
El terrible caso de la nena de seis años que tropezó y murió en una escuela de Rosario todavía mantiene conmocionada a toda la comunidad educativa. En ese marco, el papá de la menor decidió publicar un duro testimonio y confirmó que donarán sus órganos.
En un posteo que se hizo viral en Facebook, Ricardo, el padre de Luna Miqueo Cuello, aseguró que tomaron la decisión de la donación junto a toda la familia para que “su amor y su luz sigan presentes en otras vidas”. Y sentenció: “Elegimos que su historia también sea una oportunidad de vida para otros”.
“Mi hija Luna era una niña profundamente alegre, ocurrente y llena de amor. Tenía una forma única de mirar el mundo, con una dulzura y una generosidad que se sentían en cada lugar al que iba. Le encantaba jugar, reír, compartir, y tenía esa capacidad tan especial de hacer sentir bien a los demás”, explicó en el inicio del texto el papá.
Y siguió: “Desde muy chiquita, a sus 2 años, comenzó el jardín, la colonia y distintas actividades. En cada uno de esos espacios dejó una huella. No sólo por su energía y su alegría, sino también por su forma de vincularse, por su cariño sincero y su manera de incluir a todos. Luna también tenía su fe. Amaba a Jesús y esa fe era parte de su esencia, de su forma de amar y de dar. Nos enseñó mucho más de lo que una niña tan pequeña podría imaginar”.
En ese sentido, destacó la labor de los camilleros, al Hospital de Niños Víctor J. Vilela como a cada uno de los médicos que intentaron mantenerla con vida. Y dedicó un apartado para el colegio, en medio de las versiones sobre las dudas sobre cómo ocurrió el fatal accidente.
“También queremos que este dolor sirva para generar conciencia. Los niños necesitan jugar, es parte de su naturaleza, y como adultos no podemos ni debemos impedirlo. Pero sí tenemos la responsabilidad de brindarles herramientas, espacios seguros y la contención necesaria para que puedan hacerlo de manera cuidada”, expresó Ricardo, quien destacó el trabajo de los maestros “muchas veces en condiciones que no son las ideales y sin el acompañamiento necesario de las autoridades”.
Y completó: “Por eso, este mensaje también es de respeto y de pedido: que se generen las condiciones adecuadas para que puedan acompañar a nuestros hijos como merecen. Que este terrible accidente no sea en vano. Que nos impulse a crecer como sociedad, a revisar, a mejorar y a cuidar más. Que nos encuentre más atentos, más comprometidos y más humanos. Luna dejó una marca imborrable en todos los que la conocieron. Su recuerdo vivirá siempre en nosotros y en cada persona que tuvo la suerte de cruzarse con ella. Que su energía, su alegría y su amor sigan siendo motor para seguir adelante. Quiero que se la recuerde por su vida, no por su final. Donar es multiplicar el amor”.
El trágico hecho que conmocionó a Rosario
Según pudo saber Infobae, el hecho tuvo lugar el último viernes en la Escuela Islas Malvinas N° 117, ubicada en la intersección de España y Uriburu. De acuerdo a lo que informaron fuentes policiales, la menor sufrió el accidente durante el recreo escolar cuando golpeó su cabeza contra un banco de cemento después de tropezar por pisar sus cordones.
Rápidamente, Luna fue trasladada junto a su padre, Ricardo Abel Miqueo, al Hospital Víctor J. Vilela, donde ingresó en estado crítico. Sin embargo, tras realizarle maniobras de reanimación, lograron estabilizar a la pequeña. A pesar de los esfuerzos, la niña permanecía en situación grave. Se le practicó una tomografía y fue intervenida de urgencia para drenar un coágulo en el cráneo que presionaba su cerebro. La atención médica incluyó vigilancia intensiva y seguimiento continuo durante dos días.

Según el primer parte de la policía, la información aportada por la escuela indicaba que Luna tropezó por tener los cordones de las zapatillas desatados, lo que habría provocado la caída y el golpe fatal. Sin embargo, la familia expresó dudas sobre esta versión y solicitó investigar cabalmente las circunstancias reales del accidente.
Ricardo manifestó sus dudas sobre la explicación oficial respecto al accidente. Sostuvo que al retirar a su hija de la dirección, las zapatillas estaban atadas tal como él las había dejado en su casa. Pidió que se investigue en profundidad el hecho. “No se trataba de un golpecito, como me dijeron”, insistió. También reclamó el retiro de los bancos de cemento del patio escolar para evitar futuros accidentes y remarcó: “No quiero que haya otra Luna”.














