A los seis minutos de la derrota de Boca Juniors por 1 a 0 ante Cruzeiro por la Copa Libertadores, Leandro Paredes fue amonestado por un empujón a Matheus Pereira. Esa escena marcó el partido, porque los roces resultaron constantes y las dos figuras de los equipos protagonizaron más de un enfrentamiento, incluyendo la gresca generalizada del final, que empañó el choque por la tercera fecha del Grupo D.
El árbitro Esteban Ostojich no ayudó. Todo terminó derivando en un evidente desequilibrio emocional en los jugadores de Boca Juniors, consecuencia directa de un arbitraje que nunca logró controlar el desarrollo del partido. Esa falta de conducción quedó expuesta en la expulsión de Adam Bareiro antes del descanso, sancionado por una acción que no tenía identidad disciplinaria suficiente para una amonestación.
A partir de ahí, el encuentro se desordenó definitivamente. En los últimos instantes del encuentro, mientras el Xeneize empujaba para igualar tras el tanto de Villarreal, Pereira provocó a Paredes cuando quedaron cara a cara. El volante que pasó por el fútbol de Portugal, Alemania y la Premier League le hizo gestos de silencio, lo que enojó aún más al campeón del mundo con Argentina, quien enarboló el índime y le tocó la boca, lo que generó una aparatosa caída de su rival. En el medio, hubo empujones varios. El juez solo atinó a amonestar a Ayrton Costa.
Cuando sonó el pitazo final, Paredes corrió a encarar a Pereira, quien fue custodiado por un par de sus compañeros. Y todo Boca se encolumnó detrás. Allí se multiplicaron las corridas, algunos manotazos, y hasta una zancadilla a un miembro de la seguridad de Cruzeiro. El cuerpo técnico del Xeneize intentó separar, pero de tanto en tanto la efervescencia regresaba.
Pereira continuaba hablando a la distancia, mientras Costa seguía siendo uno de los más exaltados. Barinaga incluso invitó a los jugadores de Cruzeiro a seguir la pelea camino a los vestuarios, pero luego las aguas se calmaron.
- Las principales acciones en Belo Horizonte
“Sin duda se nos hizo cuesta arriba después de la expulsión, estábamos muy bien. Así y todo no sufrimos tanto, pero ya está. Ahora a pensar en lo que viene”, señaló Paredes, quien luego profundizó en las amonestaciones a Bareiro.
“Las acabo de ver, ninguna de las dos son amarilla. Quedó a la vista desde minuto cero cómo se comportó. Tenemos que hacer autocrítica nosotros, que con uno menos se hizo un partido muy digno hasta el gol. Sin dudas el problema es cuando ellos (los árbitros) quieren ser más protagonistas que los jugadores, tenemos que mejorar muchas cosas y lo haremos”, continuó.
Respecto de la gresca del final, prefirió guardarse su mirada. “Nada, son cosas del partido. Quedan ahí. Obviamente que no nos gustan, pero ya está, pasó y tenemos que pensar en lo que viene”, concluyó.
Este sábado, Boca volverá a jugar por el Torneo Apertura: visitará a Central Córdoba de Santiago del Estero para determinar en qué puesto del Grupo A termina de cara a los playoffs. Luego, se trasladará a Ecuador para enfrentar al Barcelona el martes 5 de mayo, por la cuarta fecha de la Libertadores.













