A las puertas de una nueva etapa democrática, Costa Rica se prepara para la investidura de Laura Fernández. La presidenta electa, quien asumirá sus funciones este próximo viernes 8 de mayo, para un periodo de cuatro años, no solo llega a la Casa Presidencial con el sello de una victoria contundente en primera ronda, sino con un capital político envidiable: un optimismo generalizado que atraviesa a gran parte de la sociedad costarricense.
Según la más reciente encuesta del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica, realizada entre el 20 y el 29 de abril, la percepción sobre el futuro inmediato del país es notablemente positiva. Un contundente 73.1% de la población encuestada afirma que el gobierno de Fernández logrará mejorar la situación nacional.
Este dato, que se traduce en que más de siete de cada diez ciudadanos depositan su fe en la nueva gestión, marca un punto de partida histórico para la administración entrante del Partido Pueblo Soberano (PPSO).
El fenómeno político de Fernández no puede entenderse sin la sombra, y ahora la compañía estratégica, de su predecesor, Rodrigo Chaves. La encuesta revela que la figura de Chaves sigue gozando de una salud política excepcional, cerrando su gestión con un 64% de opiniones positivas.

Este “traspaso de carisma” y de confianza es evidente en los datos: un 59.2% de los consultados cree que Laura hará un gobierno incluso mejor que el de Chaves, mientras que un 33.4% espera una gestión de igual calidad.
El nivel de influencia del apoyo de Chaves hacia Fernández ha sido un factor determinante. El estudio destaca que para el 75% de los votantes, el respaldo del mandatario saliente fue de “mucha” importancia para decidir su voto. Esta simbiosis se ha formalizado con el anuncio del gabinete, donde el actual presidente asumirá roles neurálgicos como Ministro de la Presidencia y de Hacienda.
Esta decisión, aunque inusual, es percibida por los seguidores como una garantía de eficiencia técnica y política, asegurando que los proyectos en curso no sufran interrupciones por la transición de mando.
Inseguridad: El desafío prioritario de la administración
A pesar del entusiasmo, el camino no está libre de obstáculos críticos. La encuesta es tajante al señalar que la inseguridad y el auge del narcotráfico se mantienen como el principal problema del país para el 49.5% de la ciudadanía. La promesa de “mano dura” que caracterizó la campaña de Fernández será puesta a prueba desde el primer día.
Las cifras de homicidios registradas en los últimos años han dejado una huella de preocupación que la nueva administración debe mitigar con acciones concretas y visibles.
En este rubro específico, la confianza ciudadana se muestra más cautelosa pero aún mayoritaria: un 51.6% tiene mucha o alguna confianza en que el nuevo gabinete podrá resolver el problema de la criminalidad, frente a un 48.4% que se muestra escéptico. Esto sugiere que, si bien hay esperanza, el margen de maniobra es estrecho y la población demandará resultados tangibles en el corto plazo.

Laura Fernández inicia su cuatrienio con un viento a favor que pocos mandatarios en la historia reciente de Costa Rica han experimentado. El 73.1% de expectativa positiva es un “voto de confianza” que la sociedad le otorga, pero que conlleva una responsabilidad proporcionalmente alta. El éxito de su administración dependerá de su habilidad para transformar ese optimismo en políticas públicas que frenen la violencia y mantengan la estabilidad.













