Estados Unidos y Filipinas iniciaron el lunes uno de sus mayores ejercicios de combate conjuntos, en una nueva demostración de fuerza militar en Asia destinada a reforzar la disuasión frente a la creciente tensión regional. Las maniobras, denominadas Balikatan, reunirán a más de 17.000 militares durante casi tres semanas e incluirán simulacros de batalla y ejercicios con fuego real en zonas próximas al mar de China Meridional y al estrecho de Taiwán.
El operativo militar, cuyo nombre significa “hombro con hombro” en tagalo, incorporará este año la participación plena de Japón y Canadá, luego de que ambos países firmaran acuerdos de fuerzas visitantes con Manila, según informó el ejército filipino. Cerca de 10.000 efectivos estadounidenses tomarán parte en las maniobras, en un despliegue que funcionarios de Washington presentaron como una señal concreta del compromiso de Estados Unidos con la región del Indopacífico.
“Independientemente de los desafíos en otras partes del mundo, el enfoque de Estados Unidos en el Indopacífico y nuestro compromiso inquebrantable con Filipinas se mantiene firme”, afirmó el teniente general de la Infantería de Marina Christian Wortman durante la ceremonia de apertura.
El inicio de los ejercicios coincide con un contexto de alta tensión en Asia, especialmente por las disputas territoriales en el mar de China Meridional, una de las rutas comerciales más importantes del mundo. En esas aguas también mantienen reclamos Vietnam, Malasia, Brunéi y Taiwán, aunque en los últimos años los incidentes aumentaron de manera particular entre embarcaciones chinas y filipinas.

Desde Manila, las autoridades militares insistieron en que las maniobras no están dirigidas contra ningún país en particular. Sin embargo, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas filipinas, el general Romeo Brawner, remarcó el objetivo estratégico del operativo. “Seguimos guiados por un compromiso compartido de defender el derecho internacional, respetar la soberanía y contribuir a un Indopacífico libre y abierto donde las naciones puedan prosperar sin coerción”, sostuvo.
Brawner también señaló que los ejercicios multinacionales fortalecen la capacidad de disuasión y la resiliencia frente a eventuales agresiones en la región, en un mensaje que se produce tras repetidos choques entre fuerzas filipinas y unidades de la Marina y la Guardia Costera chinas.
El régimen chino cuestionó el despliegue y advirtió sobre el impacto de la presencia de fuerzas externas en Asia-Pacífico. En Beijing, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Guo Jiakun, sostuvo que la incorporación de contingentes extranjeros podría agravar la situación regional.
“El unilateralismo y la intimidación militar ya han generado profundos desastres al mundo”, afirmó el funcionario. “Lo que la región de Asia-Pacífico necesita más es paz y estabilidad, y lo que menos necesita es la introducción de fuerzas externas para crear división y confrontación”.
Durante el ejercicio, Japón desplegará 1.400 efectivos, su mayor contingente desde que participó previamente como observador. Según detalló el coronel de la Infantería de Marina filipina Dennis Hernandez, tropas japonesas dispararán misiles desde una zona costera de la provincia de Ilocos Norte contra un buque enemigo simulado ubicado a unos 40 kilómetros de distancia, en las periferias del mar de China Meridional.

Tras esa primera fase, fuerzas estadounidenses utilizarán un dron marino cargado con explosivos para continuar el ataque contra el objetivo naval, de acuerdo con la misma fuente.
Washington reiteró en varias ocasiones que su tratado de defensa con Filipinas continúa plenamente vigente y que Estados Unidos está obligado a responder en caso de un ataque armado contra fuerzas filipinas en aguas en disputa. Esa posición ya había sido expresada durante la visita a Manila del entonces secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth.
“Los amigos necesitan estar hombro con hombro para disuadir el conflicto, para garantizar que haya libre navegación, ya sea que lo llamen mar de China Meridional o mar de Filipinas Occidental”, declaró Hegseth ante el presidente filipino Ferdinand Marcos Jr.
(Con información de Associated Press)













