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Estados Unidos advirtió que las empresas que trabajen con aerolíneas iraníes se arriesgan a sufrir sanciones

Un pasajero camina por la terminal tras la reanudación de los vuelos en el Aeropuerto Internacional Imam Khomeini, en medio de un alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, en Teherán, Irán, el 25 de abril de 2026
Majid Asgaripour/WANA (Agencia de Noticias de Asia Occidental) vía REUTERS

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, amplió este lunes la guerra de sanciones contra Irán al ámbito de la aviación comercial, con una advertencia directa a gobiernos y empresas de todo el mundo: operar con aerolíneas iraníes expone a represalias económicas de Washington. La declaración se produjo mientras el conflicto militar entre Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciado en febrero de 2026, sigue activo y las negociaciones de paz permanecen estancadas.

Hacer negocios con aerolíneas iraníes sancionadas conlleva el riesgo de sufrir sanciones estadounidenses”, afirmó Bessent, y advirtió que el Tesoro “no dudará en actuar contra cualquier tercero que facilite o realice negocios con entidades iraníes”. La advertencia cubrió los servicios más básicos de la operación aeroportuaria: suministro de combustible, catering, tasas de aterrizaje y mantenimiento.

La aerolínea Mahan Air encarna el núcleo del problema descrito por Bessent. Designada por el Tesoro en 2011 como proveedora de apoyo logístico a la Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, la compañía acumula sanciones de Estados Unidos, la Unión Europea y Canadá. La UE la incluyó en sus listas negras en octubre de 2024 por transportar drones y misiles a Rusia. Según la OFAC (Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro), Mahan Air también cooperó con la aerolínea estatal venezolana Conviasa para establecer un puente aéreo entre Teherán y Caracas destinado al traslado de personal y tecnología sensible, lo que generó fricciones diplomáticas en Argentina y Chile.

FOTO DE ARCHIVO. Imagen referencial de un avión Airbus A340-600 de Mahan Air en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar en las afueras de Caracas, Venezuela. 8 de abril de 2019
REUTERS/Carlos García Rawlins

Las advertencias de Bessent forman parte de la denominada Operación Furia Económica, un programa concebido para privar a Irán de acceso a bancos, seguros y sistemas de pago internacionales. La iniciativa corre en paralelo a la ofensiva militar bautizada Operación Furia Épica, que dio inicio el 28 de febrero de 2026. El objetivo declarado es “mermar sistemáticamente la capacidad de Teherán para generar, mover y repatriar fondos”.

La presión aumentó los días previos. El viernes 24 de abril, la OFAC impuso sanciones contra unas 40 entidades navieras y buques vinculados al comercio petrolero iraní, entre ellas la refinería china Hengli Petrochemical Refinery Co, identificada como uno de los principales compradores de crudo de Teherán. Según el Tesoro, la empresa recibió desde al menos 2023 cargamentos de la “flota fantasma” iraní, una red de buques que opera bajo banderas de conveniencia para eludir controles internacionales. China importaba antes del conflicto entre el 80% y el 90% del petróleo iraní. Pekín rechazó las medidas y denunció que socavan “el orden y las reglas del comercio internacional”.

El bloqueo aéreo se suma al naval. Washington mantiene un bloqueo de los puertos iraníes y ha restringido el tránsito por el estrecho de Ormuz. Bessent anticipó que las instalaciones de almacenamiento de la isla de Jark, principal terminal de exportación petrolera de Irán, estarán pronto saturadas, lo que forzaría el cierre de pozos. Los precios del crudo subieron cerca de un 3% este lunes, impulsados por el estancamiento de las negociaciones y las restricciones en el estrecho.

La Casa Blanca confirmó que Trump analizó una propuesta iraní de cese del fuego con su equipo de seguridad nacional. Teherán condiciona cualquier acuerdo al levantamiento de las sanciones; Washington exige el abandono del programa nuclear. Mientras la diplomacia pakistaní intenta revitalizar las conversaciones, la ofensiva económica no da señales de pausa.