
Desde las elecciones legislativas de octubre de 2025, las empresas argentinas emitieron deuda en la plaza internacional por casi 10.000 millones de dólares. Parte de esas divisas se ingresó en el mercado local, lo que ayudó a sostener la estabilidad cambiaria durante los últimos meses y, según estimaciones del Gobierno, todavía quedan más de USD 3.000 millones por liquidar. A medida que entre en el circuito formal, este flujo apuntalaría y prolongaría la paz del tipo de cambio.
Durante una presentación con inversores extranjeros en Washington, el vicepresidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Vladimir Werning, destacó que entre octubre de 2025 y abril de 2026, las compañías realizaron emisiones de obligaciones negociables por un total de USD 9.900 millones, aunque únicamente ingresaron al mercado 6.800 millones de dólares. Restan aún por liquidarse USD 3.200 millones, monto que podría convertirse en oferta adicional de divisas en el corto plazo.
Bajo la perspectiva de Werning, las firmas “volvieron a operar (desarmaron coberturas cambiarias y obtuvieron financiamiento para el ciclo de inversiones) tras la actitud de ‘esperar y ver’ que predominó el año pasado” por la volatilidad electoral.
“La emisión de deuda en moneda extranjera por parte de las compañías se aceleró después de las elecciones, aunque la venta efectiva de esas divisas se dio con cierto rezago, lo que contribuyó a aumentar la oferta de dólares”, sumó.

Lo cierto es que el resultado de los comicios legislativos, favorable al oficialismo, provocó una marcada disminución del riesgo país. Esto mejoró las condiciones financieras de la Argentina y permitió que tanto empresas como gobiernos provinciales accedieran a nuevas colocaciones de títulos.
En simultáneo, tanto la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, como Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos emitieron deuda en el exterior por aproximadamente USD 2.500 millones desde el holgado triunfo del oficialismo en los comicios de medio término. Esas divisas también favorecieron la “pax” cambiaria.
De acuerdo con estimaciones de consultoras privadas, en noviembre de 2025 se alcanzó el mayor nivel de emisiones primarias de obligaciones negociables de los últimos diez años, lo que es indicador de una recuperación del crédito corporativo y la intervención del Tesoro. Pese a ello, la demanda del mercado no fue absorbida en su totalidad. El récord muestra que las compañías aprovecharon el contexto para reestructurar compromisos financieros y fortalecer su capital de trabajo.
El incremento de emisiones en el exterior por parte de empresas y provincias derivó en un ingreso de dólares durante un período de menor oferta proveniente del sector agroexportador a fines del año pasado. Ese flujo de divisas ayudó a mantener la estabilidad del tipo de cambio en noviembre, diciembre y el inicio de enero, ya que una fracción de los fondos se liquidó en el mercado cambiario o a través de operaciones especiales.
En tanto, la cifra restante que queda por liquidar se combinará con los dólares de la cosecha gruesa durante el segundo trimestre. Ese combo de divisas podría ayudar al Gobierno a mantener la calma del tipo de cambio a lo largo de los próximos meses. La estabilidad cambiaria jugará un papel fundamental en el plan del equipo económico para que la inflación vuelva a un sendero descendente.
Al mismo tiempo, si el riesgo país logra perforar y mantenerse por debajo de los 500 puntos básicos, podría potenciar mayores emisiones de deuda corporativa, lo que alimentaría al mercado de cambios una vez que cese la liquidación del sector agroexportador.
El BCRA acelera la compra de dólares
En paralelo, el BCRA registró 70 jornadas consecutivas de compras de dólares en el mercado oficial, tanto a través de operaciones directas como mediante acuerdos en bloque con empresas y organismos. El lunes, la entidad sumó USD 131 millones, acumulando más de USD 6.100 millones en lo que va del año.
Desde la implementación del nuevo esquema monetario en enero de 2026, el Banco Central incorporó USD 6.151 millones, cifra que equivale a más de la mitad del objetivo anual previsto para 2026. Durante abril, el ritmo de adquisición de divisas se incrementó en comparación con los meses anteriores, alcanzando 595 millones de dólares en la última semana.
Hasta ahora, el BCRA alcanzó el 61% de su meta anual de compras de divisas. No obstante, el aumento de reservas internacionales se vio limitado por los pagos de deuda realizados por el Tesoro, que obtuvo parte de las divisas a través del propio Banco Central, lo que moderó la expansión neta de los activos en moneda extranjera.
Para sostener el ritmo de compras, la autoridad monetaria emitió pesos sin recurrir a instrumentos de esterilización, mientras que el Tesoro lanzó títulos en moneda local para absorber liquidez y evitar una mayor expansión monetaria, buscando así reducir posibles presiones sobre el tipo de cambio y la inflación.
Según estimaciones oficiales, el saldo neto de compras podría ubicarse entre 10.000 y 17.000 millones de dólares en 2026, dependiendo de la demanda de pesos y la disponibilidad de divisas. El presidente del BCRA, Santiago Bausili, indicó que estos aspectos serán clave para el resultado final.
Al cierre de la última jornada, las reservas internacionales se situaron en USD 45.747 millones, con una disminución diaria de 44 millones de dólares. En febrero, el stock había alcanzado los USD 46.905 millones, el nivel más elevado desde 2018 y el máximo en la actual administración. Las variaciones recientes obedecen tanto a pagos de deuda como a cambios en la valuación de activos, como oro y bonos, en un contexto internacional de alta volatilidad.














