Los ataques sin precedentes de Irán contra sus vecinos del Golfo cesaron pero la incertidumbre, el estancamiento diplomático y el bloqueo del estrecho de Ormuz impiden el regreso a la normalidad en las ricas monarquías petroleras.
Irán asestó un duro golpe a la región, donde las reparaciones de las infraestructuras energéticas podrían durar meses, o incluso más.
Aunque una frágil tregua se mantiene desde el 8 de abril, las negociaciones entre Washington y Teherán que podrían haber tranquilizado a inversores y visitantes están estancadas.
Las conversaciones parecen centrarse en el tema nuclear y en el estrecho de Ormuz.
A los países del Golfo les preocupa sobre todo contener a Irán y a sus aliados, y privarlo del control de esta vía marítima estratégica, por la que normalmente transitaba una quinta parte de los hidrocarburos mundiales.
Si el estrecho no se reabre, “algunos de estos Estados sufrirán golpes muy duros. Y ya es el caso”, señala Dania Thafer, directora del Gulf International Forum.
Qatar detuvo su producción de gas natural licuado (GNL) y, al igual que los productores de energía de Kuwait y Baréin, declaró un “caso de fuerza mayor”, que lo protege frente a sus clientes.
Reducción de salarios
En Dubái, que durante mucho tiempo cultivó una imagen de estabilidad, el impacto inicial de los ataques -que también dañaron infraestructuras civiles- se atenuó. Los niños regresaron al colegio tras más de un mes de educación a distancia.
Pero los restaurantes están vacíos y las zonas turísticas desiertas.
Varios hoteles cerraron por renovación y un empleado de un establecimiento de lujo indicó a la AFP, bajo condición de anonimato, que algunos miembros del personal están en excedencia sin sueldo.
Una empleada de un salón de belleza afirma, por su parte, que los salarios fueron reducidos.
La mitad de los países del Golfo espera una contracción de su economía este año y se prevé una desaceleración del crecimiento en Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, según el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Estos países petroleros cuentan con recursos para reactivar sus economías, pero todo depende de la duración de la crisis y de la capacidad de encontrar una solución duradera al conflicto, según Jihad Azour, director del FMI para la región.
La parálisis del estrecho de Ormuz puso de relieve la dependencia de la mayoría de los países del Golfo de esta vía marítima.
Incluso para Emiratos y Arabia Saudita, con oleoductos que permiten aparte de sus exportaciones evitar este paso, los esfuerzos de diversificación se ven amenazados.
La estabilidad es esencial para atraer talento y turistas, pero también para alcanzar su objetivo de convertirse en polos importantes en inteligencia artificial y centros de datos.
(AFP)












