% de los fondos”, afirmó sobre el proyecto iniciado tras el paso del huracán Melissa en octubre de 2025.
Wosornu subrayó que la crisis de combustible se suma a los efectos de las crisis climáticas y la contracción económica. “Lo que en un principio se consideraba una necesidad a corto plazo se ha convertido en una emergencia prolongada y multifacética que socava los servicios esenciales en Cuba, a pesar de la resiliencia del pueblo”, concluyó.
Desde enero, Washington presiona al régimen cubano para que aplique reformas económicas y políticas profundas, exigencias que La Habana rechaza. No obstante, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) precisó que “Estados Unidos está dispuesto a comprometerse seriamente en temas económicos y de seguridad, pero solo si Cuba realiza cambios fundamentales”.
La disposición se da luego de que el director de la agencia federal estadounidense, John Ratcliffe, se reuniera el jueves en La Habana con altos funcionarios del régimen cubano.

En las fotografías publicadas por la propia CIA en la red social X sobre el encuentro, fue identificado el general de brigada Ramón Romero Curbelo, jefe de la Dirección de Inteligencia del Ministerio del Interior (Minint) de Cuba. La identificación se realizó a partir de las imágenes oficiales, en las que los rostros de los funcionarios cubanos aparecían difuminados.
“Este es el General Ramón Romero Curbelo, jefe de la Dirección de Inteligencia del régimen cubano. La comunidad de exiliados cubanoamericanos sabe muy bien quién es”, escribió Miguel Cossío, del Museo Estadounidense de la Diáspora Cubana, en su perfil de X.
(Con información de EFE)













