
Dos hombres fueron ejecutados por ahorcamiento el miércoles por el régimen de Irán. Uno de ellos fue acusado de mantener vínculos con la agencia de inteligencia israelí Mosad y el otro por presuntamente asesinar a un policía durante las manifestaciones masivas en el país persa contra las autoridades de Teherán.
Uno de los condenados fue identificado como Ehsan Afreshteh y señalado como espía entrenado por el Mosad en Nepal y acusado de vender información sensible a Israel a cambio de dinero.
“Ehsan Afreshteh, un espía entrenado por el Mosad en Nepal y que vendió información sensible a Israel, fue ejecutado”, comunicó Mizan, la oficina de prensa del poder judicial iraní. La justicia precisó que Afreshteh fue detenido, juzgado por espionaje y colaboración con Tel Aviv, y ejecutado tras la confirmación del veredicto por parte de la Corte Suprema.
El segundo ejecutado, Mohammad Abbassi, fue hallado culpable de matar a un policía durante manifestaciones antigubernamentales registradas en enero en todo el territorio iraní.
Estas ejecuciones figuran entre las más recientes desde el inicio de la guerra en Medio Oriente, desencadenada por el ataque conjunto del 28 de febrero lanzado por Estados Unidos e Israel contra la república islámica. Desde entonces, se produjo un aumento en las detenciones y ejecuciones en Irán.
La organización Human Rights Activists News Agency (HRANA), con sede en Estados Unidos, señaló que Mohammad Abbassi, de 55 años, era un simple “manifestante”. En contraste, Mizan lo describió como un “alborotador” que integraba un grupo acusado de atacar a un miembro de las fuerzas de seguridad.

De acuerdo con organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional, Irán es el segundo país del mundo con mayor número de ejecuciones, solo detrás de China. Según datos de Iran Human Rights, al menos 1.639 personas fueron ahorcadas en Irán el año pasado, y la ONG ha registrado al menos 194 ejecuciones en lo que va de 2026.
El lunes, las autoridades iraníes informaron sobre la ejecución de un estudiante de ingeniería aeroespacial, acusado de espiar para los servicios secretos israelíes y estadounidenses.
HRANA informó que entre el 5 y el 14 de enero de 2026 se ejecutaron al menos 52 personas en 42 prisiones de Irán. Las penas capitales fueron realizadas de forma simultánea a las protestas nacionales y bajo el bloqueo generalizado de interne.
La organización detalló que las sentencias se implementaron en un contexto de acceso restringido a la información pública y ausencia de supervisión independiente de los procedimientos judiciales. Las ejecuciones se aplicaron en una amplia variedad de centros penitenciarios distribuidos en distintas provincias.
Entre el 5 y el 12 de enero se verificaron al menos 37 ejecuciones en diversas cárceles, con nombres y fechas específicas, principalmente por asesinato, y también se registraron casos vinculados a delitos de drogas durante la misma semana, según información oficial difundida por el régimen.

En ese entonces, el difunto líder supremo de Irán, Alí Khamenei, afirmó que, aunque los funcionarios podían dialogar con los manifestantes, los “alborotadores” debían ser puestos “en su sitio”. Por su parte, Mohammad Baqer Qalibaf, titular del Parlamento iraní, señaló que “individuos maliciosos” y “movimientos organizados” intentaban convertir cualquier forma de protesta y demanda pública en caos.
El 23 de enero, HRANA elevó a 5.000 el número de víctimas en manos de las fuerzas iraníes que reprimieron las manifestaciones. Según la Organización Internacional de Derechos Humanos (ICHR), hasta el 25 de enero al menos 43.000 manifestantes murieron en Irán.
(Con información de AFP)












