
La agencia Fitch Ratings mejoró la calificación de la deuda soberana argentina de CCC+ a B-, respaldada por mejoras estructurales en el frente fiscal, financiero y externo, así como por avances en la agenda de reformas del gobierno de Javier Milei.
De acuerdo con la calificadora, la decisión responde a “balances fiscales y externos estructuralmente mejorados, avances en reformas económicas, mejores perspectivas para la acumulación de reservas en moneda extranjera y la expectativa de que el gobierno logrará financiamiento suficiente para cubrir sus obligaciones de deuda”.
La agencia internacional subrayó que la posición externa del país se fortaleció tras convertirse en exportador neto de energía. “Argentina ha fortalecido su resiliencia ante el shock global de precios de la energía”, indicó, a la vez que previó un déficit de cuenta corriente de 1% del Producto Bruto Interno (PBI) este año, “sensiblemente por debajo de la mediana de países con calificación similar”.
En materia de reservas, Fitch Ratings informó que el Gobierno priorizó la acumulación de divisas, con compras por USD 7.100 millones hasta abril y una meta de entre USD 10.000 y USD 17.000 millones para el año. “Las reservas internacionales netas siguen siendo bajas al considerar los pasivos de corto plazo, aunque esperamos que aumenten en USD 8.000 millones en línea con la nueva meta del acuerdo con el FMI”, detalló la agencia.
El informe resalta que el equilibrio presupuestario se mantiene como eje de la política económica. “El presupuesto equilibrado sigue siendo el principal ancla de la política fiscal, marcando una ruptura significativa respecto del pasado”, sostuvo la calificadora, que estima un superávit primario del 1,1% del PBI y proyecta que el déficit general argentino estará entre los mejores de la categoría B.
La firma de análisis financiero atribuyó parte de la mejora a los recientes avances legislativos del oficialismo. Según el comunicado, el gobierno de Milei logró “importantes victorias legislativas, incluyendo la reforma laboral y cambios en la Ley Nacional de Glaciares para flexibilizar restricciones ambientales a la minería”, junto con la aprobación del Presupuesto 2026. El texto añade que “la agenda de desregulación y la atracción de inversiones privadas en sectores estratégicos ocupan un lugar central en la política oficial”.
Sobre la estrategia de financiamiento, Fitch Ratings indicó que la administración libertaria definió un paquete para afrontar los próximos vencimientos en moneda extranjera, que contempla garantías multilaterales, emisión de bonos locales en dólares y recursos de privatizaciones. “El Gobierno ha optado por no recurrir a los mercados externos, evitando mayores costos de endeudamiento, aunque esto limita la posibilidad de fortalecer el colchón de liquidez de cara al año electoral”, expresó la agencia.
Por otra parte, el informe advirtió que los vencimientos de deuda en moneda extranjera serán exigentes en los próximos dos años. “El pago de deuda en dólares aumentará en 2027, antes de las elecciones presidenciales y legislativas”, afirmó Fitch Ratings, que además proyectó que los pagos a organismos multilaterales se cubrirán con nuevos desembolsos.
En cuanto a la inflación, la agencia señaló que el proceso de desaceleración enfrenta resistencias. “La inflación mensual, que había bajado a 1,5% en mayo de 2025, subió a 3,4% en marzo de 2026”, impulsada por el traspaso de la devaluación, ajustes tarifarios y el encarecimiento de la energía. La entidad proyectó que la inflación mensual bajará por debajo del 2% hacia fin de año.
El análisis evaluó que el crecimiento se concentró en la minería, el petróleo y gas, la agricultura y la intermediación financiera, mientras que sectores como la construcción y la industria permanecieron estancados o en retroceso. Para 2026, la proyección es de una expansión de 3,2 por ciento.
De cara a las elecciones presidenciales y legislativas de 2027, la calificadora planteó que “la oposición se mantiene débil y fragmentada, aunque el bajo crecimiento y la inflación afectan la popularidad del gobierno”. “Los mercados financieros siguen siendo sensibles a este tipo de acontecimientos políticos, como se observó antes de las elecciones de medio término del año pasado, y Argentina continúa siendo vulnerable a un shock de confianza, especialmente si la contienda electoral anticipa un cambio significativo respecto de las políticas actuales”, subrayaron los analistas.
En materia de gobernanza, Fitch Ratings asignó a la Argentina una puntuación media, reconociendo transiciones políticas pacíficas y una participación política favorable, aunque identificó desafíos en calidad institucional y control de la corrupción.













