
Adquirido en 2019 por la organización Earthrace Conservation, el Modoc, un antiguo buque de la marina y guardacostas de Estados Unidos, se ha transformado en una sofisticada base flotante de operaciones contra la pesca ilegal. Con 45 metros de eslora, capacidad para permanecer hasta 30 días en alta mar sin asistencia y equipado con tecnología como sistemas térmicos FLIR, drones y hasta una unidad canina de rastreo, esta embarcación combina historia militar con capacidades de vigilancia de última generación.
Hoy, desde aguas costarricenses, funciona como plataforma clave para patrullajes, investigaciones científicas y misiones de protección en algunos de los ecosistemas marinos más remotos y biodiversos del planeta.
























