Desde su estreno en enero de 2026, Cecilia Ce, más conocida como la Lic. Ce, viene agotando funciones en el Paseo La Plaza con Encendé tu motor, su nuevo espectáculo, y la temporada sobre la emblemática calle Corrientes se extenderá hasta el 1 de mayo antes de dar inicio a una esperada gira nacional e internacional. El unipersonal, que llega tras el éxito arrollador de Beer & Sex Night —un show que durante cinco años llenó salas en Buenos Aires y llevó a la sexóloga de gira por Argentina, España, Uruguay y Chile—, propone un viaje lúcido, hilarante y profundamente caluroso por el mundo del sexo, el deseo y los vínculos.
Con una combinación única de humor, datos científicos y sensibilidad clínica, la sexóloga transforma el escenario en un “taller mecánico emocional” con su nuevo unipersonal Enciende tu motor, invitando a cada espectador a descubrir cómo funciona su propio motor: qué lo enciende, qué lo frena y qué lo conduce al placer real. El espectáculo sortea las curvas del humor y la realidad con una pregunta central: ¿Cómo vivimos el deseo? En ese recorrido, desarma mitos, cuestiona mandatos y habilita una mirada más libre y amorosa sobre la sexualidad.
Luego de los dos shows que tiene en Paseo la Plaza la licenciada se tomará un breve descanso y luego saldrá de gira por el país y en sus redes sociales está disponible toda la información para asistir a los shows. En diálogo con Teleshow, la licenciada repasa el fenómeno de su nueva obra, las reacciones del público y el desafío de poner en escena temas que todavía generan incomodidad y debate.
—¿Por qué se te ocurrió empezar a hacer contenido en redes? Porque vos venís del lado de la academia, del consultorio. ¿Cómo fue ese paso?
—Sí, pensá que hago contenido desde 2017, fui de las primeras. Empecé porque mi hermana mayor, que vivía en ese momento en San Pablo, me dijo: ‘Acá en Brasil hay muchos perfiles profesionales en Instagram’. Y pensé que podía ser una manera de hablar, y creo que también buscaba que me lleguen pacientes. Lo que pasó después fue que en el consultorio todos los pacientes me preguntaban lo mismo y era información que necesitaban entonces, pensé: ‘Esta información tiene que llegar a más gente y que no tengan que pagar una consulta’. Ahí empecé a subir el contenido que compartía en el consultorio para que le llegue a la gente. Y eso empezó a crecer, y bueno, acá estamos.

—Después de dar el paso de estar en las redes decidiste hacer teatro
—No fue nada planificado. Jamás dije: ‘Quiero escribir un libro, quiero ser influencer, quiero ser comunicadora, quiero hacer teatro’. El libro me llegó porque me escribieron de Planeta y Beer & Sex arrancó porque un chico en redes me propuso juntarnos a tomar una cerveza y hablar de sexo y lo tomé, la gente me dijo ‘si’, y armé un Beer & Sex para cuarenta personas en un bar, después vino la pandemia, los bares cerraban, y dije: ‘Bueno, teatro’. Arranqué teatro sin saber nada de actuación, nunca había pisado un escenario.
—¿Y cómo fue ese primer escenario?
—Aprendí a hacerlo con la práctica. Siempre digo que la motivación tiene que ser más grande que el miedo, me motiva más lo que hago que el miedo que me da, porque me da miedo todo, pero lo hago igual. En 2019 hice una charla TED en Rosario para diez mil personas. Ahí me puse una coach, que sigo teniendo, y práctica. Hacerlo.
—Te desenvolves con mucha naturalidad en el escenario, el público te hace preguntas, reaccionás, devolvés, hacés chistes
—Amo, pero es algo natural. No tengo formación, no soy standupera ni hago improvisación. Es como el atleta que compite y, en ese momento, la cabeza responde bajo estrés.
—¿Cómo nace la idea de cambiar el show y pasar a Enciendé tu motor?
—En realidad solo hubo un espectáculo anterior que estuvo cinco años en cartel. Era muy del contenido de mi primer libro. Llegó un momento en que me aburrí, sentí que tenía que comunicar otra cosa, evolucionar en el contenido. Así se cerró una etapa y este nuevo show está mucho más cerca de mi último libro. Quería algo más profundo, con distintos momentos, que no sea cien por ciento humor, aunque sigue siendo bastante, pero que me desarrolle más y tenga más recursos.

—Es una ESI con humor. Tocás temas tabú que no todos se animan.
—Sí, me gusta. Una chica me dijo: ‘Educa, entretiene y hotea’. Me parece una buena definición: todo lo que quiero.
—¿Qué tanto depende el show del público?
—No sé qué porcentaje, pero le doy lugar al público. Hay un segmento pensado para la interacción. Eso lo tomé de los standuperos, especialmente de Lucho Mellera. Sirve para subirlo a redes, porque si subo contenido de guion me lo quemo. La parte interactiva es diferente siempre, y la uso para mostrarlo. Si tengo poco tiempo, abro menos preguntas. Eso lo voy midiendo.
—¿Cómo fue el armado del guion?
—Lo escribí el año pasado. Siempre pienso en el mensaje central, acá era entender lo propio y lo diferente, la aceptación. Quería meter el modelo de frenos y aceleradores, que uso mucho en la clínica, y algo de estimulación porque es lo que la gente quiere. Escribo los borradores, y de cada charla tomó lo que funciona, lo que hace reír, y lo incorporo. Luego me siento y lo escribo. El proceso creativo es muy lindo, te vienen ideas todo el tiempo: en el auto, al dormir. Por ejemplo, la meditación de Messi se me ocurrió yendo a dormir. Tengo un equipo. Ensayo, ensayo, meme, meme, ¿qué ponemos acá? La pantalla ya es espontánea también. Hubo ensayo previo y después es arriba del escenario. A veces no sé qué viene, a veces sí, pero soy muy de lo espontáneo.
—¿Por qué no subís al público a contar sus problemas como hacían otros shows?
—Nunca lo hice. Eso lo hacía (Alessandra) Rampolla con Jey Mamón. Fui a verla y me dio mucha incomodidad, porque la gente contaba sus problemas y lo usaban para hacer chistes. Yo no voy a hacer eso. Sí, a veces alguien cuenta espontáneamente, pero ahora solo subo a alguien para el segmento de “garganta profunda”, quien quiere. Siempre aclaro que nadie va a subir a contar sus problemas porque como espectadora me muero de vergüenza.

—¿Diferenciás la licenciada de redes de la de consultorio?
—No. Me pasa que la gente me consulta en cualquier lado. El fin de semana me fui a un spa y respondí tres consultas. Cómo psicóloga la gente te suele tirar algo, imaginate como sexóloga, donde voy, alquiló un departamento y la dueña me hace una pregunta, voy a un curso de cocina y la chica me dice nada, voy a pádel y me dicen algo.
—¿No te molesta?
—No, no tengo problema con eso
—El otro día estuviste en Infobae en Vivo y hablaste del sexo virtual y de la “falta” de sexo en las nuevas generaciones ¿Por qué creés que tienen menos sexo o eligen no tenerlo?
—Algunas eligen, porque hoy podemos elegir, creo que hay muchas variables, nos faltan datos, eso también está bueno decirlo, si alguien quiere financiar una investigación yo estoy disponible. Esto lo está diciendo todo el mundo, pero nadie tiene los datos, lo escuchamos, lo sabemos, pero no está la investigación. Pero pasan muchas cosas al mismo tiempo: postpandemia, problemas de salud mental, problemas económicos. Tenes las parejas de treinta, cuarenta que no tienen sexo porque no dan más, llegan a casa agotados. Después tenés a la gente sola que no tiene sexo porque no se vinculan, porque no llega a una cita porque están agotados, porque los vínculos son cada vez más difíciles, interactuar por una red. Hoy vas a un boliche y nadie te encara, pero después lo hace por Instagram, eso agota. Después están los chicos que demoran el ingreso sexual porque se vinculan menos, porque los adolescentes pasan más tiempo adentro de casa. Los chicos tienen problemas de salud mental que deberían ser tema de agenda: suicidios, trastornos de alimentación, ansiedad, pornografía. Tenes una cita, sale mal y estás en Twitter siendo viral, hay algo muy tremendo que es el miedo a la burla, bullying virtual. Son muchas variables.
—¿Crees que hay menos tabú hoy a la hora de hablar de sexo?
—Sí, creo que sí. Hay menos tabú, hay más información. No podría haber hecho un espectáculo tanto tiempo si no hubiese cambiado el paradigma.
—¿Hay más espacio para que las mujeres hablen del placer, que antes era más tema masculino?
—Sí, cambió mucho. Cambió también porque los medios de comunicación cambiaron, porque uno lo puede escuchar y creo que sacarse el tabú también es ver cómo otras personas lo comunican, creo que eso ayuda a decir: ‘Ah, mirá, lo dijo y lo puedo decir’. Veo que se está hablando, voy a un programa y los conductores me preguntan, me cuentan, abre un espacio de aprendizaje de cómo comunicar.

—Te quedan dos fechas en Paseo La Plaza, ¿cómo te sentís con eso?
—Vamos a estar hasta el 1 de mayo, ya está casi todo vendido. Hicimos diecisiete funciones, tuvimos como diez mil espectadores en la primera temporada. Estamos recontentos, realmente lo pienso y me pongo a llorar porque no lo puedo creer. La gente sale contenta, recibo muy buen feedback. Decidimos cerrar la primera temporada con una gira: Córdoba, Montevideo, San José, Rosario, Chile, y fechas en San Isidro, Morón, Mendoza. Después volvemos la segunda mitad del año en cartel fijo.
—¿Cómo te preparás para la gira?
—Me encanta. Siempre viajé. Con el show anterior recorrí todo el país, desde Esquel hasta Salta, de Corrientes a Comodoro, en tres meses, en auto. Es hermoso, la gente es súper agradecida, llegar a lugares chicos es genial.
—¿Tenes alguna anécdota en pueblos chicos que el tema que tocas en los show?
—Obvio. En Misiones me levantaron una función porque el auditorio era del obispado. Después me pasó que era un silencio total la sala, cómo que la gente se asustó, no volaba una mosca, pero la gente escucha, solo que no puede manifestarlo, así que hay que remarla, sí. Si no hay feedback, es complicado, pero hay que seguir.














