El ascenso de Lourdes Coolgoni al palco de Es mi sueño no solo marcó una noche especial para el programa, sino que dejó en claro cómo la pasión por la ópera puede florecer en los lugares menos esperados. La joven oriunda de Catamarca cautivó al jurado con su interpretación en italiano, logrando activar las tres palancas verdes que permiten avanzar en la competencia.
La reacción del público y el jurado fue inmediata ante una actuación que combinó técnica y emoción, abriendo las puertas para que Lourdes subiera al escenario principal. El hecho de que una cantante de ópera, formada en una provincia del norte argentino, lograra semejante impacto en un concurso nacional, pone en primer plano la diversidad de historias y trayectorias que convergen en el programa conducido por Guido Kaczka.

Lourdes compartió en cámara detalles de su recorrido personal. “Yo estudio ópera. Amo todos los estilos de música, pero desde muy chiquita me gustó y me quise dedicar a eso”, recordó la participante durante su presentación. El contraste de estilos fue parte de su relato: “Empecé a los 15 con una banda de rock, nada que ver, pero me encantaba en su momento”.
El camino de la joven catamarqueña no comenzó en los salones clásicos, sino en el universo del rock adolescente. Su tránsito de un género a otro revela la amplitud de intereses musicales que coexisten en su formación. A pesar de esa diversidad, la ópera terminó imponiéndose como su verdadera vocación.

Al ser consultada por la elección del italiano y su vínculo con la música lírica, Lourdes ofreció una explicación íntima: “Tengo abuelos de ascendencia europea y yo creo que de ahí bajó esa semillita”. La conexión familiar con Europa, según su testimonio, fue la chispa que encendió su amor por la ópera y el idioma en el que decidió presentarse ante el jurado.
La noche de la gala, Lourdes no solo impresionó por la potencia de su voz, sino también por la solvencia emocional con la que enfrentó el escenario. La tensión previa al desempeño fue tema obligado en la conversación con el conductor. “Estoy feliz y contenta. Por un lado me parece lindo, pero por otro, más o menos por los nervios”, confesó ante las cámaras.

Sin embargo, para la cantante, los nervios lejos de ser un obstáculo constituyen una parte esencial del arte. “Esto hace que uno sea artista, porque el día que uno no los sienta más, para mí hay que retirarse. Los nervios te hacen vivir”, reflexionó Lourdes, dejando un mensaje sobre la energía vital que implica exponerse en público.
La historia de Lourdes en Es mi sueño sintetiza el espíritu del ciclo: participantes que encuentran en la música un canal para expresar historias de vida, orígenes diversos y sueños personales. El formato del programa, que premia la autenticidad y el talento, se convirtió en el escenario donde Lourdes pudo mostrar una faceta poco frecuente en los concursos televisivos: el canto lírico en su versión más tradicional.

Lourdes demostró que la ópera puede emocionar a públicos amplios y sorprender a jurados acostumbrados a géneros más populares. Al lograr activar las tres palancas verdes y subir al palco, Lourdes se consolidó como una de las voces a seguir dentro de la competencia. Su caso resalta cómo, en un espacio pensado para todo tipo de talentos, el riesgo artístico y la fidelidad a los orígenes pueden marcar la diferencia.
Lourdes Coolgoni se suma así al listado de participantes que, a través de su historia personal y su propuesta artística, redefinen los límites del concurso. El impacto de su paso por el escenario del Teatro Ópera promete resonar más allá de una sola noche de televisión: su interpretación en italiano y su defensa de la ópera abren nuevas puertas para la diversidad musical en la televisión argentina.














