
La figura del Premio Nobel Mario Vargas Llosa sobrevoló los pasillos de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, cuando diferentes voces recordaron su legado literario y humana, y, a la vez, se presentó la exposición inmersiva El viaje de Vargas Llosa: cómo el mundo se vuelve literatura, en el Pabellón Blanco, de La Rural.
Entre ellos estuvo, su hijo, Álvaro Vargas Llosa, que mantiene vivo su legado, quien en un año marcado por el aniversario del fallecimiento del autor de Conversación en la catedral y La ciudad y los perros, expuso ante el público una reflexión profunda sobre la transformación del escritor en un símbolo público, el modo en que su vida y obra se difuminan en la frontera entre lo privado y lo colectivo, y la huella de la ficción en quienes lo leen.
La actividad, organizada por la Cátedra Vargas Llosa y por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, comenzó a las 19 y se llevó a cabo en la Sala Victoria Ocampo. Estuvieron también presentes Morgana Vargas Llosa, hija del escritor, el Embajador de Perú en Argentina, Carlos Alberto Chocano Burga y la embajadora del México, Lilia Eugenia Rossbach Suárez, entre otras figuras del ámbito cultural.
El escritor y periodista evocó el sentimiento de comunidad: “Nos sentimos acompañados, algo menos solos, algo más pequeños, gracias a todos ustedes”, dijo Alvaro Vargas Llosa, recordando que la ocasión coincidía con la fecha del primer aniversario del deceso del autor.
Álvaro articuló el acto en una tensión esencial: la desaparición del “hombre privado” para convertirse en propiedad colectiva, evocando un poema de W. H. Auden dedicado a la muerte de Yeats. “El hombre privado ha desaparecido y ha pasado a ser propiedad pública. El hombre privado se ha disuelto, se ha diluido en el público”, citó.

A partir de esa imagen trazó una interpretación personal sobre cómo, tras la muerte, la figura pública se instala simultáneamente en la memoria privada de cada lector: “Ese personaje que los seres queridos hemos perdido y que ha dejado la esfera de lo privado para convertirse en propiedad pública, pasa otra vez a organizar un espacio privado en la medida que se instala en la imaginación de cada uno de ustedes”, afirmó durante el homenaje.
El hijo del escritor señaló que, a un año de la muerte de su padre, la exposición construye un espacio en el que la vida del autor y su literatura se manifiestan en la doble dimensión de lo íntimo y lo público. Sostuvo que, al convertirse en personaje de ficción para el lector, Mario Vargas Llosa es al mismo tiempo memoria compartida y materia para nuevas invenciones personales.
En su intervención, Vargas Llosa argumentó que el escritor peruano dedicó toda su vida a inventar otros mundos y que esa vocación, tras su muerte, lo transformó en “un personaje de ficción”: “Se ha vuelto una idea. Cada vez que alguien lo lee, cada vez que alguien lo asocia con algo que despierta en su imaginación, mi padre se ha convertido en eso”, explicó. Subrayó que esa “idea” es producto de la creación particular de cada lector: “Por tanto, se ha vuelto un personaje de ficción… Es fascinante comprobar cómo una persona que dedicó toda su vida a inventar otros mundos… se transforma él mismo en un personaje de ficción”, expresó.

Alvaro citó una de las convicciones centrales de Mario Vargas Llosa sobre el vínculo entre autor y personaje: “Un autor está siempre diseminado entre sus personajes, incluso los que más le repugnan… Hay un poco de mí en cada uno de mis personajes”, recordó. A partir de ahí, expuso el modo en que la ficción ofrecía la posibilidad de vivir “muchas más vidas de las que le estaba dado vivir”, transformando una existencia única en una experiencia múltiple y “poliédrica”.
Sobre la utopía y la función de la literatura, precisó un principio ético-artístico que Mario Vargas Llosa compartía: “él dijo: ‘Hay que buscar la utopía, no hay que renunciar a la utopía, aunque la utopía sea por definición imposible. Pero hay que evitar buscarla en la ciudad, es decir, en la vida pública, en la vida política. Hay que canalizar esas fuerzas hacia el mundo de la cultura, del arte, de la literatura’”. Subrayó entonces que el escritor peruano veía en la literatura el medio legítimo para llevar al extremo los ideales y fantasías, en un terreno donde no generan daño social sino ampliación de la experiencia humana.
Alvaro destacó una indagación constante de su padre sobre “cómo, cuándo y por qué nacen las historias”. Citó como ejemplo la primera obra teatral adulta de Mario Vargas Llosa, estrenada a comienzos de la década de 1980, en la que las preguntas fundamentales perseguidas a lo largo de toda su carrera quedan expuestas: “¿Por qué un hecho que puede ser cotidiano, de poca importancia, adquiere el relieve de una ficción, de una historia?” Para el autor, esa pregunta nunca tuvo una respuesta definitiva, aunque impulsó la mayoría de sus exploraciones literarias.

El acto sirvió también para señalar la dimensión ética del poder en la obra del escritor. álvaro recordó la justificación expuesta por la Academia Sueca al otorgarle el Premio Nobel, citando la frase “la cartografía de las estructuras del poder y las imágenes de la resistencia, la rebeldía y la derrota del individuo”.
El análisis del poder y la “soberanía individual” recorre tanto las novelas como los ensayos de Mario Vargas Llosa, con especial atención a los abusos dentro de la sociedad y la defensa del valor de la libertad.
La exposición inmersiva, desarrollada a partir de textos autobiográficos del escritor —seleccionados para que sigan una secuencia narrativa— propone a los visitantes un recorrido por los momentos centrales de su trayectoria, a través de los recuerdos y registros escritos del propio autor.
Con la voz de Álvaro Vargas Llosa, la jornada inaugural ofreció una mirada que trasciende el homenaje para situar a Mario Vargas Llosa en la encrucijada entre la vida vivida y la construida indefinidamente por la imaginación de sus lectores.
La entrada, los horarios, los días
Entrada: La entrada a la Feria del Libro de Buenos Aires cuesta 8.000 pesos de lunes a jueves y 12.000 los viernes, sábados y domingos.
Con esa entrada, el visitante recibirá un “chequelibro” con el que podrá conseguir descuentos en librerías cuando termine la Feria.
Fecha: La Feria se hará hasta el 11 de mayo de 2026.
Horarios: de lunes a viernes de 14 a 22 h. Sábados, domingos y feriados de 13 a 22 h.












